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viernes, 28 de febrero de 2014

Otro que entra a mi panteón de los héroes.

Fuente: es.noticias.yahoo.com

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El joven abogado que puso en un aprieto a Hitler


 
El abogado Hans Litten citó a Hitler para declarar en un juicio (chetyod).

La mañana del 5 de febrero de 1938, en el Campo de concentración de Dachau, los presos recién levantados que acudieron a asearse a los lavabos comunitarios se encontraron con la desagradable imagen del cuerpo sin vida de Hans Litten, quien colgaba del techo con una soga atada al cuello.

Era un suicidio que la mayoría de los allí presentes sabían que ocurriría tarde o temprano. Un acto que ponía fin a siete años de auténtica pesadilla y constantes torturas que recibió sobre todo en los últimos cinco, desde que en 1933 los nazis asumieron el poder absoluto en Alemania y Litten fue encerrado.

Pero el motivo principal por el que Litten fue encerrado, y pasó un lustro yendo de un campo de concentración a otro recibiendo atroces palizas, no fue su ascendencia judía por parte de padre, ni tan siquiera sus convicciones políticas, que eran claramente comunistas… la causa por la que sus últimos años se convirtieron en un infierno fue el citar e interrogar a Adolf Hitler durante el juicio que se celebró el 8 de mayo de 1931 en Berlín contra dos jóvenes militantes nazis de las Sturmabteilung (SA) , quienes habían sido acusados de participar en un ataque violento en la sala Eden Palace donde se registraron varios fallecidos y un gran número de heridos de ideología izquierdista.

Hans Litten era uno de esos jóvenes abogados que, con tan solo 27 años, tenía un gran e innato talento para defender causas indefendibles y el hecho de llamar al estrado al emergente líder de los nazis se convirtió en todo un reto personal, profesional y político. Muchas fueron las trabas legales con las que topó cuando planteó al tribunal el citar a Hitler con el fin de obligarle a declarar como testigo y así demostrar el estrecho vínculo que existía entre la jefatura del Partido Nacionalsocialista, los miembros de los camisas pardas y la violencia extrema que éstos llevaban utilizando en los últimos meses contra todo aquel que no profesaba dicha ideología.

A lo largo de tres horas, un valiente Litten puso a Hitler en uno de los mayores aprietos de su vida, siendo interrogado de forma magistral por el joven abogado. Provocó que el líder de los nazis dudase en muchas de sus respuestas, por lo que tuvo que consultar en infinidad de ocasiones con sus asesores legales que allí le acompañaban. Lo hizo sudar, perder los nervios en más de una ocasión e incluso encolerizarlo.

Pero Litten no contaba con el apoyo total del tribunal, cuyos miembros no habían visto con buenos ojos que citase a declarar a Hitler, por lo que en un momento dado el propio juez dio por terminada la comparecencia, momento que aprovechó el líder nazi para hacer un alegato político que arengó a gran parte del público presente.

Una de las pocas fotos de Hans Litten (fotograma tomado del docudrama The Man Who Crossed Hitler)


Adolf Hitler juró no olvidar la afrenta a la que lo había sometido Hans Litten, asegurando que éste pagaría muy caro el agravio al que lo había sometido. Y así fue. A partir de entonces no hubo un solo día en el que el nombre del abogado no saliese publicado en alguno, de los cada vez más, periódicos que apoyaban a los nazis.

Aunque no solo la prensa echaba pestes de Litten. Se encontró con numerosas pintadas en su contra en los alrededores de su casa y raro era el día que no se cruzasba con algún camisa parda que lo provocaba, insultaba e incluso llegaba a escupirle tras espetarle un sonoro ‘¡cerdo judío!’.

Los nazis estaban esperando un movimiento en falso del abogado para poder tener la excusa perfecta para encerrarlo en un campo de concentración y ese día llegó el 28 de febrero de 1933, cuando fue detenido acusado de participar en el incendio del Reichstag la noche anterior. Ese acto, con el que nada tuvo que ver, sirvió como pretexto para apresarlo, llevarlo a comisaría y torturarlo durante largas horas. Después de ahí fue enviado al campo de concentración de Sonnenburg y a lo largo de los siguientes cinco años pasó por unos cuantos más, donde se ensañaban diariamente con él con una brutalidad extrema.

A lo largo de aquellos años varios fueron los intentos de fuga de Litten, los cuales iban fracasando uno tras otro y tras cada intentona las palizas y torturas que recibía eran cada vez mayores, por lo que vio como única salida el suicidio, que también probó sin éxito en algunas ocasiones pero que pudo llevar a cabo finalmente la madrugada del 5 de febrero de 1938, ahorcándose en las letrinas.

Fuentes e imágenes: chetyod / The Man Who Crossed Hitler

lunes, 21 de febrero de 2011

Cómo se dobla el PSOE ante Mohamed VI

Estas fotos son muy buenas.

En la primera se ve cómo Rubalcaba saluda al Papa en su último viaje a España. Se le ve estirado.

En la siguiente foto, saludando al rey Mohamed VI de Marruecos. Por su forma de reir se ve que hay sintonía personal y se agacha de manera bastante servil:



Otra foto divertida, relacionada con este tema: Zapatero saludando al Papa. Este último dirige una mirada amable a Zapatero, que no se la devuelve porque lo que realmente le interesa es "la foto". Para los católicos, que parezca que hay entendimiento con el Papa. Para los de su cuerda, o sea, los que simpatizan con el PSOE, que se note que el apretón de manos es puramente circunstancial:


Otra imagen divertida (si no fuera trágica) en la que se ve a un Zapatero aspirante a La Moncloa que había ido a Marruecos a pedir la bendición de Mohamed y se tiene que tragar el sapo de hacerse una foto con un mapa de los territorios que reivindica Marruecos como "históricamente" suyos y a los que aspira (supongo que en virtud de Al Andalus). ¿Qué fue a pedir Zapatero a Mohamed VI? Quizá de aquella visita vengan ahora esas poses tan sumisas de Rubalcaba...


