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domingo, 13 de diciembre de 2009

Los intelectuales y el poder

Me pareció interesante leer en su día (este verano) el artículo del filósofo iraní Ramin Jahanbegloo. Lo tenía recortado para publicarlo y comentarlo algún día. Ese día ha llegado a este blog. Lo copio y pego a continuación, haciendo notar que lo marcado en negrita lo he destacado yo, por parecerme lo más significativo. Desde luego, el último párrafo es quizá la conclusión y, por tanto, lo más importante del artículo, a mi parecer.

Me llama la atención el hecho de la pérdida de valores absolutos (yo mismo he abandonado la fe en Dios aunque la mayoría de los valores cristianos que recibí en la Iglesia me siguen pareciendo muy válidos) está haciendo que los intelectuales se retiren de la crítica política. Por eso, el autor apela al heroísmo. Porque hay que ser un héroe para enfrentarse al poder cuando el poder se presenta como el de los nazis, el comunismo, la teocracia de Irán, o el de otras dictaduras que en el mundo son o han sido. Es decir, cuando la integridad física de uno mismo y de su familia está en peligro.

Criticar, cuando se está en democracia, como hago yo, es bastante fácil. Lo difícil es lo otro. Hay que tener un infinito amor a la Humanidad para ser un héroe en esas situaciones tan difíciles, si no te mueve un sentimiento religioso. Y, sinceramente, cada vez creo menos en los héroes "laicos". Me refiero a los héroes relativistas, a los que no creen en valores absolutos. Creo, cada vez más, en los héroes que basan su actuación en sus convicciones religiosas y no temen perder la vida porque esperan otra mejor. ¿Santos? Tal vez. Me estoy acordando de Sophie Scholl y de otros que he mencionado en el pasado en este blog. Ellos lucharon pacíficamente contra la opresión desde sus convicciones religiosas. A ella y a otros muchos les costó la vida. Pero nos han dejado su ejemplo. Ellos me inspiran y me animan a ser cada día mejor, más honesto conmigo mismo para serlo también con los demás. ¿Héroe? No creo que les llegase nunca ni a la altura de las suelas.

Y, por último, me pregunto que dónde está la crítica de los intelectuales a las leyes proabortistas que inundan Occidente. Creo sinceramente que una reflexión profunda sobre el tema -no basada en la religión- tiene que llevar a cualquier intelectual a aborrecer la legalización del aborto. Como dice Ramin Jahanbegloo, «...para los intelectuales comprometidos, la verdadera lucha no se limita a estar a favor o en contra de la política, sino que se trata sobre todo de una batalla en defensa de lo humanitario frente a lo inhumano.» Temo que, una vez más, el temor a ser acusados de "religiosos" si critican el abortismo ha hecho enmudecer a muchos filósofos e intelectuales que en su fuero interno lo cuestionan. De nuevo, lo "políticamente correcto" está creando silencios cómplices y está aniquilando millones de vidas humanas.

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EL PAÍS, 29.08.2009

El temor de los intelectuales a la política

Una "epidemia de conformismo" ha paralizado en los primeros años del siglo XXI la vida pública, donde lo único que importa es el poder del mercado. Los mezquinos intereses personales sustituyen a las voces críticas

RAMIN JAHANBEGLOO 29/08/2009

Las dos culturas, el conocido ensayo del científico y novelista británico C. P. Snow, salió a la luz en 1959. Snow defendía ahí la tesis de que el colapso de la comunicación entre las dos culturas de la sociedad moderna -las ciencias y las humanidades- era un freno para la resolución de los problemas del mundo. Medio siglo después, el debate iniciado por Snow ha tomado una nueva forma. El siglo XXI representa, en términos generales, la separación de los intelectuales y la política. Pocas veces habían estado tan alejados los intelectuales y el mundo político.

Los intelectuales críticos son hoy una especie en vías de extinción. Temen la política, y se diría que la política muestra una indiferencia absoluta por todo lo que se pueda denominar intelectual. Hay otros muchos que consideran que nos encontramos ante un declive de lo intelectual. Según ellos, la intelectualidad se ha distanciado de la esfera pública para acercarse a un mundo cada vez más profesionalizado y más empresarial. En otras palabras, los intelectuales están perdiendo su autoridad pública para dirigirse al poder, al tiempo que cada vez son más incapaces de realizar sus funciones de una forma independiente y crítica. Nunca se habían mostrado tan profundamente opuestas la conciencia crítica y la esfera pública.

