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viernes, 28 de febrero de 2014

Otro que entra a mi panteón de los héroes.

Fuente: es.noticias.yahoo.com

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El joven abogado que puso en un aprieto a Hitler


 
El abogado Hans Litten citó a Hitler para declarar en un juicio (chetyod).

La mañana del 5 de febrero de 1938, en el Campo de concentración de Dachau, los presos recién levantados que acudieron a asearse a los lavabos comunitarios se encontraron con la desagradable imagen del cuerpo sin vida de Hans Litten, quien colgaba del techo con una soga atada al cuello.

Era un suicidio que la mayoría de los allí presentes sabían que ocurriría tarde o temprano. Un acto que ponía fin a siete años de auténtica pesadilla y constantes torturas que recibió sobre todo en los últimos cinco, desde que en 1933 los nazis asumieron el poder absoluto en Alemania y Litten fue encerrado.

Pero el motivo principal por el que Litten fue encerrado, y pasó un lustro yendo de un campo de concentración a otro recibiendo atroces palizas, no fue su ascendencia judía por parte de padre, ni tan siquiera sus convicciones políticas, que eran claramente comunistas… la causa por la que sus últimos años se convirtieron en un infierno fue el citar e interrogar a Adolf Hitler durante el juicio que se celebró el 8 de mayo de 1931 en Berlín contra dos jóvenes militantes nazis de las Sturmabteilung (SA) , quienes habían sido acusados de participar en un ataque violento en la sala Eden Palace donde se registraron varios fallecidos y un gran número de heridos de ideología izquierdista.

Hans Litten era uno de esos jóvenes abogados que, con tan solo 27 años, tenía un gran e innato talento para defender causas indefendibles y el hecho de llamar al estrado al emergente líder de los nazis se convirtió en todo un reto personal, profesional y político. Muchas fueron las trabas legales con las que topó cuando planteó al tribunal el citar a Hitler con el fin de obligarle a declarar como testigo y así demostrar el estrecho vínculo que existía entre la jefatura del Partido Nacionalsocialista, los miembros de los camisas pardas y la violencia extrema que éstos llevaban utilizando en los últimos meses contra todo aquel que no profesaba dicha ideología.

A lo largo de tres horas, un valiente Litten puso a Hitler en uno de los mayores aprietos de su vida, siendo interrogado de forma magistral por el joven abogado. Provocó que el líder de los nazis dudase en muchas de sus respuestas, por lo que tuvo que consultar en infinidad de ocasiones con sus asesores legales que allí le acompañaban. Lo hizo sudar, perder los nervios en más de una ocasión e incluso encolerizarlo.

Pero Litten no contaba con el apoyo total del tribunal, cuyos miembros no habían visto con buenos ojos que citase a declarar a Hitler, por lo que en un momento dado el propio juez dio por terminada la comparecencia, momento que aprovechó el líder nazi para hacer un alegato político que arengó a gran parte del público presente.

Una de las pocas fotos de Hans Litten (fotograma tomado del docudrama The Man Who Crossed Hitler)


Adolf Hitler juró no olvidar la afrenta a la que lo había sometido Hans Litten, asegurando que éste pagaría muy caro el agravio al que lo había sometido. Y así fue. A partir de entonces no hubo un solo día en el que el nombre del abogado no saliese publicado en alguno, de los cada vez más, periódicos que apoyaban a los nazis.

Aunque no solo la prensa echaba pestes de Litten. Se encontró con numerosas pintadas en su contra en los alrededores de su casa y raro era el día que no se cruzasba con algún camisa parda que lo provocaba, insultaba e incluso llegaba a escupirle tras espetarle un sonoro ‘¡cerdo judío!’.

Los nazis estaban esperando un movimiento en falso del abogado para poder tener la excusa perfecta para encerrarlo en un campo de concentración y ese día llegó el 28 de febrero de 1933, cuando fue detenido acusado de participar en el incendio del Reichstag la noche anterior. Ese acto, con el que nada tuvo que ver, sirvió como pretexto para apresarlo, llevarlo a comisaría y torturarlo durante largas horas. Después de ahí fue enviado al campo de concentración de Sonnenburg y a lo largo de los siguientes cinco años pasó por unos cuantos más, donde se ensañaban diariamente con él con una brutalidad extrema.

A lo largo de aquellos años varios fueron los intentos de fuga de Litten, los cuales iban fracasando uno tras otro y tras cada intentona las palizas y torturas que recibía eran cada vez mayores, por lo que vio como única salida el suicidio, que también probó sin éxito en algunas ocasiones pero que pudo llevar a cabo finalmente la madrugada del 5 de febrero de 1938, ahorcándose en las letrinas.

Fuentes e imágenes: chetyod / The Man Who Crossed Hitler

domingo, 13 de enero de 2013

Mossos d'Esquadra y memoria histórica

Me ha llegado esto por correo electrónico y paso a publicarlo por parecerme verídico.

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MEMORIA HISTÓRICA

"En 1934, la Guardia Civil se hizo cargo de la detención y custodia de los Mossos d´Esquadra"

Hace unos días, el consejero de Interior en funciones de la Generalidad catalana, Felip Puig (CiU), exhortó a los policías de los Mossos d’Esquadra a que, en caso de que la Generalidad decida saltarse la ley, en referencia a una hipotética secesión unilateral, este cuerpo apoyara sus demandas y se situara al lado del Gobierno autonómico.
Al hilo de esta noticia, un lector ha realizado un brillante ejercicio de memoria histórica y nos ha enviado la fotografía adjunta con el siguiente comentario:

"Los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla. En 1934, la Generalitat proclamó unilateralmente la República Catalana. Entonces, el presidente de la República era Niceto Alcalá-Zamora y Torres y el presidente de gobierno Alejandro Larroux, proclamaron el Estado de Guerra y ordenaran la detención en pleno del gobierno de Cataluña. La Guardia Civil se hizo cargo de la detención y custodia de los Mossos d´Esquadra".