Esta foto también ha sido borrada meticulosamente del currículum del PSOE, pero internet es un monstruo que tiene buena memoria.

(Comentario mío del 20/10/2011: hay un análisis interesante sobre las relaciones PSOE-Marruecos en el siguiente enlace:

http://joseluisvalladares.blogspot.com/2010/12/subyugados-por-mohamed-vi.html).

lunes, 12 de abril de 2010

Heroínas contra dictadores

Las Damas de Blanco denuncian que las autoridades no les permitieron desfilar

La Habana, 11 abr (EFE).- Las Damas de Blanco, familiares de 75 opositores cubanos encarcelados en 2003, denunciaron que la policía de la isla no permitió hoy la marcha que habitualmente realizan los domingos, tras asistir a misa en una iglesia de La Habana, y las obligó a regresar a sus casas.
Laura Pollán, líder del grupo, dijo a Efe que un oficial de la seguridad del Estado y una mujer con uniforme de la policía les salió hoy al paso a ella y a otras cuatro integrantes del colectivo, cuando se disponían a iniciar su caminata.
Según Pollán, ese mismo oficial la había visitado en la mañana de este domingo en su casa para advertirle de que no podían desfilar sin tener un "permiso" de la policía.
"Nos planteó que no podíamos seguir caminando y que no estábamos cumpliendo con lo establecido, y le expliqué que me entregara un documento legal que diga las restricciones que tienen las Damas de Blanco", indicó.
La disidente afirmó que, horas después, cuando salieron de misa en una iglesia de La Habana, ella, Berta Soler y Julia Núñez, esposas de tres presos del grupo de los 75, así como otras dos acompañantes que identificó como "damas de apoyo", fueron forzadas a subir a un autobús por mujeres de la policía y trasladadas hasta sus lugares de residencia.
Además, señaló que "a varias mujeres (del grupo) les hicieron actos de repudio (eufemismo para las contramanifestaciones gubernamentales en Cuba) y no les permitieron llegar a la iglesia".
"Vamos a volver (a la iglesia) y no vamos a pedir permiso. (Las autoridades) tienen que traernos un documento legal, y mientras eso no ocurra no pueden exigirnos que no podemos caminar", aseveró Pollán.
Las Damas de Blanco, que se identifican por vestir de este color como símbolo de paz y portar un gladiolo en la mano, tienen por tradición realizar reuniones, protestas y marchas en las calles de La Habana para reclamar la liberación de sus familiares, condenados a penas de hasta 28 años de cárcel.
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COMENTARIO:

Repetiría lo dicho en la anterior entrada sobre el heroísmo. Hace falta mucho heroísmo para combatir a los tiranos. Y estas mujeres lo tienen.

Hace pocas semanas murió un disidente cubano, Orlando Zapata, después de 85 días en huelga de hambre. Nadie (en Occidente) pareció darle importancia hasta que finalmente murió. Entonces se supo que su ejemplo había cundido y que otros siguieron su camino, aunque no llevándolo hasta el fin. Guillermo Fariñas fue el más conocido a través de los medios de comunicación, aunque después de 39 días en huelga de hambre abandonó la huelga (lo cual no le deshonra en absoluto). Otros nombres son Franklin Pelegrino y Darsi Ferrer, aunque hay más. Son otros héroes que están dejándose la piel para conseguir la libertad en Cuba.

Fidel y Raúl Castro, los dictadores, no se fían de los cubanos. No creen que los cubanos puedan alcanzar un estado de justicia social (lo que hay ahora no lo es) dejándoles actuar en libertad. Así que tienen que seguir tutelándolos durante décadas. Uno le ha pasado "la herencia", el cortijo, al otro hermano. ¿Quién recibirá "la herencia" después?.

Hacen falta héroes para desenmascararles.

(Todavía hay idiotas "progres" en España que se congratulan con el régimen castrista y aceptan la cantinela oficial de Raúl Castro, denostando a los huelguistas como marionetas en poder de Washington. Recientemente he leído una entrevista a Luis Eduardo Aute en la que, respecto a esta situación de Cuba, en vez criticar al macabro régimen, se ponía a injuriar a los EE.UU. por preocuparse de la suerte de los disidentes, alegando que ellos han producido muchas más muertes en el resto del mundo. Hombre, una cosa no quita a la otra. Pero la diferencia es que cualquier ciudadano estadounidense (o extranjero) puede criticar a su gobierno por esas razones o por otras, sin temer por su vida, pero eso no es posible en Cuba. Así que, señor Aute, no se nos ponga usted del lado de los opresores, que eso dice muy poco en favor suyo: o no se entera de lo que pasa en Cuba o es que realmente es cómplice de los tiranos Castro.)

Un enlace interesante para leer:

La policía política cubana golpea a una bloguera disidente

sábado, 19 de diciembre de 2009

«Chantaje en Vigo» de A. Pz. Reverte

Para tenerlo más a mano, he aquí el texto de Arturo Pérez Reverte al que me referí en mi publicado anterior:

CHANTAJE EN VIGO

Vigo. O sea, Galicia. España. Estado moderno –dicho sea lo de Estado con las cautelas oportunas–. Democracia constitucional con supuestos derechos y libertades de cada cual. En mi casa mando yo, resumiendo. Y mi amigo Manolo, que es un ingenuo y se lo cree, necesita cubrir un puesto de auditor. Es una oferta seria y bien remunerada. Así que publica un anuncio en la prensa local: «Se necesita auditor para empresa solvente». Y empieza el circo.