Parece que los intelectuales de hoy pensaran que puesto que todas las verdades morales son relativas, ya no hay necesidad de ser la voz moral de un mundo sin voz. El afán de ciertos intelectuales de aparentar que lo políticamente correcto y sensato es desestimar la importancia que tienen los imperativos morales en la esfera pública no es más que una forma de hacer coincidir las necesidades humanitarias urgentes del mundo en el que vivimos con las necesidades concretas de su carrera o su ascenso profesional. Asalariados, ocupando cátedras o titularidades permanentes, pensionistas, muchos intelectuales se encuentran encadenados a la rueda de una carrera y una profesión respetables que paradójicamente estanca su capacidad para la crítica en un contexto no conflictivo.

Para ser más precisos, los mezquinos intereses personales han destruido los llamados intereses públicos de los intelectuales. Al olvidarse de la política, rápidamente y sin dejar lugar para el arrepentimiento, muchos intelectuales del mundo actual degradaron y abandonaron la idea de la esfera pública, transformándose en defensores de la cultura de masas carentes de todo sentido crítico. Es en virtud de esta falta de sentido crítico con respecto a la vida pública por lo que los politólogos y los expertos culturales han venido a sustituirlos como actores sociológicos en el mundo contemporáneo. A los intelectuales ya no les interesa reflexionar y debatir sobre los valores, su único interés reside en el comentario de los hechos. Así, con la aparición de la aldea global postindustrial, dominada por las redes mediáticas y la comunicación tecnológica, en las que las voces disidentes suelen estar acalladas, una "epidemia de conformismo" ha paralizado al completo la vida pública, convirtiéndola en una entidad impulsada única y exclusivamente por el mercado.

Para investigar la evolución del compromiso de los intelectuales en la historia europea del siglo XX, tenemos que empezar con el affaire Dreyfus y la aparición de la categoría "intelectual". Pese a las diferentes posturas que cristalizaron durante el affaire Dreyfus, ambas partes estaban de acuerdo en que el intelectual tenía que comprometerse. Uno de los que participó a favor de Dreyfus fue Julian Benda, el filósofo judío conocido fundamentalmente como autor de La traición de los intelectuales, donde afirma que "la labor del intelectual es defender los valores universales, por encima de la política del momento". Para Benda, por consiguiente, el intelectual es un sujeto que opera dentro de un marco moral y se atiene a unos valores trascendentales, libre de las impurezas de la política. Probablemente Zola se merece este honor, no por sus novelas, sino porque llegó a ser un intelectual que atacó la injusticia, el prejuicio y la intolerancia en la esfera pública. De este modo restauró la función que Sócrates había reservado para el filósofo: defender la universalidad de la búsqueda de la verdad y luchar contra la violencia.

El método de Sócrates para dominar la violencia era el uso del diálogo frente a las convicciones políticas. Con su mayéutica -conócete a ti mismo- Sócrates invitaba a los atenienses a interrogarse. Y aunque sea un fin en sí mismo, aprender a interrogarse es también una condición y un punto de partida para cualquier intelectual que quiera obrar honestamente. La honestidad es abrirse a la pluralidad humana; es cobijar la idea, intrínseca al trabajo de un intelectual dialógico, de que cada persona contiene "multitudes", como dice Whitman en su Canto a mí mismo. Todo intelectual necesita de esta multiplicidad, no sólo para conectar con los otros, sino también para ensalzar y valorar, como un elemento constitutivo del mundo, las diferencias que existen entre las personas. La idea de diferencia presupone otro valor igualmente esencial a la condición de intelectual: el respeto.

