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domingo, 3 de abril de 2016

Sobre la inexistencia de acuerdo para gobernar en España

[Respuesta mía a una entrada del blog jurídico de J.R. Chaves, magistrado de lo contencioso-administrativo].

Yo debo ser como ese del dicho: “El que mantiene la calma cuando todos huyen… es que no ha captado la gravedad del peligro”.

Es decir, estoy encantado con la situación actual. Yo no creo que seamos un Titanic que se hunde sino un velero que se ha quedado sin capitán, o está dormido, y va “al pairo”, algo así como “a donde nos lleve la corriente”, que igual es mejor que a donde nos lleve un capitán pirata.

Mi experiencia vital me indica que los gobernantes españoles tienen varios vicios, aparte de meter la mano en la caja… o en el sobre. Uno de ellos es esa manía de estar retocando las leyes continuamente y a golpe de mayorías monocordes, casi siempre absolutas. Si yo fuera jurista preferiría una legislación que sea estable, por aquello de la seguridad jurídica y de no volver locos a los ciudadanos que acaban por no saber si tienen que circular por la derecha o por la izquierda (me refiero a la carretera, no a la política). ¿Porqué hacen esto los políticos? Hay varias razones. Voy a empezar por la más obvia: por dar gusto a sus amigos, pero también a aquellos que pueden abrirles cuentas opacas bien dotadas en algún paraíso fiscal. En segundo lugar, diría que los políticos tienen miedo de que les acusen de inacción. Al cambiar las leyes de forma desaforada, parece que hacen algo, aunque la mayor parte de las veces lo único que hacen es marear la perdiz… y al ciudadano. Como si gobernar para que se cumplan las leyes existentes no fuera mucho más importante.
Su incapacidad de llegar a acuerdos, tanto si están en el poder como en la oposición, para aprobar leyes importantes sin temor a que sean modificadas cuando la oposición llegue al gobierno, les ha conducido ahora a este anquilosamiento en el que parece que no hay tampoco posibilidad de acuerdo.
En tercer lugar, y quizá sea redundante con lo dicho como primera razón de ese ansia de modificar leyes, es que cada variación de las leyes es una vuelta de tuerca contra el ciudadano de a pie, contra el trabajador: menos derechos laborales, menos privacidad, menos competencia donde elegir, menos seguridad jurídica, menos tutela judicial efectiva… Al final, de nuevo, más poder para los poderosos, más indefensión para los humildes. Y en esto me da igual que gobiernen los unos o los otros, que a la postre yo diría que son los mismos perros con distintos collares. Y que me perdonen los canes por esta comparación.

Debo decir que sigo con interés y hasta con cariño las entradas de este blog jurídico, pero en este caso no puedo estar más en desacuerdo. Desde el tono mayestático empleado esta vez, usando la primera persona del plural para enunciar los desacuerdos con la situación política actual, como si el mismísimo Papa los dictara, hasta el contenido mismo de las razones que informan esos desacuerdos, perdóneme sr. magistrado, como humilde ciudadano asqueado, apaleado, ninguneado, humillado, despreciado, engañado, desvalijado… (así me siento, y me quedo corto) por los políticos desde hace muchos años, prefiero que sus señorías electas se queden en sus casas aunque cobren sus astronómicos sueldos. Y hasta las dietas que no se merecen les daría, con tal que no cometieran más tropelías haciendo leyes que sólo sirven para aplastarnos (por no usar otro verbo peor sonante) más. Que sigan negociando sus acuerdos imposibles. Que sigan los cuatro años de legislatura, si hace falta. Apuesto a que el país entero, en ese lapso, daría un brinco en lo moral y hasta en lo económico (que estoy convencido que no hay lo segundo sin haber lo primero) que sería la grata sorpresa de Europa y hasta del mundo entero. Ese día seríamos conscientes de que podríamos despedir a la mayor parte de los políticos de esta santa nación y funcionaríamos mejor. Sólo restaría hacerlo, aunque sería difícil porque hasta en eso las leyes están hechas para perpetuar ese modelo de “fijosdalgo”, de privilegios vitalicios y paternalistas, que nos viene desde la época de Cervantes y cuyo único mérito requerido ahora es afiliarse a un partido y conocer a alguien que conoce a alguien.

Un viejo abogado me confesó: cada vez se legisla más y peor. Las leyes son menos claras, más ambiguas. Si vas a juicio, aunque te asista la razón de la lógica, no sabes si saldrás malparado por esa ambigüedad de las leyes que deja al sr. juez con la pesada carga de interpretarlas para otorgar el favor de la justicia al que realmente la merece.

