Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de julio de 2010

Comentario a la película "Invictus" y su relación con España

El otro día vi la película titulada (en español) "Invictus" ("Playing the enemy" en inglés). Aunque está basada en hechos reales (la transición desde el Apartheid a una democracia occidental en Sudáfrica) no sé si alguna parte, como, por ejemplo, la personalidad del personaje principal, Nelson Mandela, está idealizada o fue realmente así. Pero verdad o ficción, esta película supuso una bocanada de aire fresco para mi alma. Ahí veía yo al verdadero político, al que tanto echamos en falta en España. El personaje caracterizado por Morgan Freeman era la antítesis de Zapatero, siendo ZP la quintaesencia de los políticos españoles. ¿A qué me refiero? Durante la película (insisto en esto, en que es una película y no sé si fue realmente así, aunque es muy creíble) Mandela intenta reconciliar a los dos mundos que conviven en Sudáfrica: el de los blancos y el de los negros. Y tiene que poner en juego su capital político para evitar el revanchismo de unos (los negros, emancipados como raza y nuevos dueños del poder político) y el rechazo de los otros (los blancos, minoría en el país, pero dueños de la riqueza y de otros poderes: Justicia, ejército, etc.). Mandela es rechazado de entrada por los blancos, quienes le tachan de terrorista excarcelado y le ven como un usurpador de sus privilegios. Para los negros, es uno de los suyos, pero corre el riesgo de perder su apoyo ya que no entienden su deseo de potenciar el rugby, un deporte de la élite blanca, hasta el punto de anunciar un campeonato del mundo en Sudáfrica.

Durante toda la película Mandela me parece un político de altas miras. Su objetivo principal es conseguir cerrar las brechas que había dejado el pasado. Él mismo sufrió cautivero durante 27 años en las cárceles del Apartheid y sabía lo dolorosas que podían ser esas heridas.

No voy a contar toda la historia. Sólo quiero conseguir dos objetivos: animar al paciente lector a que vea esta película, ya que merece la pena. El segundo, animar a todos los políticos de este país (son muchos los que me leen) a que también vean la película. Creo que les será inspiradora para su pensamiento y acción política.

En España hubo un personaje que pudo compararse a Mandela: Adolfo Suárez. Suárez tuvo que lidiar con la transición, aunque no tenía el apoyo popular de Mandela. Tuvo que hacer multitud de equilibrios para evitar que las fuerzas centrífugas (nacionalismos, terrorismo, franquismo, ejército, sindicatos, etc.) rompieran la unidad nacional. Muchos no lo entendimos entonces (yo me cuento entre ellos, lo reconozco) aunque ahora, con la perspectiva que da el tiempo, lo vemos mucho más claro. Suárez tuvo que enfrentarse a la prodigiosa empresa de hacer una nueva España sin excluir a nadie. Y lo consiguió con notable éxito, a pesar de no tener el apoyo de la mayoría del pueblo (como Mandela) y de las zancadillas que le iban poniendo incluso los de su propio partido.

Suárez consiguió hacer una transición modélica, dicen, alabada en muchos países extranjeros. Para mi gusto no debió de ceder tanto ante los nacionalismos (especialmente el vasco y catalán) pero, quién sabe, tal vez fue un sacrificio necesario. Consiguió una reconciliación nacional a través de una Ley de Amnistía que "enterraba" (creíamos que) definitivamente los fantasmas del pasado y los muertos de aquella guerra fraticida.

Pero a pesar de todo lo que le criticamos en aquél entonces a Suárez, "alguien vendrá que bueno me hará". Así ha sucedido después. González tuvo amplias mayorías que le dejaron gobernar con bastante holgura, aunque no se atrevió a meter en cintura a los nacionalistas. Más bien se congració con ellos a mayor gloria del "progresismo" (aunque los nacionalismos de entonces eran mayoritariamente de derechas: PNV, CiU, ...). Aznar iba por buen camino, pero la mayoría absoluta de su segunda legislatura le cayó grande y se le agrió el carácter. También quiso poner una vela a Dios y otra al diablo haciendo concesiones excesivas a los nacionalistas.