La cosa se encarna en inspectora de Trabajo y Asuntos Sociales, con todas sus letras. Hola, buenas, dice la pava. ¿Cómo es que solicitan ustedes un auditor, y no un auditor o una auditora? Mi amigo, que es hombre culto, conoce las normas de la Real Academia en particular y de la lengua española en general, y no trinca de la corrección política ni de la gilipollez pública, como otros, argumenta que auditor es masculino genérico, y que su uso con carácter neutro engloba el masculino y el femenino desde Cervantes a Vargas Llosa, más o menos. No añade, porque es chico educado y tampoco quiere broncas, que no es asunto suyo, ni de su empresa, que una pandilla de feminazis oportunistas, crecidas por el silencio de los borregos, la ignorancia nacional y la complicidad de una clase política prevaricadora y analfabeta, necesite justificar su negocio de subvenciones e influencias elevando la estupidez a la categoría de norma, y violentando a su conveniencia la lógica natural de un idioma que, aparte de ellas, hablan cuatrocientos millones de personas en todo el mundo. Olvidando, de paso, que la norma no se impone por decreto, sino que son el uso y la sabiduría de la propia lengua hablada y escrita los que crean esa norma; y que las academias, diccionarios, gramáticas y ortografías se limitan a registrar el hecho lingüístico, a fijarlo y a limpiarlo para su común conocimiento y mayor eficacia. Porque no es que, como afirman algunos tontos, las academias sean lentas y vayan detrás de la lengua de la calle. Es que su misión es precisamente ésa: ir detrás, recogiendo la ropa tirada por el suelo, haciendo inventario de ésta y ordenando los armarios.

Pero volvamos a Vigo. A los pocos días de la visita de la inspectora mentada, Manolo recibe un oficio, o diligencia, donde «se requiere a la empresa la subsanación de las ofertas vigentes y la realización de las futuras o bien en términos neutros, o bien referida simultáneamente a trabajadores de ambos sexos». Dicho en corto –aparte la ausencia de coma tras futuras y la falta de concordancia de referida–: o en el futuro pide auditor o auditora, con tres palabras en vez de una, en anuncios que se cobran precisamente por palabras, o deberá atenerse a las consecuencias. Y a mi amigo, claro, se lo llevan los diablos. «O es un chantaje feminista más –se lamenta–, o mi anuncio despista de verdad, y algunas mujeres ignorantes o estúpidas creen que no pueden optar a ese puesto de trabajo. Lo que sería aún más grave. Si lo que tanta idiotez de género ha conseguido es que, al final, una mujer crea que ofrecer un trabajo de auditor es sólo para hombres y no para ella, todo esto es una puñetera mierda.» Etcétera.

El caso es que, resuelto a defender su derecho de anunciarse en correcto castellano, Manolo se pone en contacto con los servicios jurídicos del Ministerio de Igualdad, donde una abogada razonable, competente y muy amable –lo hago constar para los efectos oportunos–, le dice que, con la ley de Igualdad en la mano, la inspectora de Vigo «puede haber creído detectar» discriminación en el anuncio, y que la empresa se expone a una sanción futura si no rectifica. «¿Entonces, la legalidad o ilegalidad de mi anuncio depende de la opinión particular de cualquier funcionario que lo lea, por encima de la Real Academia Española?», pregunta Manolo. «Más o menos», responde la abogada. «¿Y qué pasaría si yo recurriese legalmente, respaldado por informes periciales de lingüistas o académicos?», insiste mi amigo. «Pasaría –es la respuesta– que tal vez ganase usted. Pero eso dependería del juez.»

Es inútil añadir que, ante la perspectiva de un procedimiento judicial de incierto resultado, que iba a costarle más que las dos palabras suplementarias del anuncio, Manolo ha cedido al chantaje, y lo de auditor a secas se lo ha comido con patatas. «Auditor, auditora y auditoro con miembros y miembras», creo que pone ahora. Con mayúsculas. Tampoco está el patio para defensas numantinas. Esto es España, líder de Europa y pasmo de Occidente: el continuo disparate donde la razón vive indefensa y cualquier imbecilidad tiene su asiento. Como dice el pobre Manolo, «lo mismo voy a juicio, colega, me toca una juez feminista y encima me jode vivo». Intento consolarlo diciéndole que peor habría sido, en vez de auditor, necesitar otra cosa. Un albañil, por ejemplo. O albañila.

La policía del lenguaje políticamente correcto

He leído este artículo en El Semanal y recomiendo encarecidamente su lectura. Y no es que Reverte sea santo de mi devoción, no, que he estado años sin leerle porque me parecía que no era necesario un lenguaje tan soez para decir lo que tuviera a bien decir. El caso es que últimamente estoy volviendo a leerle, porque dice verdades como puños y creo, sinceramente, que ha moderado su lenguaje en lo que a palabras malsonantes se refiere. Y es que no las necesita. Su calidad literaria es eminente (según dicen) y los temas que toca tienen mondongo, así que no hace falta el vocabulario grosero para sacar los colores a cualquiera, y aunque esos cualquieras sean sobre todo políticos, que no les salen los colores ni aunque maten a su madre ellos mismos.

De aquí en adelante, supongo que mi sufrido lector habrá leído el artículo mencionado.

Pues bien, si yo fuera el atribulado empresario que es reconvenido por esa funcionaria, una vez tenido claro que ella no va a dar su brazo a torcer, creo que lo procedente sería pedirle que se identifique claramente (nombre y apellidos, cargo, etc.) así como a su jefe directo. A continuación le diría a la señora que, si tengo que poner el anuncio como ella me pide, pondré un texto debajo explicando cómo la Administración -mencionando el nombre de ella y el de su jefe, como autores materiales del hecho- me está extorsionando por razones ideológicas. Y si tengo que llegar a un juez porque me siguen persiguiendo, llegaré hasta él para decirle que lo he hecho en uso de la libertad de expresión, y que los actos de la Administración son públicos y que los funcionarios que los realizan tienen que ser responsables de que tales actos se ajustan a la Ley, por lo que no hay razón para ocultar la identidad de dichos funcionarios, que también deben estar sometidos al conocimiento y escrutinio público de sus actos. Y que, si tengo que ir a lo Contencioso-administrativo, también acudiré a la via penal contra ella y contra su jefe (por si éste tuviera alguna responsabilidad en la actuación de ella) por acoso a un ciudadano con abuso de poder. (Añado aquí que yo también seré algo ingenuo, pero la verdad es que creo que no hay tantas jueces -mujeres- feministas y creo que me tocaría una mujer sensata que valoraría correctamente mis argumentos, a diferencia de lo que parece pensar el empresario del que estamos hablando).