Dicho todo lo cual, he de advertir, por otro lado, que si yo fuera abogado, tal vez estaría encantado con ese constante hurgar en el enjambre de las leyes, códigos, decretos, ordenanzas, reglamentos y demás que parece encantar a nuestros próceres, porque así el ciudadano que desea defender sus legítimos intereses tendrá que venir a mi puerta buscando que le aporte un poco de luz en ese maremágnum de legislación y jurisprudencia. Y ya se sabe que eso son monedas al cajón. Pero, como ciudadano de abajo, soy de la opinión de que ese maremágnum semicaótico acaba por empobrecernos como nación. Los poderosos siempre pescan mejor en río revuelto, perdón, en “mar” revuelta. Los malparados acabamos siendo también, siempre, esa mayoría silenciosa que no tenemos medios para costearnos abogados y largos procesos.

Perdón por mi exceso verbal.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Las mentirijillas de Zapatero y sus adláteres

Y dijo Zapatero (o sea, "dios") o alguno de sus ministros: «Hay margen para subir los impuestos. Tenemos la presión fiscal más baja que los países de nuestro entorno».

He aquí la realidad:

ARTÍCULO TOMADO DE LA REVISTA CONSUMER

10 de noviembre de 2009

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Los trabajadores españoles soportan un mayor esfuerzo fiscal que la media de la Unión Europea

Ganan un promedio de 22.802 euros anuales brutos, mientras que en los países de nuestro entorno esta cifra asciende a 34.000 euros
  • Fecha de publicación: 10 de noviembre de 2009

Los trabajadores españoles realizan un esfuerzo fiscal superior a la media europea, sólo superado por Italia y Portugal, ya que si bien la presión fiscal (el porcentaje de salario que se destina al pago de impuestos) es menor respecto al promedio de los principales países vecinos, el "sacrificio" es mucho mayor al ser los sueldos medios más bajos, según explican los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).

En la actualidad, los españoles ganan un promedio de 22.802 euros anuales brutos, mientras que la media de los países de nuestro entorno se sitúa en unos 34.000 euros, indica Gestha a partir de datos de la OCDE.

La presión fiscal sobre el salario medio español se situó en el 37,8% en el año 2008, lo que supuso una tasa cinco puntos por debajo de la media europea (43,14%). Sólo los trabajadores de Portugal (37,6%) e Irlanda (22,9%) soportan menor presión fiscal que los empleados españoles. En cambio, los trabajadores de Holanda (45%), Alemania (52%), Finlandia (43,5%) y Austria (48,8%) están sometidos a mucha mayor presión fiscal que los trabajadores de nuestro país.

Pero aunque España se encuentre entre los estados de menor presión fiscal, nuestro país "es el territorio de la Zona Euro donde más ha crecido el esfuerzo fiscal de las rentas del trabajo en los últimos cinco años", sin tener en cuenta la reciente subida de impuestos anunciada hace poco más de un mes por el Ejecutivo central.

En este sentido, Gestha advierte de que si se consideran los impuestos que soporta un español por el consumo (IVA e Impuestos Especiales), la presión fiscal sobre el salario medio se elevaría desde el 37,8% hasta el 47,01%, y podría superar el 50% si se añaden los pagos medios de los impuestos sobre sucesiones o donaciones, transmisiones patrimoniales, actos jurídicos documentados, impuestos municipales, tasas, entre otros.

Presión fiscal "dual"

Igualmente, los Técnicos de Hacienda consideran que la presión fiscal no es homogénea para el conjunto de los ciudadanos, y que existe una presión fiscal "dual"; por un lado, la que soportan las rentas que pueden ser ocultadas como son las de las empresas y profesionales y, por otro, la que soportan las rentas "retenidas en origen" y, por tanto, conocidas y recaudadas por la Hacienda Pública.

En la actualidad, los trabajadores y pensionistas ingresan el 75% de la recaudación total del Impuesto de la Renta y declaran unas rentas anuales de 4.875 euros más que los profesionales y los pequeños y medianos empresarios, y alrededor de 6.833 euros más, si se compara con los ingresos de los microempresarios.

Los empleados y pensionistas declararon el pasado año 18.400 euros de media, mientras que los pequeños y medianos empresarios y los profesionales liberales que declaran sus rendimientos en estimación directa manifestaron ganar sólo 13.525 euros de media, ?lo que representa una prueba evidente del enorme fraude fiscal que sitúa a España en el segundo o tercer lugar en el ranking de los países más defraudadores de la Unión Europea?, asegura Gestha.

