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viernes, 25 de marzo de 2016

Las convicciones secretas de sir Isaac Newton

Es gracioso, voy a evitar usar lamentable, cuán incoherentes, por no decir claramente hipócritas, somos los seres humanos.

Hace poco me han venido dos personajes famosos a la mente sobre este pecado capital.

Uno de ellos es Isaac Newton, de quien he terminado de leer una biografía hace poco. Lo bueno de esa biografía es que expone a un hombre de carne y hueso, con sus errores, su abuso sobre otros, sus debilidades, su vanidad...

Pero si algo me ha llamado la atención de Isaac Newton al leer esta biografía ha sido el que parece confirmado que fue un arriano convencido, llegando a esa convicción por deducciones propias explorando las Escrituras y otros documentos de la historia de la Iglesia.

Newton se encontró ante lo que yo llamo "el dilema moral": hacer lo correcto a pesar de tener que cargar con las consecuencias (muchas veces injustas) o hacer lo incorrecto a cambio de vivir bien y evitar problemas.

Esta situación de "dilema moral" siempre me ha fascinado y creo que es el mayor problema que tiene el ser humano, como individuo y como colectividad. Pero de eso mejor hablaré en otra entrada.

Volviendo al tema de Newton, y por decirlo brevemente, el arrianismo afirma que Jesucristo no fue Dios, sino sólo hombre.

Por temor a perder sus privilegios en la universidad y su prestigio de genio ante la sociedad, Newton jamás reconoció en público su adhesión a la fe arriana y, por tanto, su apostasía de la Iglesia anglicana, a la que pertenecía por nacimiento y de la que habría sido expulsado inmediatamente de haberse conocido sus convicciones. La universidad estaba muy ligada a la Iglesia y por eso recibía sustanciosas contribuciones de la Corona, que a su vez la Universidad revertía en forma de rentas a los profesores más ilustres, uno de los cuales era Newton, quien disfrutaba, por ejemplo, de la llamada Cátedra Lucasiana.
Otra ironía en la vida religiosa de Newton, aunque de esta no fue culpable, es que la universidad en la que trabajaba y que tan bien le recompensaba económicamente se llamaba Trinity College, algo así como Universidad de la (Santísima) Trinidad. Sin embargo, sus investigaciones sobre religión le llevarían a rechazar -siempre en secreto- la Trinidad, al estar basada en la divinidad de Cristo.

Es irónico que Newton se escandalizara de que todo el cristianismo occidental (heredero de la Iglesia de Constantino, en sus distintas vertientes católica, anglicana, luterana y calvinista) estaba basado en una impostura al atribuir a Cristo una dimensión divina que no tenía, mientras él mismo (Newton) asumía una postura también falsa para no mostrar el verdadero alcance de su fe, que se había hecho arriana.

¿Qué debería haber hecho Newton? En mi humilde opinión, porque es muy fácil opinar viendo los toros desde la barrera y tres siglos después, debería haber consultado sus dudas a expertos eclesiásticos y gente con autoridad en la exégesis de la Biblia. Tal vez le habrían convencido de que estaba en un error o tal vez no, pero habría sido el paso lógico ante un dilema como el suyo. Pero Newton tenía dos enemigos internos para hacerlo así. Por un lado, Newton era muy autodidacta y gracias a eso desarrolló grandes ideas que hicieron avanzar la ciencia: métodos matemáticos como el de fluxiones y teorías como la de la gravitación universal que han quedado para la posteridad como grandes obras maestras de la mente humana. El autodidactismo y la fe que sin duda tenía en Dios le llevaron a escudriñar las Escrituras por su cuenta y le surgieron dudas respecto a la interpretación trinitaria que se hacía de ellas. Eso podía haberse solucionado acudiendo, como dije, a expertos en la materia. Pero el autodidacta confía en sus propios medios para alcanzar el aprendizaje, se enorgullece de lo adquirido o hallado y, a menudo, recela de lo que pueden enseñarle otros, por distintas razones en las que no me quiero extender.

El otro enemigo interno de Newton, tal como yo lo veo, fue su orgullo. Su prestigio ya había subido como la espuma debido a sus trabajos en matemáticas y física. ¿Cómo rebajarse a consultar dudas de fe aunque fuera con eruditos en las Escrituras? ¿No había sido él capaz de arrancar grandes secretos de la naturaleza con la simple herramienta de su razonamiento? Pues también, creía él, podía aplicar sus métodos deductivos a la religión y obtener resultados coherentes. Ese era quizá su planteamiento al acercarse a las Escrituras como un científico.
Creo que queda claro que yo aquí no entro en si tenía razón o no, sino en que no siguió un camino lógico para buscar la verdad. Estaba tan convencido de lo que había encontrado que, por unas razones o por otras, no quiso confrontarlo con los defensores de la ortodoxia religiosa que había en aquél momento.

Si los expertos consultados no hubieran disipado sus dudas y su convicción arriana hubiera salido fortalecida de ello, creo que ya sólo le quedaba expresar sus convicciones con libertad y naturalidad, explicando -a quien se lo pidiera- cómo las había alcanzado.