Pero el summum de la destrucción nacional lo ha alcanzado Rodríguez, popularmente conocido como Zapatero. Este ha elevado los listones de los estatutos (especialmente el catalán y el andaluz, este último con el consenso del PP) hasta dejar al gobierno central casi sin competencias. Ha ampliado el régimen de reinos de Taifas que ya habían empezado otros, amparándose en la Constitución Española. Ha exacerbado el rechazo de lo catalán entre los españoles y de lo español entre los (nacionalistas) catalanes. Ha reabierto innecesariamente la brecha entre los perdedores y ganadores de la Guerra Civil. Ha creado otra división entre los españoles imponiendo asignaturas escolares que promueven los "valores" (por llamarlos así) de la progresía, como son la EpC y la asignatura sobre sexualidad (eufemísticamente: Educación para la Salud Sexual y Reproductiva) que fomentará el derecho al aborto, entre otras cosillas. Ha creado conflictos entre comunidades autónomas por haber echado abajo el Plan Hidrológico Nacional sin siquiera haber intentado aprovechar lo que tuviera de aprovechable. Ahora las comunidades (de cuencas cedentes) creen que todo el agua el suya y pueden hacer lo que les plazca con ella sin contar con las comunidades (de las cuencas receptoras). Rompió el Pacto Antiterrorista con una negociación con ETA en la que no contaba con el apoyo de la oposición. Y suma y sigue.

Zapatero no ha hecho nada por unir a los españoles. Cada vez que abre la boca, viaja a algún sitio, etc. se resquebraja algo más este viejo país llamado España y al que yo, burlonamente y amargamente, a veces llamo Ex-paña.

Por favor, ZP, vete a ver la película "Invictus" y llévate, de paso, a todo el gabinete. Nos vendría bien que todos vosotros, políticos de mentirijillas, la viérais. Este sería otro país. Y no lo que va camino de ser: un puñado de pequeños estados rivalizando con los vecinos, como si nunca hubieran trabajado juntos en pos de algo más grande.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Bowling for Columbine

El otro día estuve viendo la película documental "Bowling for Columbine" que fue dirigida y protagonizada por Michael Moore y trata sobre la violencia en los EE.UU. y la proliferación de armas en ese país.

Diréis que vaya películas más viejas veo... tenéis razón. No me importa reconocerlo. He estado muchos años sin ver cine de una forma sistemática, y ahora hay muchos títulos que me gustaría ver aunque ya no estén en los videoclubs.

Así que nadie espere encontrar en este blog mis opiniones sobre las películas más recientes. Para eso hay otros blogs y otros foros. Yo sólo puedo escribir de lo que he visto, aunque sea antiguo. Y no me importa.

Por supuesto, el precio de los cines me parece prohibitivo y no voy nunca. Así que si ciertos títulos no están en los videoclubs y a pesar de todo los he visto recientemente... algún malpensado creerá que me "bajo" títulos con eMule o similar. La verdad es que no hago descargas de películas por varias razones. La principal es que mi ancho de banda está muy limitado: sólo dispongo de 500 MB para navegar al mes (¡pero sólo pago 5 euros!). Apenas me dan para mirar el correo, las noticias y alguna información que ocasionalmente me interesa, o que me piden mis hijos.