Porque la Administración tiene que estar al servicio del ciudadano, facilitarle las cosas, no complicárselas, y mucho menos desatar una persecución contra ciudadanos concretos por motivos puramente ideológicos (el feminismo no es más que una ideología totalitaria que se ha infiltrado en nuestras instituciones). Algo parecido está pasando en Cataluña con la exigencia a los empresarios de que usen exclusivamente el catalán en los letreros de sus empresas. ¿Qué es esto? ¿La Administración persiguiendo al ciudadano, que además la mantiene con sus impuestos? ¿Se están cumpliendo los peores presagios de la novela «1984»? (Es curioso que en esa novela aparezca el Ministerio de la Verdad, y aquí estemos sufriendo igualmente un terrorífico Ministerio de Igualdad. También predice los conceptos de neolengua, reescribir la historia, educación totalitaria, lavado de cerebro, etc. que están aplicando ZP y sus adláteres con bastante éxito).

¿No es increíble que la Administración pague a personas para revisar los anuncios de la prensa escrita a ver si son políticamente correctos? ¿En eso se gastan nuestros impuestos? ¿No hay cosas más importantes que hacer, más útiles para el ciudadano, más necesarias para todos? Desde luego, si vuelven a salir elegidos estos impresentables (los otros no me gustan tampoco pero son la alternativa), habrá que pensarse lo de marcharse de este país.

Si yo fuera ese empresario y finalmente cediera a publicar el mismo anuncio (u otro distinto) pero ya corregido al "estilo del talante", aprovecharía para desahogarme y poner, al pie del anuncio, además de lo dicho anteriormente, un mensaje personal para ZP:
«¡¡Zapatero, límpiate el culo con la p.... Ley de Igualdad!!!!!!!!!!»
Esto no es nada, comparado con las viñetas que se publicaron en El Jueves de los príncipes en un acto íntimo... ¿verdad, señor juez?.

Además añadiría algún texto explicando que, a partir de ahora, miraría de otra forma a las mujeres, y no precisamente «mejor». «Si usted (funcionaria) me exije que ponga "Auditor o auditora", ¿cree que luego voy a contratar a una auditora-mujer-mujer? ¡Que no, oiga, que voy a contratar a un hombre aunque sea el único y más caro de todas las ofertas que reciba...!!! ¿Pero no se dan cuenta de que están consiguiendo lo contrario de lo que se proponen??? ¡¡Ande, y que les den...!!».

Es curioso cómo este ZP, que presumía de aumentar las libertades, constantemente está recortando estas.

Recientemente, un conocido se quejaba de que ya no iban a poder fumar ni en los bares (futura ley sobre el tabaco en lugares públicos).

Hoy leo que en Cataluña, otra vez, gobernada por los socialistas, se están dando pasos para prohibir las corridas de toros.

Y no guardo memoria de cuántas cosas van ya...

(Yo, ni fumo ni me gustan lo toros. Pero detecto que ese tipo de cortapisas, aunque parecen pequeñas limitaciones, es lo que está cabreando a la gente).

Y así contínuamente: no saben impulsar nada positivo, sólo prohibir. (También en mi ciudad, que gobierna el PP, quieren prohibir que se escupa en las calles o que la gente pueda ofrecer libremente servicios en la calle a los transeúntes. ¿Acabaremos sin poder tirarnos pedos ni eructos? Mucho me temo que sí. En esta sociedad de lo políticamente correcto se puede asesinar a un bebé en la tripa de su mamá, pero no se puede escupir en un jardín. Así nos va.)

Creo que esta asfixia que se está ejerciendo sobre los ciudadanos -cada vez más leyes estúpidas, cada vez más exigencia de cumplimientos inútiles, cada vez más impuestos, etc.- es lo que va a desalojar más pronto que tarde al PSOE fuera del poder. A no ser que consigan engañar otra vez al rebaño con el truco de los 400 euros... «Ahora te los doy... ahora te los quito...».

Y, además, son leyes que parecen tener el único efecto de dividir a la ciudadanía: los catalanes, gallegos y vascos contra el resto de España, a las mujeres contra los hombres, los niños contra sus padres, los padres contra los colegios, etc.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Los intelectuales y el poder

Me pareció interesante leer en su día (este verano) el artículo del filósofo iraní Ramin Jahanbegloo. Lo tenía recortado para publicarlo y comentarlo algún día. Ese día ha llegado a este blog. Lo copio y pego a continuación, haciendo notar que lo marcado en negrita lo he destacado yo, por parecerme lo más significativo. Desde luego, el último párrafo es quizá la conclusión y, por tanto, lo más importante del artículo, a mi parecer.

Me llama la atención el hecho de la pérdida de valores absolutos (yo mismo he abandonado la fe en Dios aunque la mayoría de los valores cristianos que recibí en la Iglesia me siguen pareciendo muy válidos) está haciendo que los intelectuales se retiren de la crítica política. Por eso, el autor apela al heroísmo. Porque hay que ser un héroe para enfrentarse al poder cuando el poder se presenta como el de los nazis, el comunismo, la teocracia de Irán, o el de otras dictaduras que en el mundo son o han sido. Es decir, cuando la integridad física de uno mismo y de su familia está en peligro.

Criticar, cuando se está en democracia, como hago yo, es bastante fácil. Lo difícil es lo otro. Hay que tener un infinito amor a la Humanidad para ser un héroe en esas situaciones tan difíciles, si no te mueve un sentimiento religioso. Y, sinceramente, cada vez creo menos en los héroes "laicos". Me refiero a los héroes relativistas, a los que no creen en valores absolutos. Creo, cada vez más, en los héroes que basan su actuación en sus convicciones religiosas y no temen perder la vida porque esperan otra mejor. ¿Santos? Tal vez. Me estoy acordando de Sophie Scholl y de otros que he mencionado en el pasado en este blog. Ellos lucharon pacíficamente contra la opresión desde sus convicciones religiosas. A ella y a otros muchos les costó la vida. Pero nos han dejado su ejemplo. Ellos me inspiran y me animan a ser cada día mejor, más honesto conmigo mismo para serlo también con los demás. ¿Héroe? No creo que les llegase nunca ni a la altura de las suelas.

