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sábado, 22 de febrero de 2014

Exactivista de FEMEN denuncia a la organización

Exactivista de Femen denuncia la falta de respeto a la mujer y la anulación del individuo en la organización


MADRID, 12 (EUROPA PRESS)

Una exactivista francesa de Femen ha denunciado la falta de respeto a la mujer, la anulación del individuo a favor del grupo y el uso de otros "métodos sectarios" que lleva a cabo esta organización, así como la desilusión que ha supuesto su paso por este movimiento, en el que participó durante medio año.

En declaraciones al diario francés 'Le Figaro' recogidas por Europa Press, Alice --que actualmente está preparando un libro al respecto y que participó en los actos que se llevaron a cabo en la catedral de Notre Dame de Paris el 12 febrero de 2013-- cuestiona aspectos como la desorganización, la discriminación y que las reivindicaciones feministas no se aplican en el interior del grupo.
Así, la joven afirma que, para Femen, "ya no existes como individuo, ya no se piensa por uno mismo sino por el grupo" y lamenta que "Femen transforma tu cuerpo y mente".

El primer control sobre el individuo se produce cuando, según indica, se ejerce un control sobre la disponibilidad ya que tenía que estar disponible "durante todo el día", independientemente de su trabajo o su situación sentimental o personal.

También denuncia el sometimiento de las mujeres "bajo el disfraz del matriarcado" y afirma que, "en contra de la ideología que promueven, Femen no respeta a las mujeres, ya que los líderes tratan a sus reclutas como carne de cañón", según resume su agente literario, Omri Ezrati.

Por todo ello, Alice cree que el movimiento "no puede ser viable" y especifica que, de las 40 que empezaron, sólo una quincena continúa. En cualquier caso, dice que no se considera arrepentida de su paso por Femen, "sólo decepcionada".

Así era la ley del aborto hace más de 2.000 años

Así era la ley del aborto hace más de 2.000 años


Un recorrido por la interrupción del embarazo en tiempos de Grecia, Roma o Persia muestra lo poco que han cambiado los argumentos para defender o execrar esta práctica. Las leyes, en cambio, han variado mucho; mientras Persia era un adalid antiaborto, hoy Irán tiene supuestos por malformación que en España desaparecerían con la nueva ley.

“Cuando las parejas tengan demasiados hijos, dejemos que se realicen abortos antes de que dé comienzo la vida y el sentido”. Aunque este argumento podría haberse escuchado, con variantes, en un debate actual sobre el aborto, la cita la escribió Aristóteles hace unos 2.500 años. El texto recoge el sentir general de la Antigua Grecia en cuanto a esta práctica. La interrupción del embarazo era aceptada como medio de controlar la población de las ciudades-estado. Algo parecido sucedía en Roma. Otras civilizaciones coetáneas, sin embargo, consideraban al feto un ser humano y, por tanto, sujeto a “derechos humanos”, una postura igual a la que defienden hoy algunos sectores en España y otros países. De hecho, un reciente estudio que ha comparado cómo eran las leyes del aborto en tres grandes culturas de la antigüedad muestra que el trasfondo del debate del aborto tenía, hace más de 2.000 años, muchas similitudes con el actual.

Varios estudios han explorado la tolerancia al aborto en las cultura clásicas. La interrupción del embarazo era una legítima forma de controlar la población defendida por los cráneos más privilegiados de Grecia, incluidos Platón y Aristóteles.