No es que esté en contra de las descargas de películas: la propia Ley nos ampara desde el momento en que nos cobran un canon por cada soporte que compramos, sean DVDs, CDs, discos duros, memorias USB, cámaras de fotos o teléfonos móviles. Ya he dicho muchas veces que me parece anticonstitucional que actúen así, pero aún ningún movimiento cívico ha tenido la valentía de llevar el tema al Tribunal Constitucional. ¿Porqué digo anticonstitucional? Porque según el espíritu de nuestra Carta Magna, todo ciudadano es inocente mientras no se demuestre lo contrario. Al aplicar el canon indiscriminadamente a todos los soportes, se está criminalizando a todos los consumidores de aparatos grabadores digitales. Pero a la vez, por esa misma regla de tres, se nos está exonerando de cualquier culpabilidad si grabamos documentos sometidos a derechos de autor (el canon se destina a compensar a la Sociedad General de Autores de España, SGAE). Dado que ya nos han cobrado por anticipado un canon (en realidad es un impuesto) al comprar un soporte digital, ya hemos pagado por la licencia para grabar en él cualquier fichero o película que nos podamos descargar de Internet o que nos pase un "colegui". Al menos, así lo veo yo. Si ya te cobran "por ser un pirata" (y no todos lo somos), ¿cómo te van a perseguir luego por actuar como tal?. No creo que ningún buen juez te pueda condenar si has pagado el canon al comprar tus soportes, y eso está garantizado porque en España se cobra por Ley.

Pero yo no quería hablar ahora de cánones ni de piratería.
Decía que vi recientemente esa película porque mi hijo la trajo de la biblioteca de la Universidad. ¡Sí! ¡Las bibliotecas están llenas de buenos títulos cinematográficos y muchos de ellos han pasado a ser clásicos del 7º arte! (por cierto, nos quieren cobrar también por sacar libros y discos de las bibliotecas... ¡ojo al dato!¡Habrá que luchar también contra eso!).

Otras películas -más recientes- las alquila un amigo en un videoclub y las vemos en su casa.

Como ya me he alargado mucho, simplemente añadir que me gustó. A pesar de ser un tema tan truculento, Moore consigue darle un tratamiento ameno y hasta divertido.

Una idea que se asoma en la cinta y que me interesa mucho es la Teoría del Miedo, de la que hablaré en otra entrada. Pero en resumen y como aperitivo, diré que la Teoría del Miedo pronostica que un pueblo o nación será más fácilmente gobernable (dócil) cuantos más miedos se le consigan inocular a sus componentes (los ciudadanos). Ese lado oscuro de la política es el que usó y abusó Bush durante sus legislaturas, aprovechando el miedo creado en la población con el 11-S. Sólo lo menciono a modo de ejemplo. Pero hablaré de otros casos más recientes.

domingo, 11 de octubre de 2009

Me ha llegado este texto por correo electrónico. Como suelo hacer en casos como éste, en los que me parece que el contenido es interesante y debe ser difundido, lo he copiado y pegado en mi blog. Ignoro la procedencia del mismo, aunque supongo que ha sido publicado en algún diario de prensa escrita nacional.

Está claro que Zapatero y sus huestes quieren reescribir la historia y quieren herir de muerte al cristianismo que aún puede quedar en nuestra descristianizada sociedad española -y a la occidental, hasta donde puedan llegar con películas como ésta-.

Yo no puedo decir que soy creyente, ni tampoco ateo. Me encuentro ahora, quizás, en ese limbo donde andan los agnósticos. Pero no soporto a aquellos que intentan falsificar la Historia, sea a favor o en contra del Cristianismo -que es el tema de esta película-, o con cualquier otro motivo. Deberíamos cuidar la Historia como un rico patrimonio común del cual podemos aprender muchas cosas para nuestra vida actual, y no falsificarla para apoyar nuestras posiciones ideológicas o derrumbrar las de los contrarios.

--------------------------------------------------------------------------------

Desmontando «Ágora»

6 Octubre 09 - Jesús TRILLO FIGUEROA*
«Ágora: Hipatia» (I)


El cine es un maravilloso medio para contar la Historia, pero tiene sus limitaciones: a veces, las ambiciones excesivas pasan factura. Los realizadores de «El Código da Vinci» pretendieron convertir a Magdalena en diosa y se pasaron. Amenábar pretende, nada más y nada menos, contar una historia a partir de la cual «el mundo cambió para siempre». Y se ha vuelto a pasar cuatro pueblos más. La película tiene tantos mensajes ideológicos que es imposible meterlos en dos horas y, al mismo tiempo, mantener un ritmo entretenido, interesante y espectacular.