Ante esta situación, Gestha dice considerar "prioritario" que los esfuerzos del Ministerio de Economía y Hacienda y de la Agencia Tributaria del Estado se centren fundamentalmente en combatir el fraude, "a través de la adopción de una serie de medidas organizativas y estructurales mucho más exigentes que las actuales".

viernes, 3 de octubre de 2008

«¿Crisis? ¿Qué crisis?»

Es curioso que mientras la macroeconomía iba bien y nuestros prebostes se felicitaban de la bonanza internacional, una inmensa cantidad de proletarios (entre los que me incluyo) seguíamos luchando día tras día para llegar a fin de mes, sacrificando muchos caprichos, vacaciones y nivel de vida que para otros -los menos- sería un nivel de vida "básico". Por debajo de ese nivel considerado "básico" seguimos batallando para sacar a nuestras familias (numerosas en muchos casos) adelante.

En ese periodo "expansivo" de la economía, los políticos de turno nos negaban becas y engañaban (a la mayoría, a nosotros no) con datos falsos del IPC para hacernos creer que lo están haciendo bien. Nos toman por tontos.

A mí, como empleado público (casi debería decir "trabajador público" que parece lo mismo pero este tiene unas connotaciones más prostibularias y se acerca más a la realidad) me suben el sueldo -vía presupuestos generales del Estado- un 2% año tras año. Y los políticos se felicitan de que la inflación suba "sólo" -según ellos- entre un 3 y un 4%. Con esa política me han estado estrangulando desde que trabajo en lo público (ocho años y pico), viéndome perder poder adquisitivo año tras año.

Y ahora... viene Zapatero y adláteres con una línea de créditos (7000 millones de euros, creo recordar) para las empresas inmobiliarias. Eso en España.

En USA, Bush pretende inyectar dinero para salvar el culo a los inútiles que dirigían bancos y que los han puesto en quiebra, quedándose ellos con inmensas ganancias durante todos estos años "de bonanza".

[He leído por ahí que a eso se le llama "socializar las pérdidas y privatizar las ganancias".]

En otras palabras: cuando las cosas van bien, los pobres seguimos pobres y los ricos se hacen de oro. Cuando las cosas van mal, hay que poner el dinero de todos (los pobres también pagamos impuestos) para salvar a los ricos y a sus empresas. El juego está amañado: siempre ganan los mismos.

Lo malo es que cuando hay crisis, los que se han hecho de oro en la bonanza, no ponen de su bolsillo para capear el temporal. Sus dineros están a buen recaudo en forma de valores refugio (oro, obras de arte, etc.). A la empresa se la declara en quiebra y asunto concluido. Con lo que quede de ella cobrarán algo la Seguridad Social, los acreedores y tal vez algún cliente si hay suerte. Pero el rico no pierde su patrimonio. Jugaba con pólvora ajena.

Al final, las crisis siempre las pagamos los de abajo y, cuando hay crecimiento económico, siempre se benefician los de arriba. ¿Y los políticos qué hacen? Se preocupan de que se perpetúe este estado de cosas.

Me parecería estupendo que Bush sacara una ley para confiscar todos los bienes de aquellos ejecutivos que han dirigido durante los últimos años aquellos bancos que ahora han quebrado. Esos ejecutivos tienen inmensas fortunas sacadas de las costillas de los trabajadores que con grandes esfuerzos iban pagando sus hipotecas. A algunos de ellos quizá también habría que meterlos en la cárcel, previa comprobación de sus turbios manejos o negligentes decisiones.

Pero es imposible que en los USA se persiga a los culpables de esta crisis de un modo generalizado, porque el primer responsable es Bush y sus asesores, por desregularizar los mercados, dejando que el liberalismo fuera la única ley y esperando que los mercados, dejados a su libre albedrío, corrigieran por sí mismos los desajustes que ellos mismos crean.

Este presidente (Bush) ha sido una catástrofe para su país y para el mundo entero. No sólo dejó que floreciera el mercado de las hipotecas sub-prime (ó "basura") sino que luego inició una guerra en el Golfo que hizo subir el precio del petróleo hasta niveles nunca vistos. Quizá esa fue la ficha de dominó que desencadenó la insolvencia de muchos ciudadanos para pagar sus hipotecas y luego todo lo que ha venido después...

Por eso, quizá Bush sería el primero que tendría que ir a prisión, cosa que no va a ocurrir ni en nuestros más ilusos sueños.