Una de las tareas del intelectual es pensar en cómo reformar y mejorar la sociedad. Su empeño primordial debe centrarse en la educación cívica de los otros ciudadanos para la responsabilidad que entraña la auto-gobernanza democrática. ¿No perdería todo el significado que tiene para nosotros el valor supremo de la historia si admitiéramos que son muchos los intelectuales que consideran que lo que denominamos examen crítico de la esfera política es un ejercicio fútil? Si no se lee y se ejerce el espíritu crítico, la historia podría convertirse en una simple repetición de los errores humanos. Por el contrario, cuando se comprometen con la historia, los intelectuales no sólo necesitan una mente abierta, sino también crítica, capaz de entender que las verdades pueden ser parciales; una mente que se interrogue continuamente. Lo importante aquí es que la manera de protegerse contra toda tentación de colaboración con el mal es interrogarse y reflexionar con sentido crítico.

Con este planteamiento, la pregunta es: ¿cómo se puede hablar de preservar la ética en la esfera política y de no caer en el mal cuando han dejado de existir los absolutos morales? Poco después de terminada la guerra, en 1945 y en uno de los primeros ensayos que aparecieron al respecto, Hannah Arendt decía que "el problema del mal será el tema fundamental de la vida intelectual en la Europa de posguerra, de la misma manera que la muerte fue el tema de reflexión fundamental después de la Primera Guerra Mundial". Creo que Arendt estaba en lo cierto, sobre todo porque en el mundo de hoy el problema del mal y sus implicaciones políticas constituye un desafío importante para el estatus público y la integridad moral de los intelectuales.

Cierto es que todos somos moralmente responsables de las calamidades e injusticias del mundo en el que vivimos. Pero no es menos cierto que el papel social y político de los intelectuales conlleva una mayor responsabilidad moral. Como señala Max Weber, el compromiso intelectual requiere la ética del héroe, pues hace falta una gran valentía moral para enfrentarse a las responsabilidades que se adquieren en la esfera pública.

Muchos creen, por supuesto, que ser hoy un intelectual comprometido con la vida pública no es nada del otro mundo, ya que ser demócrata y vivir en una democracia no supone ningún riesgo, ningún desafío. Pero, dado que no puede haber una democratización y una globalización reales si no están acompañadas de una labor crítica real por parte de los intelectuales, en su función de contrapoderes, ser hoy un intelectual crítico significa también ejercer de conciencia moral del mundo globalizado. Por eso, para los intelectuales comprometidos, la verdadera lucha no se limita a estar a favor o en contra de la política, sino que se trata sobre todo de una batalla en defensa de lo humanitario frente a lo inhumano. Se trata de tener la valentía de alzar la voz en nombre de la no violencia y en contra de la injusticia. Por esta razón, aunque el concepto haya perdido hoy la fuerza que tuvo en el momento del caso Dreyfus, se ha de mantener la función del intelectual público. Mientras los humanos sigamos creyendo que la esperanza no es una palabra fútil, los intelectuales no dejarán de ser útiles en todas las sociedades.

Ramin Jahanbegloo, filósofo iraní, es catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Toronto. Traducción de Pilar Vázquez

viernes, 6 de noviembre de 2009

Una madre en apuros

Interesante esta carta, enviada desde la web HazteOir, al juez correspondiente. Se trata de una madre que ha decidido formar a su hija de 15 años en casa en lugar de enviarla a un centro escolar. Para ello la ha matriculado en una de las llamadas "escuelas a distancia". Esto le ha valido la persecución de la Fiscalía acusándola de abandono de la menor.

En esta sociedad del "pensamiento único" inculcado por los medios de comunicación y por las estructuras del poder, necesitamos gente valiente, como esta familia, que se atreva a pensar y actuar distinto a como hacemos los del rebaño. Ellos son una esperanza y una bocanada de aire fresco para muchos de nosotros que estamos atrapados entre tantas imposiciones sociales. Se merecen, por tanto, el amparo de la Justicia y el apoyo de todos los que queremos una sociedad mejor.

Es impresionante la ferocidad que demuestra el poder político por controlarnos a todos y, en especial, a nuestros hijos. Esto me recuerda a Educación para la Ciudadanía. (¿No habíamos abjurado de la asignatura de "Formación del Espíritu Nacional" que se impuso en tiempos de Franco?).