El cine requiere medir las secuencias, los silencios, los tránsitos y, sobre todo, un guión que mantenga la atención del espectador. Es una pena, porque la película contaba con todos los mimbres: un gran director, una generosa producción, una preciosa actriz, un maravilloso decorado y una perfecta ambientación. Pero lo que pretenden es inyectar en una pastilla los siguientes mensajes: primero, que las religiones generan odio y violencia. Segundo, que el cristianismo es la más talibán de todas y la que empezó. Tercero, que existen dos mundos, por una parte, el de la filosofía y la ciencia, contrapuesto e incompatible con el de la religión. Cuarto, que el cristianismo al principio fue misericordioso, pero la jerarquía eclesiástica y la Iglesia son por definición intolerantes y fundamentalistas. Y, sobre todo, hay dos mensajes más que son especialmente queridos por la película y por toda la explosión de libros y propaganda que estos días se vienen haciendo: el cristianismo es la causa de la caída del Imperio Romano y de la desaparición de la sabiduría grecolatina. Además, es el culpable de la subordinación y dominación de la mujer por parte del hombre. En fin, Alejandría e Hipatia son el símbolo de una civilización grecorromana basada en la filosofía, la ciencia y la libertad, hasta que llegó el cristianismo y comenzó la oscura Edad Media. Demasiado para una sola película. Y la cosa continúa porque, según declara el director, «es increíble cómo se parece a la situación actual».

¿Es casualidad que desde julio hasta el estreno de la película se hayan publicado más de cuatro biografías sobre Hipatia, paradigma de las cuales es la de Clelia Martínez Maza, financiada por la Dirección General de Ciencia y Tecnología? Más de 10 novelas, ejemplo de las cuales es la escrita por el hermano de Carmen Calvo, ex ministra de Cultura, además de multitud de estudios de historia sobre la época. Y todo ello con el mismo mensaje. Que todo salga al mismo tiempo no puede ser casualidad. Una vez más, nos encontramos con un ataque ideológico perfectamente orquestado, del cual, por cierto, Amenábar suele ser pistoletazo de salida, como lo fue en el caso de «Mar adentro» con la eutanasia.

Ahora la cosa va directamente contra la religión y particularmente contra el cristianismo. Lo malo de la trama que cuenta la película es que es mentira desde el principio hasta el final. Forma parte de la estrategia de reescribir la Historia a la que es tan aficionada nuestra izquierda. Hipatia no fue asesinada siendo una joven tan hermosa como Rachel Weisz, de 38 años, sino que murió en el año 415 y tenía 61. No fue famosa por sus dotes de astronomía por más que en la película se empeñen terca y cansadamente, atribuyéndole haberse adelantado a Kepler más de mil años; sino porque era una «divina filósofa» platónica, en palabras del obispo cristiano Sinesio de Cirene –única fuente coetánea que se conserva sobre ella–, a la que llama en sus cartas «madre, hermana, maestra, benefactora mía». El citado obispo, a quien en la película se le hace traidor y cómplice en el asesinato de la filósofa, murió dos años antes que ella, así que es imposible que tuviera nada que ver con su muerte. Ella fue virgen hasta el final, pero no vivió la castidad como ha dicho la protagonista, que se ha declarado feminista radical, «para ser igual que un hombre y poder ejercer una profesión con plena dedicación». Lo hizo porque, coherente con su filosofía, ejercía la Sofrosine, es decir el dominio de uno mismo a través de las virtudes entendidas como el control de los instintos y las pasiones.

