Hipocresía... ¿no estamos ya hartos de ella? ¿Qué herencia vamos a dejar en el corazón de nuestros hijos? Los niños son -quizá- lo único bueno que le queda a la Humanidad: no acabemos también con ellos.
viernes, 18 de junio de 2010
Un parlamento (europeo) a la deriva
http://www.hazteoir.org/node/30927
Se ve que la mayoría de los parlamentarios son gente mediocre y deudora de su partido, que les ha enviado de vacaciones a Estrasburgo, con todos los privilegios pagados, y, además, como no tienen ni valores ni ideas propias, se enganchan a lo primero que pasa por allí, como es el caso de la "ideología de género". Al igual que hacen los políticos nacionales de ambos lados.
Otra cosa: si creemos en la igualdad, la discriminación nunca puede ser positiva. Lo contrario es hipocresía: decir una cosa y apoyar otra.
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El parlamento europeo, a favor de la discriminación positiva
A instancias de los comunistas españoles, la institución quiere que la UE aplique la “perspectiva de género” a la crisis económica.
REDACCIÓN HO.- Es un anacronismo, pero la burocracia política europea todavía no lo sabe. La discriminación positiva, excusa para promocionar la ideología de género y para promover la desigualdad y no pocas injusticias, llega de nuevo al anquilosado parlamento europeo de la mano de los comunistas españoles de Izquierda Unida.
Los parlamentarios exigen a la Comisión que revise la legislación actual sobre igualdad salarial y pide introducir medidas de discriminación positiva cuando sea necesario.
El pleno del parlamento europeo aprobó hoy un informe elaborado por el eurodiputado de Iniciativa per Catalunya-Verds, Raül Romeva, que sugiere una serie de medidas para que la crisis financiera no afecte a la igualdad de sexos. El informe, aprobado con 352 votos a favor, 85 en contra y 167 abstenciones, sostiene que las mujeres son más vulnerables ante la recesión económica y, por ello, "las políticas de igualdad deben ser consideradas como parte de la solución para salir de la crisis".
Según los análisis y las cifras dadas a conocer recientemente por Cáritas y Cruz Roja Española, el nuevo “pobre” español es un ciudadano adulto, varón, joven y con un hijo. Este perfil es el que corre mayor riesgo de exclusión hoy en España. En el debate celebrado este miércoles en el parlamento europeo, Romeva subrayó:
“Hay un consenso clarísimo entre los economistas, sean feministas o no, sobre el hecho de que las crisis actuales han estado causadas por una serie de instituciones que están fundamentalmente conducidas por hombres. Por lo tanto, tenemos un dato objetivo que hace a los hombres responsables directos de esta situación".
El informe del eurodiputado comunista hace hincapié en que la segunda oleada de la crisis afecta a "los sectores del comercio al por menor, los servicios generales y el turismo, caracterizados por una mayor presencia femenina".
Izquierda y derecha chapotean en la ideología de género
Haciendo suyas las propuestas rigurosamente ortodoxas de la ideología de género que propugna la izquierda española, y en las que bebe cándidamente la derecha, el parlamento europeo solicita a la Comisión que presente una propuesta de revisión de la actual directiva sobre el principio de igualdad de retribución entre hombres y mujeres.
Los parlamentarios creen que es necesario incluir la perspectiva de género dentro de todas las políticas de la UE y "establecer medidas de discriminación positiva donde sean necesarias". El promotor de esta iniciativa, Romeva, lo explicó así:
"La igualdad entre hombres y mujeres es un principio clave en cualquier respuesta responsable a la crisis y para iniciar la transición hacia la era post-crisis. Por ello hay que impedir que la recesión se utilice, como ya está ocurriendo en algunos Estados miembros, como argumento para reducir las medidas de igualdad de género".
domingo, 14 de junio de 2009
¿Es posible una ideología totalitaria que domine Europa?