Si quieres firmar en apoyo a esta madre, aquí está la dirección:

Apoyo la libertad de enseñanza de los padres

(copio y pego el texto de la carta enviada al juez).
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Estimado/a señor/a,

Me dirijo a usted como Magistrado en relación a la demanda por abandono de sus obligaciones como madre, respecto a la presunta falta de escolarización de su hija Isabel, interpuesta a doña Carmen Teresa Rodríguez Hernández por reconocer ella, públicamente, que, para educar a su hija ha optado por la vía de la Educación en casa mediante la escolarización en un centro a distancia, acción que se ajusta al derecho tanto de este país (no está prohibido en ningún texto legal), como al de diferentes convenios internacionales, y que es reconocida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La demanda se vierte sobre supuesto abandono de los deberes como madre, a pesar de que la señora Rodríguez cumple todos los requisitos del contrato social tal y como queda demostrado en los artículos 154 y 155 del Código Civil, artículos que cumple plenamente.

Nos consta que esta situación está afectando enormemente el bienestar emocional y psicológico no sólo de la madre sino de la menor que ven que el equilibrio de vida que llevan actualmente, corre el riesgo de romperse. Por otra parte, ha despertado una notable preocupación en todo el colectivo de familias que educan en casa a nivel nacional, así como de todos aquellos que prefiriendo la escolarización presencial defiende la libertad de educación y la necesaria ampliación de los derechos de los ciudadanos.

Me gustaría puntualizar que la Escolarización en el hogar en el Estado Español, ha sido considerada legítima en repetidas ocasiones. Me permito señalar que existe jurisprudencia del más alto nivel a favor de las familias que la practican. El Tribunal Supremo, en la sentencia 30/10/94, por ejemplo, estima compatible con el derecho a la Educación que los menores reciban formación en el ámbito familiar, al margen de la enseñanza oficial, sin que las vías establecidas por el Estado sean exclusivas o excluyentes. Así como otras sentencias en el mismo sentido, las cuales sería largo enumerar, pero sí deseamos destacar que ya en las Islas Canarias existe jurisprudencia al respecto: auto de fecha 8 de julio de 2008. Juzgado de Instrucción 2 de Los Llanos de Aridane. Procedimiento abreviado 110/2008, resolución 177/2008, así que la escolarización en el hogar es una opción legítima y creciente no solo en España y en el mundo en general, sino, también, en Canarias en particular y con el beneplácito de la justicia, que atiende a los derechos de los ciudadanos que enmarca la Constitución española en su artículo 27.3.

Es en ese sentido que deseo hacer constar que esta familia al igual que muchas otras en España y en Canarias, educa a sus hijos (hija en este caso) y les dan una adecuada formación en ejercicio de la libertad de enseñanza que se reconoce constitucionalmente, habiendo optando por la educación que consideran más adecuada para sus hijos, velando por su bienestar y su educación de forma integral, tal y como se expresa en el artículo 26. 2 de la Declaración Universal de los derechos humanos y amparándose en el artículo 26.3 de la misma declaración.

Es por todo lo expuesto que solicito que como Magistrado preserve la tranquilidad y el derecho a la libertad de enseñanza de esta familia.

Atentamente,

miércoles, 22 de julio de 2009

Carta abierta al vocal sr. Camp (CGPJ)

Carta abierta al sr. Ramón Camp, vocal -a propuesta de CiU- del Consejo General del Poder Judicial, órgano que en próximos días dará su visto bueno, o no, al proyecto de ley del aborto promovido por el sr. Zapatero y su ministra Bibiana Aído:
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Estimado sr. Camp,

no podemos dejar que este gobierno, ni ningún otro, por muy democráticamente que haya sido elegido, se salte todos los límites legislando contra la vida de seres humanos indefensos en nombre de un supuesto "derecho a elegir". Antes que el "derecho a elegir" estará siempre el "Derecho a Vivir" (y este con mayúsculas) pues no hay posibilidad de elegir donde no hay vida. La Vida es anterior a todos los derechos, porque todos emanan de la existencia previa de vida. Esto lo sabe usted muy bien como jurista. Si las mujeres que van a abortar (con la nueva ley) hubieran sido abortadas ellas en su etapa fetal, ¿podrían elegir ahora?. No. Por eso, la ley del aborto que se pretende por este gobierno es contraria a todo Derecho.