Hipatia nunca fue directora de la Biblioteca de Alejandría, ni ésta fue destruida por los talibanes cristianos. La biblioteca fue incendiada por Julio César, saqueada junto con el resto de la ciudad por Aureliano en el año 273, y rematada por Diocleciano en 297. Es verdad que en el año 391 fue destruido lo que quedaba del templo del Serapeo después de la destrucción por los judíos en tiempos de Trajano, y también el repaso que le pegó Diocleciano, quien, para conmemorar la hazaña, puso allí su gran columna, razón por la cual los cristianos lo destruyeron, ya que él era el símbolo de las persecuciones que sufrieron durante trescientos años. Pero lo que allí quedaba de la biblioteca era tanto como lo que restaba en otros sitios. El paganismo siguió existiendo en Alejandría hasta que llegaron los árabes. Y el neoplatonismo siguió floreciendo, hasta que lo recuperó el renacimiento cristiano. Por cierto, que yo sepa, su más brillante exponente se llamaba San Agustín, coetáneo de Hipatia.


«Ágora: Cirilo» (y II)


La historia de Hipatia ha sido objeto de manipulación por todas las tendencias ideológicas, desde la Ilustración hasta el feminismo radical más reciente. Para algunos, como Voltaire, «desde la muerte de Hipatia hasta la Ilustración, Europa está sumida en la oscuridad; la Ilustración, al rebelarse contra la autoridad de la Iglesia, la revelación y los dogmas, vuelve a abrir la iluminación de la razón». En la última versión feminista de Úrsula Molinaro, Hipatia es la campeona del amor libre, a pesar de que en realidad era virgen. La conclusión es que de la verdadera historia de Hipatia se pasa a la leyenda de Hipatia, que se convierte en la leyenda del Crimen de Alejandría, cuyo protagonista principal es el obispo Cirilo.

La película de Amenábar recoge casi todos los ingredientes de esta leyenda: Hipatia es símbolo de mujer libre que representa el fin de la cultura grecolatina y el comienzo del oscurantismo cristiano, asesinada por unos fanáticos talibanes cristianos al mando del obispo Cirilo. ¿De dónde surge esta leyenda? El primero que narró el crimen fue Sócrates Escolástico en el siglo V, un letrado al servicio del patriarca de Constantinopla Néstorio, enemigo del patriarca de Alejandría Cirilo. Pero la atribución directa a este último de la autoría del asesinato fue cosa del escritor pagano Damascio, que escribió la «Vida de Isidoro», que es una apología del paganismo durante el final del siglo V y principios del VI.

No obstante, la auténtica leyenda surge con la obra de John Toland en 1720. Éste era un irlandés, hijo ilegítimo de un sacerdote católico, que se hizo protestante y posteriormente activo militante del ateísmo en la Gran Logia de Londres. Después vino Voltaire; después, el historiador Edward Gibbon, quien, para argumentar su tesis acerca de que el cristianismo es la causa interna de la decadencia del Imperio Romano, utiliza la leyenda de Hipatia y declara a Cirilo responsable de todos los conflictos que estallaron en Alejandría en el siglo V. Más tarde llegarán las versiones románticas de Leconte de Lisle y otros, y finalmente el feminismo radical, para el que Hipatia fue la primera mártir de la misoginia propia del cristianismo. Todos los autores citados, y alguno más, tienen una cosa en común: son masones reconocidos.