En su libro "El Mundo a los Ochenta Años. Parte II", editado en Madrid también en 1934, el Premio Nobel de Medicina Santiago Ramón y Cajal también escribía un artículo sobre esta cuestión que, igualmente, podría haberse firmado hoy. Publicamos íntegramente su texto.


"No me explico esta desafección a España de vascos y catalanes"  

Santiago Ramón y Cajal 

Deprime y entristece el ánimo, el considerar la ingratitud de los vascos, cuya gran mayoría desea separarse de la Patria común. Hasta en la noble Navarra existe un partido separatista o nacionalista, robusto y bien organizado, junto con el Tradicionalista que enarbola todavía la vieja bandera de Dios, Patria y Rey.

En la Facultad de Medicina de Barcelona, todos los profesores, menos dos, son catalanes nacionalistas; por donde se explica la emigración de catedráticos y de estudiantes, que no llega hoy, según mis informes, al tercio de los matriculados en años anteriores. Casi todos los maestros dan la enseñanza en catalán con acuerdo y consejo tácitos del consabido Patronato, empeñado en catalanizar a todo trance una institución costeada por el Estado.

A guisa de explicaciones del desvío actual de las regiones periféricas, se han imaginado varias hipótesis, algunas con ínfulas filosóficas. No nos hagamos ilusiones. La causa real carece de idealidad y es puramente económica. El movimiento desintegrador surgió en 1900, y tuvo por causa principal, aunque no exclusiva, con relación a Cataluña, la pérdida irreparable del espléndido mercado colonial. En cuanto a los vascos, proceden por imitación gregaria. Resignémonos los idealistas impenitentes a soslayar raíces raciales o incompatibilidades ideológicas profundas, para contraernos a motivos prosaicos y circunstanciales.

¡Pobre Madrid, la supuesta aborrecida sede del imperialismo castellano! ¡Y pobre Castilla, la eterna abandonada por reyes y gobiernos! Ella, despojada primeramente de sus libertades, bajo el odioso despotismo de Carlos V, ayudado por los vascos, sufre ahora la amargura de ver cómo las provincias más vivas, mimadas y privilegiadas por el Estado, le echan en cara su centralismo avasallador.

No me explico este desafecto a España de Cataluña y Vasconia. Si recordaran la Historia y juzgaran imparcialmente a los castellanos, caerían en la cuenta de que su despego carece de fundamento moral, ni cabe explicarlo por móviles utilitarios. A este respecto, la amnesia de los vizcaitarras es algo incomprensible. Los cacareados Fueros, cuyo fundamento histórico es harto problemático, fueron ratificados por Carlos V en pago de la ayuda que le habían prestado los vizcaínos en Villalar, ¡estrangulando las libertades castellanas! ¡Cuánta ingratitud tendenciosa alberga el alma primitiva y sugestionable de los secuaces del vacuo y jactancioso Sabino Arana y del descomedido hermano que lo representa!

La lista interminable de subvenciones generosamente otorgadas a las provincias vascas constituye algo indignante. Las cifras globales son aterradoras. Y todo para congraciarse con una raza (sic) que corresponde a la magnanimidad castellana (los despreciables «maketos») con la más negra ingratitud.
A pesar de todo lo dicho, esperamos que en las regiones favorecidas por los Estatutos, prevalezca el buen sentido, sin llegar a situaciones de violencia y desmembraciones fatales para todos. Estamos convencidos de la sensatez catalana, aunque no se nos oculte que en los pueblos envenenados sistemáticamente durante más de tres decenios por la pasión o prejuicios seculares, son difíciles las actitudes ecuánimes y serenas.

No soy adversario, en principio, de la concesión de privilegios regionales, pero a condición de que no rocen en lo más mínimo el sagrado principio de la Unidad Nacional. Sean autónomas las regiones, mas sin comprometer la Hacienda del Estado. Sufráguese el costo de los servicios cedidos, sin menoscabo de un excedente razonable para los inexcusables gastos de soberanía.
La sinceridad me obliga a confesar que este movimiento centrífugo es peligroso, más que en sí mismo, en relación con la especial psicología de los pueblos hispanos. Preciso es recordar –así lo proclama toda nuestra Historia– que somos incoherentes, indisciplinados, apasionadamente localistas, amén de tornadizos e imprevisores. El todo o nada es nuestra divisa. Nos falta el culto de la Patria Grande. Si España estuviera poblada de franceses e italianos, alemanes o británicos, mis alarmas por el futuro de España se disiparían. Porque estos pueblos sensatos saben sacrificar sus pequeñas querellas de campanario en aras de la concordia y del provecho común.


domingo, 13 de diciembre de 2009

Los intelectuales y el poder

Me pareció interesante leer en su día (este verano) el artículo del filósofo iraní Ramin Jahanbegloo. Lo tenía recortado para publicarlo y comentarlo algún día. Ese día ha llegado a este blog. Lo copio y pego a continuación, haciendo notar que lo marcado en negrita lo he destacado yo, por parecerme lo más significativo. Desde luego, el último párrafo es quizá la conclusión y, por tanto, lo más importante del artículo, a mi parecer.