Dicho de otra forma: si el gobierno anunciase que es legal asesinar jueces, ¿votarían ustedes, señores del CGPJ, a favor?. No, ¿verdad?. Pues pónganse en la piel de esos niños que no van a ver la luz con la nueva ley y que no encuentran un poder público que les defienda. Todos se lavan las manos como aquél. Defiéndanlos, porque la verdadera grandeza del hombre no está en el daño que puede hacer a otros, sino en el bien que hace a quien no puede devolverle el favor.
El aborto no sólo asesina a un ser humano, sino que atenta contra la salud mental y física de la madre y es un torpedo en la línea de flotación de la sociedad, porque pervierte todos los valores al dejar la vida humana al capricho de terceros. Porque (por ejemplo) una embarazada en dificultades no es el mejor juez para decidir por la vida del feto. Y ahí entran en juego otros interesados que la presionan: la familia, los amigos, los conocidos, etc. creen hacerle un favor diciéndole: "Pues aborta, hija, y olvídate". Si se le ocurre entrar en una clínica abortista a buscar información, ya habrá caído en la tela de araña de la industria de la muerte. Ellos le ponen la alfombra roja cuando entra, pero se olvidan de ella cuando sale de la clínica. Porque el aborto es un negocio lucrativo para ciertos empresarios sin escrúpulos (impulsores de la nueva ley) que se llenan los bolsillos con la sangre de los inocentes. Pero las secuelas de un aborto duran toda la vida, no así las de un embarazo llegado a término.

Por otro lado, un posible voto negativo suyo, sr. Camp, no es un voto contra las mujeres, como quieren hacernos creer las feministas radicales que han tomado el gobierno. No. Una mujer embarazada que lleve a término su embarazo en condiciones muy difíciles puede rehacer su vida, una vez que ha nacido el niño, si no quiere mantener a su hijo a su lado. Una vez que haya nacido, puede entregarlo en adopción, y nadie le reclamará nada. Hay miles de parejas en España que no pueden adoptar por falta de niños. Ellos también son víctimas del aborto.

Le ruego que tenga en cuenta todas estas consideraciones (y otras muchas que podría hacerle, pero no me quiero extender más) y luego vote usted en conciencia.

sábado, 4 de julio de 2009

Venezuela en caída libre hacia la dictadura

Venezuela está derivando hacia una autarquía (=dictadura) al estilo cubano. Uno de los mecanismos más poderosos para el avance de la autarquía es el control de los medios de comunicación. Recomiendo leer la noticia hasta el final. No hago más comentarios a esta noticia que copio y pego de Yahoo Noticias:

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Venezuela prohíbe una campaña publicitaria en defensa de la propiedad privada


"A partir de este momento se abre un proceso sancionatorio, tanto a las emisoras de radio y televisión como a quienes han generado las cuñas" (spots publicitarios), dijo el ministro en una rueda de prensa.

Esta campaña, que Cabello calificó de "propaganda engañosa", comenzó hace pocas semanas mientras en la Asamblea Nacional (Parlamento) se discutía un proyecto de ley de propiedad social.

Uno de los spots muestra a un hombre totalmente desnudo que dice: "la ley de propiedad social te quita lo tuyo. No a la ley cubana".

"Se trata de una campaña en defensa de la propiedad privada, que haría pensar que habría amenazas sobre ese tema, cuando (en realidad) no la hay. Se sabe que el engaño más la zozobra y el temor inducen al colectivo a defenderse", aseveró Cabello. "Estamos en la obligación de evitar que se incite a la comisión de delitos. Aquí está en juego la salud mental" de los venezolanos, añadió.

El ministro sugirió además que el dinero que financia esa campaña publicitaria podría tener origen ilegítimo.

Poco después, funcionarios de la Comisión de Telecomuniciones presentaron a la cadena de televisión privada Globovisión un oficio para notificarle del proceso sancionatorio en su contra.

La abogada de Globovisión, Ana Cristina Núñez, indicó que, según el expediente que recibió, las sanciones serían contra cuatro cadenas de señal abierta, dos emisoras de radio, además del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico y la Asociación Esfuerzo, estos dos últimos como anunciantes.