Y, por último, me pregunto que dónde está la crítica de los intelectuales a las leyes proabortistas que inundan Occidente. Creo sinceramente que una reflexión profunda sobre el tema -no basada en la religión- tiene que llevar a cualquier intelectual a aborrecer la legalización del aborto. Como dice Ramin Jahanbegloo, «...para los intelectuales comprometidos, la verdadera lucha no se limita a estar a favor o en contra de la política, sino que se trata sobre todo de una batalla en defensa de lo humanitario frente a lo inhumano.» Temo que, una vez más, el temor a ser acusados de "religiosos" si critican el abortismo ha hecho enmudecer a muchos filósofos e intelectuales que en su fuero interno lo cuestionan. De nuevo, lo "políticamente correcto" está creando silencios cómplices y está aniquilando millones de vidas humanas.

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EL PAÍS, 29.08.2009

El temor de los intelectuales a la política

Una "epidemia de conformismo" ha paralizado en los primeros años del siglo XXI la vida pública, donde lo único que importa es el poder del mercado. Los mezquinos intereses personales sustituyen a las voces críticas

RAMIN JAHANBEGLOO 29/08/2009

Las dos culturas, el conocido ensayo del científico y novelista británico C. P. Snow, salió a la luz en 1959. Snow defendía ahí la tesis de que el colapso de la comunicación entre las dos culturas de la sociedad moderna -las ciencias y las humanidades- era un freno para la resolución de los problemas del mundo. Medio siglo después, el debate iniciado por Snow ha tomado una nueva forma. El siglo XXI representa, en términos generales, la separación de los intelectuales y la política. Pocas veces habían estado tan alejados los intelectuales y el mundo político.

Los intelectuales críticos son hoy una especie en vías de extinción. Temen la política, y se diría que la política muestra una indiferencia absoluta por todo lo que se pueda denominar intelectual. Hay otros muchos que consideran que nos encontramos ante un declive de lo intelectual. Según ellos, la intelectualidad se ha distanciado de la esfera pública para acercarse a un mundo cada vez más profesionalizado y más empresarial. En otras palabras, los intelectuales están perdiendo su autoridad pública para dirigirse al poder, al tiempo que cada vez son más incapaces de realizar sus funciones de una forma independiente y crítica. Nunca se habían mostrado tan profundamente opuestas la conciencia crítica y la esfera pública.

Parece que los intelectuales de hoy pensaran que puesto que todas las verdades morales son relativas, ya no hay necesidad de ser la voz moral de un mundo sin voz. El afán de ciertos intelectuales de aparentar que lo políticamente correcto y sensato es desestimar la importancia que tienen los imperativos morales en la esfera pública no es más que una forma de hacer coincidir las necesidades humanitarias urgentes del mundo en el que vivimos con las necesidades concretas de su carrera o su ascenso profesional. Asalariados, ocupando cátedras o titularidades permanentes, pensionistas, muchos intelectuales se encuentran encadenados a la rueda de una carrera y una profesión respetables que paradójicamente estanca su capacidad para la crítica en un contexto no conflictivo.

Para ser más precisos, los mezquinos intereses personales han destruido los llamados intereses públicos de los intelectuales. Al olvidarse de la política, rápidamente y sin dejar lugar para el arrepentimiento, muchos intelectuales del mundo actual degradaron y abandonaron la idea de la esfera pública, transformándose en defensores de la cultura de masas carentes de todo sentido crítico. Es en virtud de esta falta de sentido crítico con respecto a la vida pública por lo que los politólogos y los expertos culturales han venido a sustituirlos como actores sociológicos en el mundo contemporáneo. A los intelectuales ya no les interesa reflexionar y debatir sobre los valores, su único interés reside en el comentario de los hechos. Así, con la aparición de la aldea global postindustrial, dominada por las redes mediáticas y la comunicación tecnológica, en las que las voces disidentes suelen estar acalladas, una "epidemia de conformismo" ha paralizado al completo la vida pública, convirtiéndola en una entidad impulsada única y exclusivamente por el mercado.

Para investigar la evolución del compromiso de los intelectuales en la historia europea del siglo XX, tenemos que empezar con el affaire Dreyfus y la aparición de la categoría "intelectual". Pese a las diferentes posturas que cristalizaron durante el affaire Dreyfus, ambas partes estaban de acuerdo en que el intelectual tenía que comprometerse. Uno de los que participó a favor de Dreyfus fue Julian Benda, el filósofo judío conocido fundamentalmente como autor de La traición de los intelectuales, donde afirma que "la labor del intelectual es defender los valores universales, por encima de la política del momento". Para Benda, por consiguiente, el intelectual es un sujeto que opera dentro de un marco moral y se atiene a unos valores trascendentales, libre de las impurezas de la política. Probablemente Zola se merece este honor, no por sus novelas, sino porque llegó a ser un intelectual que atacó la injusticia, el prejuicio y la intolerancia en la esfera pública. De este modo restauró la función que Sócrates había reservado para el filósofo: defender la universalidad de la búsqueda de la verdad y luchar contra la violencia.

El método de Sócrates para dominar la violencia era el uso del diálogo frente a las convicciones políticas. Con su mayéutica -conócete a ti mismo- Sócrates invitaba a los atenienses a interrogarse. Y aunque sea un fin en sí mismo, aprender a interrogarse es también una condición y un punto de partida para cualquier intelectual que quiera obrar honestamente. La honestidad es abrirse a la pluralidad humana; es cobijar la idea, intrínseca al trabajo de un intelectual dialógico, de que cada persona contiene "multitudes", como dice Whitman en su Canto a mí mismo. Todo intelectual necesita de esta multiplicidad, no sólo para conectar con los otros, sino también para ensalzar y valorar, como un elemento constitutivo del mundo, las diferencias que existen entre las personas. La idea de diferencia presupone otro valor igualmente esencial a la condición de intelectual: el respeto.