Yo me pregunto a veces si en el avanzado Occidente (Europa y EE.UU, principalmente) no habremos iniciado la decadencia, el declive de la civilización, si no estaremos abocados a ideologías totalitarias que “pongan orden” en el caos al que nos dirigimos por culpa de la extensión del relativismo. (Miremos la Historia y aprendamos de otras civilizaciones que nos precedieron y cayeron, creyéndose ellos mismos que durarían para siempre).
Esas ideologías totalitarias no tienen porqué ser de carácter nazi o comunista (aunque pueden serlo), pues no olvidemos que a las puertas tenemos el Islam, una religión con ambiciones de gobernar políticamente el mundo. Sus normas son primitivas, pero a la vez son “normas fuertes”, que ponen orden en medio de una sociedad relativizada, y eso le hace ganar adeptos, que se ven justificados al imponerla a otros aunque sea a través de guerras o de terrorismo.
Una crisis económica aguda como la actual, u otro tipo de hecatombe (cambio climático, epidemias, etc.), podrían abrir las voluntades a una ideología de pocas premisas pero con fuerte impacto en el comportamiento personal (aunque sea de forma fingida), a través de “normas fuertes”, como puede ser cualquier ideología totalitaria. Por ejemplo, la adhesión cerrada al Islam de muchos musulmanes admira a muchos y convence a otros tantos a abrazar dicha doctrina. (Por otro lado, la llegada indiscriminada de musulmanes a Europa está haciendo renacer movimientos neo-nazis que también se apoyan en unos pocos postulados y en unas pocas “normas fuertes”, en contraposición a las “normas débiles” que se cuelan en la legislación de Europa. Y estos movimientos también están creciendo).
Volviendo al principio, mencioné la palabra “decadencia”. Para mí, la decadencia comienza con el relativismo moral; de éste, se pasa a la relajación de las costumbres y, de esta relajación, a un egoísmo socialmente aceptado: cada uno mira ya sólo por su bienestar. Esto conduce a personas insolidarias y, en último extremo, a aceptar ampliamente y legalizar conductas como el aborto, la eutanasia y la eugenesia. De aquí, a delatar al vecino (que cuestiona la doctrina oficial), sólo hay un paso. Y la delación es el oxígeno del totalitarismo. Si una sociedad aguantara mayoritariamente la presión mafiosa o para-policial (a veces tortura) y no delatara a nadie, el totalitarismo no tendría nada que hacer allí.
Pero en una sociedad de egoístas, todos quieren salvar el culo, y cualquier acto está justificado para ello: si una madre puede matar al hijo de su vientre para librarse de un embarazo, cualquier otro acto estará más que justificado, y los demás seguirán el mismo camino, cada uno según su necesidad para salvar su vida, aunque sea acusando falsamente al vecino, al amigo, al jefe, a la esposa. Es el caldo de cultivo de cualquier doctrina totalitaria. (Estos comportamientos de delación han sido frecuentes en las guerras balcánicas, hace pocos años, en el corazón de Europa. Así que no estamos tan lejos de ellos).
Si, debido a ese egoísmo, no hay una sociedad civil fuerte que proteja la vida humana incluso con heroismo, cualquier ideología totalitaria tiene el campo abierto para implantarse, a través de las urnas en un primer estadio, y acorralando, encarcelando y eliminando a los adversarios en momentos posteriores.
Y hoy día, nuestras leyes y nuestra Europa no están protegiendo la vida humana, y mucho menos con heroísmo.
Una sociedad de egoístas no tiene recursos morales para hacer frente a cualquier poder que se le imponga por las armas. Eso es lo que, en mi opinión, ocurrió en la Alemania pre-nazi. La 1ª Guerra Mundial arrancó muchas convicciones morales que podrían haber servido de freno al nacionalsocialismo. Y puede volver a pasar en algún momento y lugar del Occidente democrático. Sólo falta la chispa.