Una de las grandes mentiras de la historia que se quiere propagar es que la mujer fue libre en Grecia y en Roma hasta que llegó el cristianismo y la sometió la sujeción del hombre; a esta idea también contribuye la película. Lo cierto es que en Grecia la mujer era considerada una cosa más de la casa, y en Roma, no era una «sui iuris», es decir, titular de derechos, sino que era considerada «capiti diminutio», como un niño o un incapacitado y, por tanto, estaba sometida a la tutela o la «manus» del padre o del marido. Por el contrario, fue el cristianismo el que consideró al hombre y a la mujer iguales en naturaleza, pues ambos son hijos de Dios y hermanos en Cristo; y prueba de ello es que las primeras manifestaciones de mujeres libres autodeterminándose, pese a la voluntad de sus padres o del estado, fueron las primeras mártires cristianas víctimas de las persecuciones romanas, tales como Inés Ágata o Cecilia. Y precisamente la explicación fundamental en torno al odio a Cirilo está en esta cuestión. Independientemente de que la carta de San Pablo a Timoteo no refleja precisamente una visión emancipada de la mujer, no es creíble que Cirilo la impusiera como literalidad a cumplir, porque es precisamente Cirilo quien más ha exaltado en la historia de la humanidad la condición femenina, pues a él se debe la expresión «Theotokos», palabra griega que significa madre de Dios.

El personaje del que hablamos, al que la película presenta con caracteres parecidos a Bin Laden para luego dejar en letras la explicación de que a ese «energúmeno» que ustedes han visto la Iglesia católica lo hizo Santo y León XIII lo declaró doctor de la Iglesia, efectivamente es San Cirilo de Alejandría. Él fue el que derrotó a la herejía Nestoriana en el Concilio de Éfeso del 431. En esencia, la disputa consistía en si María era madre de Cristo o madre de Dios. De la respuesta a esta cuestión surge algo muy importante: la doble naturaleza divina y humana en una persona llamada Cristo. Cirilo consiguió que se convocase un concilio en Éfeso, puesto que era el lugar donde vivió sus últimos años la Virgen María, y logró que la Iglesia declarase el primer dogma mariano de la historia: María, Madre de Dios. Hasta aquel momento nadie en la historia había conseguido colocar a un ser humano mujer por encima de cualquier hombre. Éste es el personaje que en el fondo persigue la leyenda de Hipatia; curiosamente, Beltrand Rusell comienza su «Historia del pensamiento occidental» con una irónica semblanza de San Cirilo diciendo: «El motivo principal de su fama es el linchamiento de Hipatia». Todo esto huele excesivamente a podrido.


*Abogado del Estado (e)

jueves, 30 de octubre de 2008

Rosa Díez escribe sobre los cineastas españoles

Siento pecar de copión, pero creo que hay cosas que merecen ser reproducidas o, por lo menos, conservadas para el recuerdo. Espero que algún día esta bitácora me sirva a mí, o a otras personas, para recordar hechos, palabras y pensamientos que tuvieron su importancia en su momento, aunque pasasen rápidamente como pasa el tiempo, o aunque muchas veces los grandes medios de comunicación de masas no les prestasen atención.

Por eso, copio y pego aquí un artículo de Eldigitalcastillalamancha.es que, a su vez, hace referencia al blog de Rosa Díez, presidenta del partido Unión Progreso y Democracia. Creo que Rosa Díez me lo perdonará.

Y es que este blog va contra la hipocresía. Y aquí hay una muy flagrante, como pone de manifiesto, con excelente tino, la diputada Rosa Díez.

http://www.eldigitalcastillalamancha.es/

http://www.rosadiez.es/

SE CALLAN ANTE ETA Contundente lección de Rosa Díaz a los Almodóvar, Bardem y demás

Eldigitalcastillalamancha.es

Rosa Díez da en el clavo. Los artistas españoles, tipo Almodóvar o Bardem, denuncian genéricamente las guerras, pero se callan ante ETA. Nunca dicen nada sobre la banda criminal.

30 de septiembre de 2008. Rosa Díez, ex parlamentaria del PSOE y actual líder y diputada de Unión Progreso y Democracia (UPyD) ha dejado claro en su blog personal el doble rasero y la hipocresía con la que los artistas de la izquierda, la llamada progresía, abordan los problemas de las guerras y el terrorismo, silenciando todo lo que tenga que ver con ETA y nunca enfrentándose abiertamente a esta banda criminal, que lleva casi medio siglo matando personas en España. Todo un mensaje para los Almódovar, los Bardem y compañía.