Una de las tareas del intelectual es pensar en cómo reformar y mejorar la sociedad. Su empeño primordial debe centrarse en la educación cívica de los otros ciudadanos para la responsabilidad que entraña la auto-gobernanza democrática. ¿No perdería todo el significado que tiene para nosotros el valor supremo de la historia si admitiéramos que son muchos los intelectuales que consideran que lo que denominamos examen crítico de la esfera política es un ejercicio fútil? Si no se lee y se ejerce el espíritu crítico, la historia podría convertirse en una simple repetición de los errores humanos. Por el contrario, cuando se comprometen con la historia, los intelectuales no sólo necesitan una mente abierta, sino también crítica, capaz de entender que las verdades pueden ser parciales; una mente que se interrogue continuamente. Lo importante aquí es que la manera de protegerse contra toda tentación de colaboración con el mal es interrogarse y reflexionar con sentido crítico.

Con este planteamiento, la pregunta es: ¿cómo se puede hablar de preservar la ética en la esfera política y de no caer en el mal cuando han dejado de existir los absolutos morales? Poco después de terminada la guerra, en 1945 y en uno de los primeros ensayos que aparecieron al respecto, Hannah Arendt decía que "el problema del mal será el tema fundamental de la vida intelectual en la Europa de posguerra, de la misma manera que la muerte fue el tema de reflexión fundamental después de la Primera Guerra Mundial". Creo que Arendt estaba en lo cierto, sobre todo porque en el mundo de hoy el problema del mal y sus implicaciones políticas constituye un desafío importante para el estatus público y la integridad moral de los intelectuales.

Cierto es que todos somos moralmente responsables de las calamidades e injusticias del mundo en el que vivimos. Pero no es menos cierto que el papel social y político de los intelectuales conlleva una mayor responsabilidad moral. Como señala Max Weber, el compromiso intelectual requiere la ética del héroe, pues hace falta una gran valentía moral para enfrentarse a las responsabilidades que se adquieren en la esfera pública.

Muchos creen, por supuesto, que ser hoy un intelectual comprometido con la vida pública no es nada del otro mundo, ya que ser demócrata y vivir en una democracia no supone ningún riesgo, ningún desafío. Pero, dado que no puede haber una democratización y una globalización reales si no están acompañadas de una labor crítica real por parte de los intelectuales, en su función de contrapoderes, ser hoy un intelectual crítico significa también ejercer de conciencia moral del mundo globalizado. Por eso, para los intelectuales comprometidos, la verdadera lucha no se limita a estar a favor o en contra de la política, sino que se trata sobre todo de una batalla en defensa de lo humanitario frente a lo inhumano. Se trata de tener la valentía de alzar la voz en nombre de la no violencia y en contra de la injusticia. Por esta razón, aunque el concepto haya perdido hoy la fuerza que tuvo en el momento del caso Dreyfus, se ha de mantener la función del intelectual público. Mientras los humanos sigamos creyendo que la esperanza no es una palabra fútil, los intelectuales no dejarán de ser útiles en todas las sociedades.

Ramin Jahanbegloo, filósofo iraní, es catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Toronto. Traducción de Pilar Vázquez

viernes, 6 de noviembre de 2009

Una madre en apuros

Interesante esta carta, enviada desde la web HazteOir, al juez correspondiente. Se trata de una madre que ha decidido formar a su hija de 15 años en casa en lugar de enviarla a un centro escolar. Para ello la ha matriculado en una de las llamadas "escuelas a distancia". Esto le ha valido la persecución de la Fiscalía acusándola de abandono de la menor.

En esta sociedad del "pensamiento único" inculcado por los medios de comunicación y por las estructuras del poder, necesitamos gente valiente, como esta familia, que se atreva a pensar y actuar distinto a como hacemos los del rebaño. Ellos son una esperanza y una bocanada de aire fresco para muchos de nosotros que estamos atrapados entre tantas imposiciones sociales. Se merecen, por tanto, el amparo de la Justicia y el apoyo de todos los que queremos una sociedad mejor.

Es impresionante la ferocidad que demuestra el poder político por controlarnos a todos y, en especial, a nuestros hijos. Esto me recuerda a Educación para la Ciudadanía. (¿No habíamos abjurado de la asignatura de "Formación del Espíritu Nacional" que se impuso en tiempos de Franco?).

Si quieres firmar en apoyo a esta madre, aquí está la dirección:

Apoyo la libertad de enseñanza de los padres

(copio y pego el texto de la carta enviada al juez).
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Estimado/a señor/a,

Me dirijo a usted como Magistrado en relación a la demanda por abandono de sus obligaciones como madre, respecto a la presunta falta de escolarización de su hija Isabel, interpuesta a doña Carmen Teresa Rodríguez Hernández por reconocer ella, públicamente, que, para educar a su hija ha optado por la vía de la Educación en casa mediante la escolarización en un centro a distancia, acción que se ajusta al derecho tanto de este país (no está prohibido en ningún texto legal), como al de diferentes convenios internacionales, y que es reconocida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La demanda se vierte sobre supuesto abandono de los deberes como madre, a pesar de que la señora Rodríguez cumple todos los requisitos del contrato social tal y como queda demostrado en los artículos 154 y 155 del Código Civil, artículos que cumple plenamente.

Nos consta que esta situación está afectando enormemente el bienestar emocional y psicológico no sólo de la madre sino de la menor que ven que el equilibrio de vida que llevan actualmente, corre el riesgo de romperse. Por otra parte, ha despertado una notable preocupación en todo el colectivo de familias que educan en casa a nivel nacional, así como de todos aquellos que prefiriendo la escolarización presencial defiende la libertad de educación y la necesaria ampliación de los derechos de los ciudadanos.