Me llama la atención el hecho de la pérdida de valores absolutos (yo mismo he abandonado la fe en Dios aunque la mayoría de los valores cristianos que recibí en la Iglesia me siguen pareciendo muy válidos) está haciendo que los intelectuales se retiren de la crítica política. Por eso, el autor apela al heroísmo. Porque hay que ser un héroe para enfrentarse al poder cuando el poder se presenta como el de los nazis, el comunismo, la teocracia de Irán, o el de otras dictaduras que en el mundo son o han sido. Es decir, cuando la integridad física de uno mismo y de su familia está en peligro.

Criticar, cuando se está en democracia, como hago yo, es bastante fácil. Lo difícil es lo otro. Hay que tener un infinito amor a la Humanidad para ser un héroe en esas situaciones tan difíciles, si no te mueve un sentimiento religioso. Y, sinceramente, cada vez creo menos en los héroes "laicos". Me refiero a los héroes relativistas, a los que no creen en valores absolutos. Creo, cada vez más, en los héroes que basan su actuación en sus convicciones religiosas y no temen perder la vida porque esperan otra mejor. ¿Santos? Tal vez. Me estoy acordando de Sophie Scholl y de otros que he mencionado en el pasado en este blog. Ellos lucharon pacíficamente contra la opresión desde sus convicciones religiosas. A ella y a otros muchos les costó la vida. Pero nos han dejado su ejemplo. Ellos me inspiran y me animan a ser cada día mejor, más honesto conmigo mismo para serlo también con los demás. ¿Héroe? No creo que les llegase nunca ni a la altura de las suelas.

Y, por último, me pregunto que dónde está la crítica de los intelectuales a las leyes proabortistas que inundan Occidente. Creo sinceramente que una reflexión profunda sobre el tema -no basada en la religión- tiene que llevar a cualquier intelectual a aborrecer la legalización del aborto. Como dice Ramin Jahanbegloo, «...para los intelectuales comprometidos, la verdadera lucha no se limita a estar a favor o en contra de la política, sino que se trata sobre todo de una batalla en defensa de lo humanitario frente a lo inhumano.» Temo que, una vez más, el temor a ser acusados de "religiosos" si critican el abortismo ha hecho enmudecer a muchos filósofos e intelectuales que en su fuero interno lo cuestionan. De nuevo, lo "políticamente correcto" está creando silencios cómplices y está aniquilando millones de vidas humanas.

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EL PAÍS, 29.08.2009

El temor de los intelectuales a la política

Una "epidemia de conformismo" ha paralizado en los primeros años del siglo XXI la vida pública, donde lo único que importa es el poder del mercado. Los mezquinos intereses personales sustituyen a las voces críticas

RAMIN JAHANBEGLOO 29/08/2009

Las dos culturas, el conocido ensayo del científico y novelista británico C. P. Snow, salió a la luz en 1959. Snow defendía ahí la tesis de que el colapso de la comunicación entre las dos culturas de la sociedad moderna -las ciencias y las humanidades- era un freno para la resolución de los problemas del mundo. Medio siglo después, el debate iniciado por Snow ha tomado una nueva forma. El siglo XXI representa, en términos generales, la separación de los intelectuales y la política. Pocas veces habían estado tan alejados los intelectuales y el mundo político.

Los intelectuales críticos son hoy una especie en vías de extinción. Temen la política, y se diría que la política muestra una indiferencia absoluta por todo lo que se pueda denominar intelectual. Hay otros muchos que consideran que nos encontramos ante un declive de lo intelectual. Según ellos, la intelectualidad se ha distanciado de la esfera pública para acercarse a un mundo cada vez más profesionalizado y más empresarial. En otras palabras, los intelectuales están perdiendo su autoridad pública para dirigirse al poder, al tiempo que cada vez son más incapaces de realizar sus funciones de una forma independiente y crítica. Nunca se habían mostrado tan profundamente opuestas la conciencia crítica y la esfera pública.

Parece que los intelectuales de hoy pensaran que puesto que todas las verdades morales son relativas, ya no hay necesidad de ser la voz moral de un mundo sin voz. El afán de ciertos intelectuales de aparentar que lo políticamente correcto y sensato es desestimar la importancia que tienen los imperativos morales en la esfera pública no es más que una forma de hacer coincidir las necesidades humanitarias urgentes del mundo en el que vivimos con las necesidades concretas de su carrera o su ascenso profesional. Asalariados, ocupando cátedras o titularidades permanentes, pensionistas, muchos intelectuales se encuentran encadenados a la rueda de una carrera y una profesión respetables que paradójicamente estanca su capacidad para la crítica en un contexto no conflictivo.

Para ser más precisos, los mezquinos intereses personales han destruido los llamados intereses públicos de los intelectuales. Al olvidarse de la política, rápidamente y sin dejar lugar para el arrepentimiento, muchos intelectuales del mundo actual degradaron y abandonaron la idea de la esfera pública, transformándose en defensores de la cultura de masas carentes de todo sentido crítico. Es en virtud de esta falta de sentido crítico con respecto a la vida pública por lo que los politólogos y los expertos culturales han venido a sustituirlos como actores sociológicos en el mundo contemporáneo. A los intelectuales ya no les interesa reflexionar y debatir sobre los valores, su único interés reside en el comentario de los hechos. Así, con la aparición de la aldea global postindustrial, dominada por las redes mediáticas y la comunicación tecnológica, en las que las voces disidentes suelen estar acalladas, una "epidemia de conformismo" ha paralizado al completo la vida pública, convirtiéndola en una entidad impulsada única y exclusivamente por el mercado.