Cabello anunció también la apertura de procedimientos administrativos a 86 emisoras de radio en AM, 154 en FM, 10 televisiones VHF y 35 en UHF, por no haber acudido ante la Comisión de Telecomunicaciones a actualizar sus datos. Estos procedimientos, que no detalló, buscarán restituir al Estado las licencias de las emisoras de radio y TV.

En 2007, la televisora privada RCTV salió del aire, al vencer su licencia de transmisión que el gobierno del presidente Hugo Chávez rechazó renovar. Su frecuencia fue entregada a la televisión de servicio público Tves.

martes, 20 de mayo de 2008

La corrección política

Publicado en "El Mundo" del viernes 16 de mayo de 2008 (los remarcados en negrita son míos):

Vacuidades, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

El pasado viernes María Teresa Fernández de la Vega anunció que el Gobierno va a reformar la Ley de Libertad Religiosa para, entre otras cosas, «garantizar el ejercicio del derecho de la libertad de conciencia».

No entiendo muy bien cómo los poderes públicos o una ley pueden «garantizar» la libertad de conciencia de las personas. Tal vez el Gobierno piensa en crear una policía del pensamiento, a la manera orwelliana, que penetre en las cabezas de los individuos para determinar si su conciencia es libre.

Seguramente Fernández de la Vega ha leído a René Descartes, que hablaba de un genio maligno que podía inducir a la conciencia a confundir lo verdadero con lo falso. Por ello, otra posibilidad es que el Gobierno quiera acabar con ese genio que perturba nuestro cerebro o, mejor, esa glándula pineal de la que hablaba el filósofo francés.

Cuando oigo hablar de proteger la libertad de conciencia o la de expresión, me pongo siempre en lo peor: que hay alguien que quiere poner limitaciones a su ejercicio. Todas las leyes restrictivas de derechos que se han hecho en España en el último cuarto de siglo se han justificado con el pretexto de garantizar algún tipo de libertad.

Se puede «garantizar» el ejercicio de la religión o del derecho de reunión, pero la libertad de conciencia no necesita tutela alguna porque es consustancial al ser humano.

Lo que hay detrás de la revisión de la Ley de Libertad Religiosa es el permanente afán del Gobierno de Zapatero de hacer ingeniería social para modelar esas conciencias que dice querer proteger y para restar poder a la Iglesia católica.

Lo peor que está haciendo Zapatero es gobernar con esa permanente voluntad de pedagogía política, en la que continuamente las autoridades nos tratan de inculcar lo políticamente correcto, cómo tenemos que pensar y cuáles deben ser nuestros valores cívicos.

En una reciente tertulia televisiva, la gran mayoría de los presentes rivalizaba como papagayos en quién era el más entusiasta defensor de la dignidad ofendida de Carme Chacón, como si poner en duda su ideoneidad para el cargo de ministra de Defensa fuera un insulto a la Humanidad.

Disentir se ha convertido en sinónimo de ser un retrógrado y un reaccionario que no entiende las buenas causas a las que noblemente se entregan Zapatero y De la Vega, erigidos en profetas del progreso, de la justicia y, sobre todo, de la diosa igualdad, a la que veneran como un fetiche.

Cuestiono la mayor. No necesito que nadie me aleccione ni me diga lo que tengo que pensar. Y si alguien lo intenta, que se moleste en aportar argumentos inteligentes y no vacuidades. Me duele la cabeza de tanta tontería y tantos eslóganes vacíos.

Acabaré por no leer los periódicos, no sintonizar la radio y apagar la televisión para protegerme de esta oleada de estulticia bienpensante que nos tiene sitiados.

© Mundinteractivos, S.A.


COMENTARIO: A mí me parece que este asunto está muy relacionado con esa obsesión del tándem Zapatero-DeLaVega de aleccionar moralmente a nuestros hijos a través de esa asignatura perversa llamada "Educación para la Ciudadanía". Perversa porque ni es educación ni es para la ciudadanía. Es otro cauce que han buscado para influir en la sociedad del futuro cercano, lavando el cerebro a nuestros hijos. Algo parecido a lo que hacen los nacionalistas en sus respectivas regiones con el idioma y la historia que se imparten a los niños, aunque de eso espero hablar más ampliamente otro día.