Me gustaría puntualizar que la Escolarización en el hogar en el Estado Español, ha sido considerada legítima en repetidas ocasiones. Me permito señalar que existe jurisprudencia del más alto nivel a favor de las familias que la practican. El Tribunal Supremo, en la sentencia 30/10/94, por ejemplo, estima compatible con el derecho a la Educación que los menores reciban formación en el ámbito familiar, al margen de la enseñanza oficial, sin que las vías establecidas por el Estado sean exclusivas o excluyentes. Así como otras sentencias en el mismo sentido, las cuales sería largo enumerar, pero sí deseamos destacar que ya en las Islas Canarias existe jurisprudencia al respecto: auto de fecha 8 de julio de 2008. Juzgado de Instrucción 2 de Los Llanos de Aridane. Procedimiento abreviado 110/2008, resolución 177/2008, así que la escolarización en el hogar es una opción legítima y creciente no solo en España y en el mundo en general, sino, también, en Canarias en particular y con el beneplácito de la justicia, que atiende a los derechos de los ciudadanos que enmarca la Constitución española en su artículo 27.3.

Es en ese sentido que deseo hacer constar que esta familia al igual que muchas otras en España y en Canarias, educa a sus hijos (hija en este caso) y les dan una adecuada formación en ejercicio de la libertad de enseñanza que se reconoce constitucionalmente, habiendo optando por la educación que consideran más adecuada para sus hijos, velando por su bienestar y su educación de forma integral, tal y como se expresa en el artículo 26. 2 de la Declaración Universal de los derechos humanos y amparándose en el artículo 26.3 de la misma declaración.

Es por todo lo expuesto que solicito que como Magistrado preserve la tranquilidad y el derecho a la libertad de enseñanza de esta familia.

Atentamente,

miércoles, 19 de agosto de 2009

EpC al estilo de Venezuela

COMENTARIO: ¿A quién nos recuerda este tipo con sus ansias de controlar y modelar todo según su ideología? No es casual la palabra "socialismo" que repite el ex-golpista continuamente.

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Chávez promulga su ley de educación para una "profunda revolución socialista"

El presidente venezolano, Hugo Chávez, promulgó el sábado una nueva ley de educación, aprobada el jueves por el Parlamento en medio de importantes protestas que, según el mandatario, sólo desean "desestabilizar" el país.



Chávez muestra su firma en la nueva ley educativa.

En un teatro de Caracas y entre vítores de cientos de estudiantes, el mandatario rubricó esta nueva normativa que provocó el rechazo de la oposición, de grupos de alumnos y de responsables universitarios.

"Es la ley que abre camino a la educación liberadora. Todavía hay muchas cadenas que romper, las del coloniaje y atraso cultural, para la revolución profunda, la creación del hombre y mujer nuevos, la revolución socialista", declaró Chávez.

El mandatario pidió a los diputados que en diciembre de 2009, cuando la Constitución venezolana que impulsó al llegar al poder cumpla 10 años, no exista "ni una sola ley antirrevolucionaria" en el país. "La democracia verdadera sólo podrá existir en el socialismo", insistió.

El viernes, representantes de la oposición venezolana anunciaron una gran movilización nacional para pedir un referéndum para abrogar esta ley por considerarla anticonstitucional. Según sus detractores, la nueva ley otorga un papel "omnipotente" al Estado y prevé un adoctrinamiento, en línea con los postulados del gobierno, que defiende un "socialismo del siglo XXI".

"Salieron a provocar, amenazan que van a quemar la ley, que no la van a cumplir. Están enloquecidos y los llamo a que reflexionen. Esta ley va en beneficio de todo el país, también de ellos. Están tratando de desestabilizar (...) con una protesta violenta", explicó Chávez.

Uno de los artículos de la ley establece que los medios de comunicación tienen prohibido publicar informaciones "que produzcan terror en los niños, inciten al odio, atenten contra los sanos valores del pueblo venezolano, la salud mental y física de la población". Durante el debate de esta ley, 12 periodistas que repartían octavillas fueron agredidos por un grupo de supuestos adeptos al gobierno.

Los hechos fueron condenados por el gobierno venezolano, representantes de estudiantes y organizaciones internacionales. Una persona ya ha sido detenida por su presunta participación en la agresión, informó este sábado la fiscalía.

martes, 23 de junio de 2009

El peligro del totalitarismo en Occidente

La imagen de la entrada anterior (un montaje fotográfico de Aído con un bebé-zapatero en brazos) me ha hecho reflexionar: si personas sin preparación llegan al poder simplemente por su mejor verborrea y su adscripción a un partido o una corriente ideológica, por su amistad con otro político ya instalado en el poder, etc. ¿no será esto un gran peligro de la democracia?.

Ya hablé de esto en una entrada anterior reciente.

Los estadounidenses presumen de que en su país "cualquiera puede llegar a ser presidente". Esto parece haber quedado patente con la llegada de Obama, un afroamericano. Pero es sólo apariencia: nadie llega al poder sin un partido detrás y sin buenos contactos con ricos que financien las costosas campañas electorales. Eso significa una hipoteca para cualquier presidente que no se financie él mismo la campaña: cuando llegue al poder tendrá que devolver los favores. Y los que pueden financiársela es que ya son ricos, por lo cual pertenecen a una élite que cuida de lo suyo antes que del bien común.

Resumiendo: primero hace falta estar dentro de un partido poderoso y luego tener don de gentes, para ir ascendiendo dentro del partido. Además, hay que tener pocos escrúpulos -o ninguno-, para tragar todo lo que decidan las mayorías (si es que hay democracia interna en el partido) o los poderosos del partido, asintiendo con la cabeza y defenderlo con las palabras, sin fisuras.

La ventaja de los partidos es tienen filtros internos que -supuestamente- sólo dejan pasar a los más preparados. En teoría, de nuevo, porque en realidad los elegidos son los que mejor conectan con los votantes. Porque, al final, los partidos son empresas para ganar elecciones y subir a la poltrona a todos los que tiraron del carro, aunque hay siempre alguno que es la cabeza visible.