Para investigar la evolución del compromiso de los intelectuales en la historia europea del siglo XX, tenemos que empezar con el affaire Dreyfus y la aparición de la categoría "intelectual". Pese a las diferentes posturas que cristalizaron durante el affaire Dreyfus, ambas partes estaban de acuerdo en que el intelectual tenía que comprometerse. Uno de los que participó a favor de Dreyfus fue Julian Benda, el filósofo judío conocido fundamentalmente como autor de La traición de los intelectuales, donde afirma que "la labor del intelectual es defender los valores universales, por encima de la política del momento". Para Benda, por consiguiente, el intelectual es un sujeto que opera dentro de un marco moral y se atiene a unos valores trascendentales, libre de las impurezas de la política. Probablemente Zola se merece este honor, no por sus novelas, sino porque llegó a ser un intelectual que atacó la injusticia, el prejuicio y la intolerancia en la esfera pública. De este modo restauró la función que Sócrates había reservado para el filósofo: defender la universalidad de la búsqueda de la verdad y luchar contra la violencia.

El método de Sócrates para dominar la violencia era el uso del diálogo frente a las convicciones políticas. Con su mayéutica -conócete a ti mismo- Sócrates invitaba a los atenienses a interrogarse. Y aunque sea un fin en sí mismo, aprender a interrogarse es también una condición y un punto de partida para cualquier intelectual que quiera obrar honestamente. La honestidad es abrirse a la pluralidad humana; es cobijar la idea, intrínseca al trabajo de un intelectual dialógico, de que cada persona contiene "multitudes", como dice Whitman en su Canto a mí mismo. Todo intelectual necesita de esta multiplicidad, no sólo para conectar con los otros, sino también para ensalzar y valorar, como un elemento constitutivo del mundo, las diferencias que existen entre las personas. La idea de diferencia presupone otro valor igualmente esencial a la condición de intelectual: el respeto.

Una de las tareas del intelectual es pensar en cómo reformar y mejorar la sociedad. Su empeño primordial debe centrarse en la educación cívica de los otros ciudadanos para la responsabilidad que entraña la auto-gobernanza democrática. ¿No perdería todo el significado que tiene para nosotros el valor supremo de la historia si admitiéramos que son muchos los intelectuales que consideran que lo que denominamos examen crítico de la esfera política es un ejercicio fútil? Si no se lee y se ejerce el espíritu crítico, la historia podría convertirse en una simple repetición de los errores humanos. Por el contrario, cuando se comprometen con la historia, los intelectuales no sólo necesitan una mente abierta, sino también crítica, capaz de entender que las verdades pueden ser parciales; una mente que se interrogue continuamente. Lo importante aquí es que la manera de protegerse contra toda tentación de colaboración con el mal es interrogarse y reflexionar con sentido crítico.

Con este planteamiento, la pregunta es: ¿cómo se puede hablar de preservar la ética en la esfera política y de no caer en el mal cuando han dejado de existir los absolutos morales? Poco después de terminada la guerra, en 1945 y en uno de los primeros ensayos que aparecieron al respecto, Hannah Arendt decía que "el problema del mal será el tema fundamental de la vida intelectual en la Europa de posguerra, de la misma manera que la muerte fue el tema de reflexión fundamental después de la Primera Guerra Mundial". Creo que Arendt estaba en lo cierto, sobre todo porque en el mundo de hoy el problema del mal y sus implicaciones políticas constituye un desafío importante para el estatus público y la integridad moral de los intelectuales.

Cierto es que todos somos moralmente responsables de las calamidades e injusticias del mundo en el que vivimos. Pero no es menos cierto que el papel social y político de los intelectuales conlleva una mayor responsabilidad moral. Como señala Max Weber, el compromiso intelectual requiere la ética del héroe, pues hace falta una gran valentía moral para enfrentarse a las responsabilidades que se adquieren en la esfera pública.

Muchos creen, por supuesto, que ser hoy un intelectual comprometido con la vida pública no es nada del otro mundo, ya que ser demócrata y vivir en una democracia no supone ningún riesgo, ningún desafío. Pero, dado que no puede haber una democratización y una globalización reales si no están acompañadas de una labor crítica real por parte de los intelectuales, en su función de contrapoderes, ser hoy un intelectual crítico significa también ejercer de conciencia moral del mundo globalizado. Por eso, para los intelectuales comprometidos, la verdadera lucha no se limita a estar a favor o en contra de la política, sino que se trata sobre todo de una batalla en defensa de lo humanitario frente a lo inhumano. Se trata de tener la valentía de alzar la voz en nombre de la no violencia y en contra de la injusticia. Por esta razón, aunque el concepto haya perdido hoy la fuerza que tuvo en el momento del caso Dreyfus, se ha de mantener la función del intelectual público. Mientras los humanos sigamos creyendo que la esperanza no es una palabra fútil, los intelectuales no dejarán de ser útiles en todas las sociedades.

Ramin Jahanbegloo, filósofo iraní, es catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Toronto. Traducción de Pilar Vázquez

domingo, 11 de octubre de 2009

Me ha llegado este texto por correo electrónico. Como suelo hacer en casos como éste, en los que me parece que el contenido es interesante y debe ser difundido, lo he copiado y pegado en mi blog. Ignoro la procedencia del mismo, aunque supongo que ha sido publicado en algún diario de prensa escrita nacional.

Está claro que Zapatero y sus huestes quieren reescribir la historia y quieren herir de muerte al cristianismo que aún puede quedar en nuestra descristianizada sociedad española -y a la occidental, hasta donde puedan llegar con películas como ésta-.