Al igual que hoy, un tema como este no estaba exento de enfrentamientos. Por ejemplo, un estudio reciente resalta que en Grecia había médicos que se negaban a practicar cualquier tipo de aborto por su juramento hipocrático. En la actualidad, en España no faltan voces que mantienen lo mismo. Sin embargo no está claro si el juramento original de los médicos incluía la prohibición relativa al aborto. Hay estudios que apuntan a que su inclusión fue posterior y por influjo de los pitagóricos, la única gran escuela de pensamiento griega que se oponía a cualquier aborto, pues lo consideraban un “asesinato”. Esto se debía a que pensaban que el “alma”entraba en el cuerpo en el momento de la fertilización, según resalta otro trabajo muy reciente sobre el tema. Sin embargo, puede que el propio Hipócrates, el médico heleno que dio nombre al juramento, no fuera de esta opinión, pues señalaba que el feto no tenía vida hasta, al menos, los 40 días. De cualquier forma, el eco de los “asesinatos” pitagóricos o los plazos de Hipócrates recuerdan a argumentos usados hoy para defender o execrar el aborto.
“Cuando las parejas tengan demasiados hijos, dejemos que se realicen abortos antes de que dé comienzo la vida y el sentido”, dijo Aristóteles
En Roma abortar también era tolerado, pero esa tolerancia no tenía mucho que ver con la civilización, al menos tal y como la entendemos hoy. Los hombres tenían derecho a hacer que su mujer abortara si no querían su hijo, pero si estas lo hacían por su cuenta podían ser castigadas y su marido tenía derecho a exigir el divorcio, según relata el estudio mencionado, publicado en Acta Medico-Historica Adriatica. Por lo general, las normas del aborto trataban de atender las necesidades del hombre más que de la mujer, algo que los romanos compartían con los griegos.

El aborto en Roma fue “popular” hasta el año 374, cuando el imperio atravesaba ya una crisis militar y económica que le llevaría a su desaparición. Unos años antes, la Iglesia católica había comenzado a “condenar” a todas las mujeres que abortaban, que debían expiar su pecado durante diez años, resalta el estudio.

Irán y España

En aquellos tiempos, una de las potencias pujantes contra Roma era Persia, un lugar donde las leyes del aborto eran totalmente diferentes, según relata el estudio, realizado por historiadores de la medicina y la ciencia de Irán. “Los antiguos persas valoraban el feto y lo equiparaban con cualquier otra persona”, añade.

En la civilización persa anterior a la invasión musulmana se consideraba que la vida de un ser humano comenzaba con la fertilización y existían “duras” leyes en contra de cualquier tipo de aborto, resaltan los autores. Esas leyes obligaban a parir a las mujeres aunque sus hijos fuesen fruto de una violación y establecían diferentes vigilantes para asistir al parto y asegurarse de que el bebé era mantenido en condiciones. A cambio existían normas que aportaban dotaciones de alimentos a mujeres embarazadas y también bajas maternales, según detalla el trabajo mencionado.

Hoy las cosas han cambiado. En Irán, actualmente una república islámica, abortar sigue siendo difícil para algunas mujeres a pesar de la liberalización del aborto realizada en 2005. Entre otras cosas, la ley recoge decenas de enfermedades y defectos del feto en cuyos casos se permite abortar previa admisión por parte de las autoridades. En España, el nuevo proyecto de ley del aborto elimina el supuesto por malformación o defectos en el feto. Mientras, en la calle, en las iglesias y en los medios siguen oyéndose argumentos que recuerdan a los que se esgrimían hace más de 2.000 años.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Cien millones de euros movió la industria del aborto

Además de saber cuánto factura la industria de carnicería humana, sería bueno saber cuántas mujeres han muerto como resultado de haberse sometido a un aborto 'legal'. Esta cifra existe y es mayor que cero, pero partidos políticos,  gobiernos, medios de comunicación y especialmente la propia industria del aborto no quieren que se haga pública, como si el aborto fuera la cosa más segura del mundo para las mujeres (para el infante no, eso ya lo sabíamos).

Y al que dice que se trata de un asunto de salud pública le respondo que cómo puede ser un asunto de salud si de lo que se trata es de asesinar a un ser humano indefenso. Mirémoslo con perspectiva: ¿fue un asunto de salud pública el Holocausto? Para los adictos al régimen nazi, sí, sin duda. No seamos tan borregos como ellos, por favor. Que la IPPF nos está haciendo comulgar con ruedas de molino.

A los que dicen '¿porqué los ricos sí?' yo les diría: ¿porqué no se persigue a los que abortan en el extranjero como se persigue a los que realizan turismo sexual?. Porque se trata de perseguir un crimen, no de copiarlo. El razonamiento que siguen esos iluminados es: 'Si los ricos pueden matar impunemente (abortando en el extranjero), para que haya igualdad en España, hagamos que  los demás también puedan matar impunemente (legalizando el aborto y subvencionándolo con nuestros impuestos)'. ¿Se puede ser más majadero?