Desde su blog personal, la diputada de Unión, Progreso y Democracia escribe:

Un año más han sido desoídas las peticiones de que el Festival de Cine, en su sesión de clausura -o en otra, que lo mismo hubiera dado ya- hiciera una declaración oficial de rechazo a la acción terrorista de ETA y una proclama de solidaridad con la familia de su última víctima mortal, el brigada Luis Conde. Unión Progreso y Democracia envió una carta al Director del Festival solicitando formalmente un minuto de silencio; inútil intento. El Festival, con su flamante alfombra rosa, acoge todo gesto de solidridad con víctimas lejanas y premia películas comprometidas, siempre que el compromiso y el denunciado queden a cientos o miles de kilómetros de su alfombra rosa. Los actores como Bardem recogen merecidos premios a su carrera recordando al sufrido pueblo saharaui; pero no pronuncian nunca jamás la palabra ETA. Los saharauis y los marroquies están lejos; hablar bien y mal de unos y otros, respectivamente, otorga una pátina de progresía tan bien recompensada en el llamado mundo progre-civilizado. Ni siquiera les pasa factura frente al gobierno de Zapatero que ha roto el tradicional apoyo de España al cumplimiento de la resolución de Naciones Unidas respecto de la autodeterminación del Sahara; porque la familia "progre" del cine español visita los campamentos en los que los saharauis se sienten traicionados por el Gobierno socialista a la vez que firman manifiestos de apoyo electoral a ese mismo gobierno. Es una actitud de compromiso ante los débiles que no sólo resulta gratis: es retribuida por el poder.

Y cada septiembre vienen a San Sebastián. Y hacen discursos progres, hablando de las guerras y de las injusticias del mundo. De todo el mundo menos del mundo cercano, del que pisan, del que les alimenta, del que les ha financiado algunas de las películas con las que empezaron su carrera y con las que se han dado a conocer fuera de nuestras fronteras.

Sigue así Rosa Díez:

Vienen a San Sebastián y nos dan lecciones de progresía y de ética comprometida. A veces, incluso, regalan rosas blancas a quienes hacen el discurso de los terroristas. Nunca hablan de ETA; ni de sus víctimas. Hablan de paz en el mundo; y de alianza de civilizaciones. Pero no tienen un momento para hablar sobre los crímenes que se cometen a dos horas de coche de la terraza en la que toman el aperitivo. ETA hace estallar tres coches bomba en un fin de semana en el que ellos pasean por la alfombra rosa y no tienen ni un segundo para condenar la muerte y el terror cercano. No huelen la pólvora; ni sienten el dolor de las víctimas. Nada les inquieta su conciencia fuera del "marco incomparable" del Festival que les llena de halagos. Están inmunizados contra el dolor de sus compatriotas. Pagan así -con su silencio y su sonrisa perenne ante el drama provocado por el terrorismo nacionalista vasco- su seguridad. Su indiferencia es su escolta. Pero para defender la libertad y la seguridad de los mudos y de los indiferentes de la alfombra rosa, de los progres de salón, muchos ciudadanos anónimos tienen que seguir llevando escolta. Y nuestros escudos siguen arriesgando su vida mientras los artistas pasean por la alfombra rosa. Una alfombra rosa que cuidan hombres de uniforme dispuestos a arriesgar su vida para defender la de aquellos que nunca tuvieron hacia ellos ni el más mínimo gesto de solidaridad.

Concluye calificando la situación de "vergonzosa":

Esta es la historia vergonzosa de un Festival de Cine y de sus protagonistas. Quizá algún día alguien la lleve al cine. Será cuando ETA ya no exista. Y quizá los proganistas serán los mismos que ahora hacen mutis por el foro. Ojala cuando eso ocurra quede alguien para contar la verdadera historia.