Yo no puedo decir que soy creyente, ni tampoco ateo. Me encuentro ahora, quizás, en ese limbo donde andan los agnósticos. Pero no soporto a aquellos que intentan falsificar la Historia, sea a favor o en contra del Cristianismo -que es el tema de esta película-, o con cualquier otro motivo. Deberíamos cuidar la Historia como un rico patrimonio común del cual podemos aprender muchas cosas para nuestra vida actual, y no falsificarla para apoyar nuestras posiciones ideológicas o derrumbrar las de los contrarios.

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Desmontando «Ágora»

6 Octubre 09 - Jesús TRILLO FIGUEROA*
«Ágora: Hipatia» (I)


El cine es un maravilloso medio para contar la Historia, pero tiene sus limitaciones: a veces, las ambiciones excesivas pasan factura. Los realizadores de «El Código da Vinci» pretendieron convertir a Magdalena en diosa y se pasaron. Amenábar pretende, nada más y nada menos, contar una historia a partir de la cual «el mundo cambió para siempre». Y se ha vuelto a pasar cuatro pueblos más. La película tiene tantos mensajes ideológicos que es imposible meterlos en dos horas y, al mismo tiempo, mantener un ritmo entretenido, interesante y espectacular.

El cine requiere medir las secuencias, los silencios, los tránsitos y, sobre todo, un guión que mantenga la atención del espectador. Es una pena, porque la película contaba con todos los mimbres: un gran director, una generosa producción, una preciosa actriz, un maravilloso decorado y una perfecta ambientación. Pero lo que pretenden es inyectar en una pastilla los siguientes mensajes: primero, que las religiones generan odio y violencia. Segundo, que el cristianismo es la más talibán de todas y la que empezó. Tercero, que existen dos mundos, por una parte, el de la filosofía y la ciencia, contrapuesto e incompatible con el de la religión. Cuarto, que el cristianismo al principio fue misericordioso, pero la jerarquía eclesiástica y la Iglesia son por definición intolerantes y fundamentalistas. Y, sobre todo, hay dos mensajes más que son especialmente queridos por la película y por toda la explosión de libros y propaganda que estos días se vienen haciendo: el cristianismo es la causa de la caída del Imperio Romano y de la desaparición de la sabiduría grecolatina. Además, es el culpable de la subordinación y dominación de la mujer por parte del hombre. En fin, Alejandría e Hipatia son el símbolo de una civilización grecorromana basada en la filosofía, la ciencia y la libertad, hasta que llegó el cristianismo y comenzó la oscura Edad Media. Demasiado para una sola película. Y la cosa continúa porque, según declara el director, «es increíble cómo se parece a la situación actual».

¿Es casualidad que desde julio hasta el estreno de la película se hayan publicado más de cuatro biografías sobre Hipatia, paradigma de las cuales es la de Clelia Martínez Maza, financiada por la Dirección General de Ciencia y Tecnología? Más de 10 novelas, ejemplo de las cuales es la escrita por el hermano de Carmen Calvo, ex ministra de Cultura, además de multitud de estudios de historia sobre la época. Y todo ello con el mismo mensaje. Que todo salga al mismo tiempo no puede ser casualidad. Una vez más, nos encontramos con un ataque ideológico perfectamente orquestado, del cual, por cierto, Amenábar suele ser pistoletazo de salida, como lo fue en el caso de «Mar adentro» con la eutanasia.

Ahora la cosa va directamente contra la religión y particularmente contra el cristianismo. Lo malo de la trama que cuenta la película es que es mentira desde el principio hasta el final. Forma parte de la estrategia de reescribir la Historia a la que es tan aficionada nuestra izquierda. Hipatia no fue asesinada siendo una joven tan hermosa como Rachel Weisz, de 38 años, sino que murió en el año 415 y tenía 61. No fue famosa por sus dotes de astronomía por más que en la película se empeñen terca y cansadamente, atribuyéndole haberse adelantado a Kepler más de mil años; sino porque era una «divina filósofa» platónica, en palabras del obispo cristiano Sinesio de Cirene –única fuente coetánea que se conserva sobre ella–, a la que llama en sus cartas «madre, hermana, maestra, benefactora mía». El citado obispo, a quien en la película se le hace traidor y cómplice en el asesinato de la filósofa, murió dos años antes que ella, así que es imposible que tuviera nada que ver con su muerte. Ella fue virgen hasta el final, pero no vivió la castidad como ha dicho la protagonista, que se ha declarado feminista radical, «para ser igual que un hombre y poder ejercer una profesión con plena dedicación». Lo hizo porque, coherente con su filosofía, ejercía la Sofrosine, es decir el dominio de uno mismo a través de las virtudes entendidas como el control de los instintos y las pasiones.

Hipatia nunca fue directora de la Biblioteca de Alejandría, ni ésta fue destruida por los talibanes cristianos. La biblioteca fue incendiada por Julio César, saqueada junto con el resto de la ciudad por Aureliano en el año 273, y rematada por Diocleciano en 297. Es verdad que en el año 391 fue destruido lo que quedaba del templo del Serapeo después de la destrucción por los judíos en tiempos de Trajano, y también el repaso que le pegó Diocleciano, quien, para conmemorar la hazaña, puso allí su gran columna, razón por la cual los cristianos lo destruyeron, ya que él era el símbolo de las persecuciones que sufrieron durante trescientos años. Pero lo que allí quedaba de la biblioteca era tanto como lo que restaba en otros sitios. El paganismo siguió existiendo en Alejandría hasta que llegaron los árabes. Y el neoplatonismo siguió floreciendo, hasta que lo recuperó el renacimiento cristiano. Por cierto, que yo sepa, su más brillante exponente se llamaba San Agustín, coetáneo de Hipatia.