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Origen de la noticia:

http://www.abcdesevilla.es/20120429/andalucia/sevi-aborto-genera-negocio-cien-201204282305.html

jueves, 10 de noviembre de 2011

La dignidad de la vida humana

7 Noviembre 11 - - JOSÉ LUIS REQUERO - Magistrado
(Artículo publicado en La Razón el 8/11/2011)

En pocas semanas los dos grandes tribunales europeos han dictado importantes sentencias que afectan a la vida humana y su respeto. Una de 18 de octubre de 2011 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (caso Brüstle vs Greenpeace) y otra del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de 3 de noviembre de 2011 (caso SH y otros vs Austria). Como los problemas son complejos me referiré sólo a la primera.

Greenpeace demandó a un científico alemán –Oliver Brüstle– que registró en 1997 una patente referida a células progenitoras neuronales, a su procedimiento de producción y a la utilización de esas células en terapias referidas a enfermedades neurológicas. El problema es que tales células neurológicas se producen a partir de células madre embrionarias y para obtenerlas hay que emplear embriones humanos, lo que exige su destrucción. La cuestión es, por tanto, si son patentables procedimientos de producción de células madre que exigen destruir embriones humanos.

El Tribunal Federal de Patentes anuló la patente y Brüstle recurrió. El tribunal superior antes de sentenciar decidió plantear al Tribunal de Luxemburgo varias dudas sobre la interpretación de la Directiva europea de patentes biotecnológicas. Aclaro que el Tribunal de Luxemburgo no resuelve pleitos, sino que aclara a los tribunales nacionales las dudas que tengan sobre la interpretación del Derecho comunitario. Pues bien, en lo que ahora interesa y para resumir, lo que se le planteó entre otras cosas es si hay un embrión humano desde la fecundación, si comprende a las células madre embrionarias humanas, materia prima para producir esas células progenitoras neuronales.

El Tribunal de la Unión recuerda que el cuerpo humano, en los diferentes estadios de su desarrollo, no es una invención patentable y que por razón de la dignidad de la persona, es contrario al orden público o a la moralidad la clonación de seres humanos y el empleo de embriones humanos con fines industriales o comerciales. Define qué es el embrión y dice que el óvulo humano a partir de su fecundación es un embrión humano pues «la fecundación puede iniciar el proceso de desarrollo de un ser humano»; y añade que también lo son los óvulos humano no fecundados, a los que se implanta el núcleo de una célula humana madura o son estimulados mediante partenogénesis para dividirse y desarrollarse: no están fecundados, pero permiten desarrollar un ser humano.

La cuestión es que esa sentencia afecta a nuestras leyes sobre reproducción humana asistida (2006) e investigación biomédica (2007) y que se basan en una categoría –el «preembrión»– más ideológico, mercantil y utilitarista que científico. Significa que en los 14 días siguientes a la fecundación, lo que la ciencia llama «embrión humano», para esas normas no es tal sino un «preembrión» o conglomerado de células, luego puede ser objeto de experimentación y explotación mercantil.

Ya antes el Tribunal Constitucional había acogida esa categoría acientífica y declaró que si en el curso de esos tratamientos contra la esterilidad hay «preembriones» que se pierden o los sobrantes se congelan o se ceden para la investigación, se está ante consecuencias o hechos «científicamente inevitables» con «arreglo a los conocimientos biomédicos actuales»; luego como el preembrión es un producto celular, rechazó que pudiera protegerle el principio constitucional de «dignidad de la persona».

La sentencia del Tribunal de la Unión no sólo se basa en esa dignidad de la persona, negada por nuestro Tribunal Constitucional, sino que declara que el concepto de embrión debe ser uniforme en toda Europa. Por tanto, aunque su sentencia se refiera a un litigio sobre patentes, una misma realidad –el embrión humano– no debería tener significados distintos según la norma: si un óvulo fecundado es un embrión humano, lo es tanto para experimentar como para la reproducción asistida.

Esta sentencia debería replantear nuestra legislación que, además, es inconstitucional: según el Tribunal Constitucional, la destrucción o congelación de «preembriones» es admisible en tratamientos contra la infertilidad, es decir, con un fin reproductivo; sin embargo nuestras leyes lo permiten para la selección embrionaria, la clonación o la experimentación. Espero que el ganador del 20-N se replantee una legislación tan censurable: afecta a la vida humana, a su dignidad.



JOSÉ LUIS REQUERO
Magistrado