Y aquí veo yo el peligro. Pongamos que llega al poder un personaje de fuerte magnetismo (todos lo suelen ser, por lo que dije antes) pero de oscuras intenciones, y que luego se rodea de otros personajes de parecidas ocultas intenciones. Y se ponen a legislar para perpetuarse en el poder, vendiendo con su verborrea y los medios de comunicación afines sus pérfidas intenciones como bondadosas acciones hacia el pueblo. ¿Qué podría pasar?. Pensemos en lo que ocurrió con Hitler. ¿Podrían los resortes de la democracia detener a semejante hidra?. Pensemos que en España, por ejemplo, los partidos mayoritarios (especialmente el PSOE) ya maniobraron hace años para controlar con sus mayorías los órganos de gobierno de los jueces, así como los tribunales Constitucional y Supremo. Poquito a poquito, el poder ejecutivo va engullendo a los otros poderes, hasta que son simplemente unas sucursales más del poder omnímodo.

¿Podrán las masas -adormecidas, acomodadas, indolentes- darse cuenta de la ratonera en la que les están metiendo sus políticos y reaccionar a tiempo?. Algo así parece estar ocurriendo en Irán estos días. Grandes manifestaciones contra unas elecciones fraudulentas. Pero allí no están en una democracia "occidental" sino en una "teocracia" con ínfulas de democracia. Y la gente está muy harta de tanta opresión.

Pero el engaño en Occidente vendría mucho más sutilmente. Ya hemos visto que las apelaciones a la seguridad han recortado derechos civiles en USA y Europa. Otros recortes pueden venir por el miedo al desempleo, o el miedo a ser "retrógrado" (si uno critica las políticas gubernativas o defiende la vida humana), o a través de "homologarnos" con otros países del entorno (argumento muy usado en España en los últimos años), etc.

El viejo eslogan de Zapatero, "Más derechos para todos", esconde una mentira capital: cuando se aumentan los derechos de alguien, se reducen los de otros, como si fueran vasos comunicantes. El eslogan de ahora parece ser (frente a la crisis): "Más dinero para todos", sin que la mayoría se percate de que ese dinero se está robando a nuestros hijos (y a nosotros mismos), porque ellos (y nosotros dentro de unos años) tendremos que pagar el enorme déficit que la chequera de Zapatero está creando.

Esta falta de crítica por parte de la ciudadanía, o quizá es sólo falta de movilización, es lo que me lleva a preguntarme si no existirá un peligro real de totalitarismo -quizá disfrazado- en las democracias de Occidente.

domingo, 14 de junio de 2009

¿Es posible una ideología totalitaria que domine Europa?

Yo me pregunto a veces si en el avanzado Occidente (Europa y EE.UU, principalmente) no habremos iniciado la decadencia, el declive de la civilización, si no estaremos abocados a ideologías totalitarias que “pongan orden” en el caos al que nos dirigimos por culpa de la extensión del relativismo. (Miremos la Historia y aprendamos de otras civilizaciones que nos precedieron y cayeron, creyéndose ellos mismos que durarían para siempre).

Esas ideologías totalitarias no tienen porqué ser de carácter nazi o comunista (aunque pueden serlo), pues no olvidemos que a las puertas tenemos el Islam, una religión con ambiciones de gobernar políticamente el mundo. Sus normas son primitivas, pero a la vez son “normas fuertes”, que ponen orden en medio de una sociedad relativizada, y eso le hace ganar adeptos, que se ven justificados al imponerla a otros aunque sea a través de guerras o de terrorismo.

Una crisis económica aguda como la actual, u otro tipo de hecatombe (cambio climático, epidemias, etc.), podrían abrir las voluntades a una ideología de pocas premisas pero con fuerte impacto en el comportamiento personal (aunque sea de forma fingida), a través de “normas fuertes”, como puede ser cualquier ideología totalitaria. Por ejemplo, la adhesión cerrada al Islam de muchos musulmanes admira a muchos y convence a otros tantos a abrazar dicha doctrina. (Por otro lado, la llegada indiscriminada de musulmanes a Europa está haciendo renacer movimientos neo-nazis que también se apoyan en unos pocos postulados y en unas pocas “normas fuertes”, en contraposición a las “normas débiles” que se cuelan en la legislación de Europa. Y estos movimientos también están creciendo).

Volviendo al principio, mencioné la palabra “decadencia”. Para mí, la decadencia comienza con el relativismo moral; de éste, se pasa a la relajación de las costumbres y, de esta relajación, a un egoísmo socialmente aceptado: cada uno mira ya sólo por su bienestar. Esto conduce a personas insolidarias y, en último extremo, a aceptar ampliamente y legalizar conductas como el aborto, la eutanasia y la eugenesia. De aquí, a delatar al vecino (que cuestiona la doctrina oficial), sólo hay un paso. Y la delación es el oxígeno del totalitarismo. Si una sociedad aguantara mayoritariamente la presión mafiosa o para-policial (a veces tortura) y no delatara a nadie, el totalitarismo no tendría nada que hacer allí.

Pero en una sociedad de egoístas, todos quieren salvar el culo, y cualquier acto está justificado para ello: si una madre puede matar al hijo de su vientre para librarse de un embarazo, cualquier otro acto estará más que justificado, y los demás seguirán el mismo camino, cada uno según su necesidad para salvar su vida, aunque sea acusando falsamente al vecino, al amigo, al jefe, a la esposa. Es el caldo de cultivo de cualquier doctrina totalitaria. (Estos comportamientos de delación han sido frecuentes en las guerras balcánicas, hace pocos años, en el corazón de Europa. Así que no estamos tan lejos de ellos).

Si, debido a ese egoísmo, no hay una sociedad civil fuerte que proteja la vida humana incluso con heroismo, cualquier ideología totalitaria tiene el campo abierto para implantarse, a través de las urnas en un primer estadio, y acorralando, encarcelando y eliminando a los adversarios en momentos posteriores.

Y hoy día, nuestras leyes y nuestra Europa no están protegiendo la vida humana, y mucho menos con heroísmo.

Una sociedad de egoístas no tiene recursos morales para hacer frente a cualquier poder que se le imponga por las armas. Eso es lo que, en mi opinión, ocurrió en la Alemania pre-nazi. La 1ª Guerra Mundial arrancó muchas convicciones morales que podrían haber servido de freno al nacionalsocialismo. Y puede volver a pasar en algún momento y lugar del Occidente democrático. Sólo falta la chispa.