«Ágora: Cirilo» (y II)


La historia de Hipatia ha sido objeto de manipulación por todas las tendencias ideológicas, desde la Ilustración hasta el feminismo radical más reciente. Para algunos, como Voltaire, «desde la muerte de Hipatia hasta la Ilustración, Europa está sumida en la oscuridad; la Ilustración, al rebelarse contra la autoridad de la Iglesia, la revelación y los dogmas, vuelve a abrir la iluminación de la razón». En la última versión feminista de Úrsula Molinaro, Hipatia es la campeona del amor libre, a pesar de que en realidad era virgen. La conclusión es que de la verdadera historia de Hipatia se pasa a la leyenda de Hipatia, que se convierte en la leyenda del Crimen de Alejandría, cuyo protagonista principal es el obispo Cirilo.

La película de Amenábar recoge casi todos los ingredientes de esta leyenda: Hipatia es símbolo de mujer libre que representa el fin de la cultura grecolatina y el comienzo del oscurantismo cristiano, asesinada por unos fanáticos talibanes cristianos al mando del obispo Cirilo. ¿De dónde surge esta leyenda? El primero que narró el crimen fue Sócrates Escolástico en el siglo V, un letrado al servicio del patriarca de Constantinopla Néstorio, enemigo del patriarca de Alejandría Cirilo. Pero la atribución directa a este último de la autoría del asesinato fue cosa del escritor pagano Damascio, que escribió la «Vida de Isidoro», que es una apología del paganismo durante el final del siglo V y principios del VI.

No obstante, la auténtica leyenda surge con la obra de John Toland en 1720. Éste era un irlandés, hijo ilegítimo de un sacerdote católico, que se hizo protestante y posteriormente activo militante del ateísmo en la Gran Logia de Londres. Después vino Voltaire; después, el historiador Edward Gibbon, quien, para argumentar su tesis acerca de que el cristianismo es la causa interna de la decadencia del Imperio Romano, utiliza la leyenda de Hipatia y declara a Cirilo responsable de todos los conflictos que estallaron en Alejandría en el siglo V. Más tarde llegarán las versiones románticas de Leconte de Lisle y otros, y finalmente el feminismo radical, para el que Hipatia fue la primera mártir de la misoginia propia del cristianismo. Todos los autores citados, y alguno más, tienen una cosa en común: son masones reconocidos.

Una de las grandes mentiras de la historia que se quiere propagar es que la mujer fue libre en Grecia y en Roma hasta que llegó el cristianismo y la sometió la sujeción del hombre; a esta idea también contribuye la película. Lo cierto es que en Grecia la mujer era considerada una cosa más de la casa, y en Roma, no era una «sui iuris», es decir, titular de derechos, sino que era considerada «capiti diminutio», como un niño o un incapacitado y, por tanto, estaba sometida a la tutela o la «manus» del padre o del marido. Por el contrario, fue el cristianismo el que consideró al hombre y a la mujer iguales en naturaleza, pues ambos son hijos de Dios y hermanos en Cristo; y prueba de ello es que las primeras manifestaciones de mujeres libres autodeterminándose, pese a la voluntad de sus padres o del estado, fueron las primeras mártires cristianas víctimas de las persecuciones romanas, tales como Inés Ágata o Cecilia. Y precisamente la explicación fundamental en torno al odio a Cirilo está en esta cuestión. Independientemente de que la carta de San Pablo a Timoteo no refleja precisamente una visión emancipada de la mujer, no es creíble que Cirilo la impusiera como literalidad a cumplir, porque es precisamente Cirilo quien más ha exaltado en la historia de la humanidad la condición femenina, pues a él se debe la expresión «Theotokos», palabra griega que significa madre de Dios.

El personaje del que hablamos, al que la película presenta con caracteres parecidos a Bin Laden para luego dejar en letras la explicación de que a ese «energúmeno» que ustedes han visto la Iglesia católica lo hizo Santo y León XIII lo declaró doctor de la Iglesia, efectivamente es San Cirilo de Alejandría. Él fue el que derrotó a la herejía Nestoriana en el Concilio de Éfeso del 431. En esencia, la disputa consistía en si María era madre de Cristo o madre de Dios. De la respuesta a esta cuestión surge algo muy importante: la doble naturaleza divina y humana en una persona llamada Cristo. Cirilo consiguió que se convocase un concilio en Éfeso, puesto que era el lugar donde vivió sus últimos años la Virgen María, y logró que la Iglesia declarase el primer dogma mariano de la historia: María, Madre de Dios. Hasta aquel momento nadie en la historia había conseguido colocar a un ser humano mujer por encima de cualquier hombre. Éste es el personaje que en el fondo persigue la leyenda de Hipatia; curiosamente, Beltrand Rusell comienza su «Historia del pensamiento occidental» con una irónica semblanza de San Cirilo diciendo: «El motivo principal de su fama es el linchamiento de Hipatia». Todo esto huele excesivamente a podrido.


*Abogado del Estado (e)

jueves, 16 de abril de 2009

Franco da un repaso a la España actual

Otro de esos correos sarcásticos que circulan por internet.

Y es que el pueblo llano es como una olla a presión: por mucho que lo poderosos (políticos y ricachos, principalmente) intentan que los medios de comunicación de masas cuenten una realidad que parece sacada de Matrix, el pueblo llano busca los resquicios del sistema para denunciar esas ruedas de molino con las que le quieren hacer comulgar.

Me contaba mi madre que, cuando era niña (tiempos de la guerra civil y posguerra), la gente se aprendía "coplas" para criticar o simplemente burlarse de políticos, militares, curas y demás personajes públicosl. Más tarde, no sé porqué (¿algún sociólogo entre mis lectores?) se pasó a los chistes, tal vez porque las coplas eran demasiado fáciles de oir por algún chivato entre el público, en un régimen dictatorial. Los chistes se pueden contar en voz baja y esto los hace más atractivos como medio de expresión de la discrepancia en un entorno represor.

Hoy día parece que es internet ese canal de expresión de las voces independientes y discordantes con el discurso oficial, y la imagen ha cobrado el protagonismo que antes casi monopolizaba la palabra hablada.

Tal vez por estas causas, este tipo de mensajes irreverentes con el poder establecido, se transmiten con virulencia por la Red de redes.

He elegido éste por ser sarcástico, lo cual me parece un hallazgo en relación a otros mucho más directos o simplemente burdos.
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Si, como piensa Garzón, no fuera tan descabellado que Franco estuviera vivo, ¿cómo se lo imaginaría? Quizá en el Pazo de Meirás al cuidado de unas enfermeras charlando del día a día...
Franco: "¿Y quién está ahora al frente de los medios del régimen?"
Enfermera: "Juan LuisCebrián..."
Franco: "¿El hijo de Vicente, mi jefe de Prensa del Movimiento?"
Enfermera: "Sí, señor, Cebrianito el que dirigió 'Pueblo' y 'Arriba'..."
Franco: "Muy bien, muy bien.... y ¿en la vicepresidencia del Gobierno,
sustituyendo a mi querido Arias Navarro ?"
Enfermera: "Teresita Fdez-De la Vega".
Franco: (alarmado) "¿La Hija de Wenceslao, el falangista de Girón, el
más azul de mis Ministros?"
Enfermera: (titubeante) "No os disgustéis, señor... En compensación, el hijo de uno de sus suboficiales más fieles es ministro, Alfredito Rubalcaba..."
Franco: "¡No me queráis engañar! (colérico) que me he enterado por Peñafiel -que me sigue siendo adepto -que José Bono tiene un puestazo y es el hijo de un
falangista de pro con carné 230.096... ¿Que pasa? ¿Los hijos de la
Falange han tomado el mando?... ¡Decídmelo.!".
Enfermera: "Por favor, no os alteréis... Ya os leo unos poemas de Haro Tecglen con loas a vuestra figura:
'Se nos murió un Capitán, pero el Dios Misericordioso nos dejó
otro. Y hoy, ante la tumba de José Antonio, hemos visto la figura
egregia del Caudillo Franco. El mensaje recto de destino y enderezador
de historia que José Antonio traía es fecundo y genial en el cerebro y
en la mano del Generalísimo...'"
Franco: "¿Y Fraga? ¿y Martín Villa?"
Enfermera: "El primero, al pie del cañón, el segundo... en Prisa."
Franco: "¿Qué es Prisa?, ¿algo parecido al SEU, o a la Prensa del
Movimiento?"
Enfermera: "No se os escapa una, ¿eh?... exacto".
Franco: Y en Cataluña ¿quien vigila la pureza de la lengua y la
observancia en los medios?
Enfermera: El CAC, inspectores en los patios,
vigilando los rótulos del comercio.
Franco: Estoy satisfechísimo, lo dejé todo atado y bien atado...y en la tele ¿quién sigue?.
Enfermera: "Carmen Sevilla, Massiel, Conchita Velasco , Matías Prat,
Victor Manuel que sigue cantando..."
Franco: (enardecido) "!!Víctor, el de esa canción tan sentida que se empeñó en dedicarme!..¿el asturiano triste?, ¿el de la mujer de Zampo y yo?,¿el que se empeñaba en ir al 'Corrillo de Serrano' con mis nietas y las convidaba a comer en
'Riesgo'?, ¿Cómo era, cómo era la estrofa?"
(La enfermera, con la guitarra, comienza a entonar):
"Otros vendrán/que el camino más limpio hallarán,
deben seguir por la senda
que aquél nos marcó, no han de ocultar
hacia el hombre que trajo esta paz,
su admiración, y por favor pido, siga esta paz".
Franco:"Le recuerdo pesadísimo, pero a Doña Carmen le daba pena, nos traían unos
pasiegos al Pardo enormes ".
Franco: "Y el Presidente de ahora, ¿qué tal es?"
Enfermera: "Es nieto del Capitán Lozano."
Franco: "¿El que fue fusilado por alta traición? ¿y...?"
Enfermera: (abanicándose con la guitarra) "Pues, digamos que se
acuerda mucho de vuestra figura y tiene una obsesión con los
musulmanes... y con hermanarse con otras civilizaciones..."
Franco: "¿Quieres decir que tiene guardia mora como yo? Eso no es malo
mujer... ¿y dónde está ahora?"
Enfermera: "En América, para arreglar la economía".
Franco: "¿El Plan Marshall otra vez?"
Enfermera: "Más o menos..."
Franco: "¿Y se sigue estudiando FEN? (Formación del Espíritu Nacional)"
Enfermera: "Parecido, parecido: se transmiten valores del Estado, pero
se llama EPC".
Franco: "Y coros y danzas,... ¿quién lo lleva? ¿Pilarita?."
Enfermera: "Ahora se llama SGAE y lo lleva mucho Pilarita, pero la
Bardem."
Franco: (repentina cólera) "¿Y quién coño es ese Zerolo, del que os
oigo murmurar por el Whisper XL (=audífono)?"
Enfermera: "Con vuestro permiso, que se lo explique la del turno de noche".


COMENTARIO:
La verdad, ahora que lo pienso, no ha cambiado tanto este país en 30 años de esto que llaman democracia...

miércoles, 12 de noviembre de 2008

La historia del mundo en un capítulo

He recibido esto por correo electrónico de una amiga. No es que esté de acuerdo con todo lo que se dice, pero hay que reconocer que tiene gracia.

EL MUNDO SEGÚN CASCIARI
Por Hernán Casciari.

Leí una vez que la Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el ' sistema perro'.


Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro era joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. En el caso de los países hay que dividir su edad histórica entre 14 para saber su correspondencia humana . ¿Confuso?


En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores.


Argentina nació en 1816, por lo tanto ya tiene 190 años. Si lo dividimos entre 14, Argentina tiene ' humanamente ' alrededor de 13 años y medio, o sea, está en la edad del pavo.


Es rebelde , pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné (¿será por eso que le dicen el granero del mundo ?


Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos , forman pandillas.


La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garaje, hacen mucho ruido y jamás han sacado un disco .


Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse a ellos para hacer los coros . En realidad, como la mayoría de las chicas de su edad, quiere tener sexo , en este caso con Brasil, que tiene 14 años y el miembro grande .


México también es adolescente , pero con ascendente indígena . Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro, como el resto de sus amiguitos, sino que mastica peyote, y se junta con Estados Unidos, un retrasado mental de 17, que se dedica a atacar a los chicos hambrientos de 6 añitos en otros continentes .


En el otro extremo está la China milenaria. Si dividimos sus 1,200 años por 14 obtenemos una señora de 85, conservadora, con olor a pipí de gato , que se la pasa comiendo arroz porque no tiene -por ahora- para comprarse una dentadura postiza. La China tiene un nieto de 8 años, Taiwán, que le hace la vida imposible.


Está divorciada desde hace rato de Japón, un viejo cascarrabias, que se juntó con Filipinas, una jovencita pendeja, que siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero.


Después, están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre . Por ejemplo, Australia y Canadá, típicos países que crecieron al amparo de papá Inglaterra y mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y que ahora se hacen los locos. Australia es una pendeja de poco más de 18 años, que hace topless y tiene sexo con Sudáfrica; mientras que Canadá es un chico gay emancipado, que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia para formar una de esas familias alternativas que están de moda .


Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Tiene un hijo de apenas 6 años: Mónaco, que va camino de ser puto o bailarín... o ambas cosas. Es amante esporádica de Alemania, camionero rico que está casado con Austria, que sabe que es cornuda, pero no le importa.


Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y al Vaticano , dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza), pero ahora no quiere saber nada con los hombres.


A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica: abogada, independiente, que usa pantalón y habla de política de tú a tú con los hombres (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar espaguettis) .


España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra , pero pierde espontaneidad por usar tanto perfume ).. Anda mucho en tetas y va casi siempre borracha . Generalmente se deja follar por Inglaterra y Después hace la denuncia.


España tiene hijos por todas partes (casi todos de 13 años), que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que , cuando tienen hambre, pasen una temporada en su casa y le abran la nevera.


Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Sale en barco por la noche, se tira a las pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo . Pero no se desentiende de ella. En general las islas viven con la madre , pero Inglaterra les da de comer . Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba , se pasan la vida borrachos y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia.


Suecia y Noruega son dos lesbianas de casi 40 años, que están buenas de cuerpo, a pesar de la edad, pero no le dan bola a nadie. Cojen y trabajan, pues son licenciadas en algo . A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro); otras, le histeriquean a Finlandia, que es un tipo medio andrógino de 30 años, que vive solo en un ático sin amueblar y se la pasa hablando por el móvil con Corea.


Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida . Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola , es capaz de cualquier cosa.


Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino porque le quiere quitar sus pistolas .


Israel es un intelectual de 62 años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, Alemania, el camionero, no lo vio y se lo llevó por delante. Desde ese día Israel se puso como loco .


Ahora, en vez de leer libros, se lo pasa en la terraza tirándole piedras a Palestina , que es una chica que está lavando la ropa en la casa de al lado .


Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un repuesto a la motoneta de Estados Unidos y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos.


El mundo estaba bien así, hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron como docena y media de hijos. Todos raros , algunos mongólicos, otros esquizofrénicos.


Hace una semana , y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente , himno, flora , fauna ....y ¡ hasta gente !


A mí me da un poco de miedo que aparezcan países de corta edad, así, de repente . Que nos enteremos de costado y que , incluso , tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes Y yo me pregunto:


¿ Por qué siguen naciendo países , si los que hay todavía No funcionan? Rara cualidad esta de la estupidez humana.


Quizá la respuesta a la última pregunta sea: hay muchos que creen que cuanto más pequeño es un país, más fácil es que "funcione" (más homogeneidad de la gentes, cultura, etc.). Eso explicaría muchos nacionalismos que hay en el mundo, de zonas que tradicionalmente han pertenecido a países más grandes.

Por otro lado, existen muchas personas que piensan que cuanto mayor sea un país, mejor para él, ya que la grandeza da -supuestamente- más poder militar y económico, y por tanto, capacidad de autodefensa y de mantenerse en el tiempo.