En este sentido, hay dos posturas que se pueden adoptar: la del que tiene una convicción y vive de acuerdo a ella pero sin tratar de convencer a los demás (salvo por su ejemplo), y la del apologista que cree que la suya es la verdadera fe, defendiéndola a brazo partido para que la gente la abrace. A mi me gusta más la primera postura, por ser más respetuosa con las creencias de los demás. Pero, por la propia naturaleza de la religión, según la cual nos jugamos la eternidad en los pocos años de vida que disfrutamos o padecemos en la existencia terrenal, sería legítimo entender que Newton hubiera adoptado esta postura combativa y, estando en minoría, heroica. En cualquier caso, cualquiera de las dos posturas habría honrado a Newton. Sin embargo, al escurrir el bulto, se convirtió, sin darse cuenta, en la mismísimo epítome de aquello que en su fuero interno condenaba: la falsedad de la apariencia, la traición a la verdad.

Actuar de forma coherente seguramente le habría costado su carrera científica, sus rentas de la Universidad, el ostracismo de sus obras, es descrédito social, político e intelectual, su condena al anonimato en la Historia. Probablemente habría muerto en la indigencia después de haberse ocupado en trabajos humildes. Quizá su obra habría perdurado y habría sido valorada en su justa dimensión décadas o siglos después, pero su vida material podría haber sido miserable. Sería el precio de decir la verdad y de ser coherente. Hay muchos ejemplos de esto en la Historia. Me vienen a la cabeza Sócrates, Gandhi,... Al mismo Jesucristo, decir lo que pensaba y cuestionar el estado de cosas establecido le costó la vida: judíos y romanos se pusieron de acuerdo para quitárselo de enmedio.

La relación de Newton con el arrianismo la "resume" (es un poco largo pero merece la pena su lectura) este texto encontrado aquí (expone una visión favorable e idealizada de Newton, para mi gusto, pero me parece muy bien explicada su investigación sobre la divinidad o no de Cristo. Las partes en negrita son mías):
Newton no era sino un hombre de su tiempo, estudiaba la naturaleza muchas veces a través de los ojos de la religiosidad, identificando Dios y naturaleza. Para él la verdadera religión se encontraba corrompida por el tiempo y los hombres y solo podía volver a encontrarse explorando el mundo de la antigüedad, incluyendo en esta búsqueda de la fe original las investigaciones de la naturaleza. Tenía acceso a la biblioteca privada de Isaac Barlow, su predecesor en la Cátedra Lucasian, y a todas las bibliotecas de la Universidad de Cambridge, que contenían gran número de libros de ciencia. Puede ser este el motivo de que la biblioteca privada de Newton estuviera centrada en libros no científicos. De el total de volúmenes de esta biblioteca personal, solamente el treinta y uno por ciento son libros de ciencia, siendo el resto volúmenes de teología, veintisiete por ciento o literatura, ocho por ciento, y ciento treinta y ocho libros exclusivamente sobre alquimia, contados dentro del grupo de libros científicos. En un texto inédito, Theologiae gentilis origines philosophicae, expresa Newton los rasgos principales de esa fe original en la que el creía. Afirma que en la antigüedad todos los pueblos adoraron a doce dioses bajo diferentes nombres, identificados con elementos, planetas o antepasados, siendo realmente los descendientes de Noé divinizados. La fe inicial en un solo Dios creador había sido corrompida pues por la tendencia a la idolatría de los hombres. Newton consideraba al pueblo hebreo como al elegido por la divinidad para volver al monoteísmo, enviando a Moisés. Pero volviendo a caer de nuevo en la idolatría fue necesario un nuevo enviado, Jesucristo, que para él no era consustancial con Dios. Así, el estudio de los documentos escritos dejados por las antiguas culturas serviría para definir la fe original y restaurarla. Solamente un hombre con unas cualidades especiales, un elegido, podría ser capaz de desentrañar los mensajes que Dios había dejado encriptados en los textos sagrados antiguos, en el lenguaje de los profetas, y Newton se sentía seguro de ser ese hombre. Su estudio favorito se centró en los libros de Daniel, en el Antiguo Testamento, y en el Apocalipsis, del Nuevo Testamento, aunque prácticamente analizó, casi desmenuzó, filológica e históricamente todos los textos sagrados que pudo encontrar, ya fueran hebreos, egipcios o babilonios. Como base para sus estudios teológicos buscó la exactitud de las fechas y los textos originales, analizando largas cronologías y comparando diferentes escritos en griego, latín o diferentes escrituras de la antigüedad. Newton afirma que la Biblia es la fuente documental más antigua y fiel que tenemos, a pesar de las muchas corrupciones que el tiempo y los hombres han introducido en ella. Con todos estos análisis estaba seguro de descubrir el secreto plan que Dios tenía reservado para la humanidad y que permanecería oculto en los textos del Antiguo Testamento, algo así como el tan de moda hoy día Código de la Biblia, a Newton le hubiera venido muy bien la ayuda de un ordenador. Intentó demostrar que muchos hechos sucedidos en la historia ya se habían descrito con anterioridad, de forma encriptada, en la Biblia, dejando así constancia de la presencia de una mano divina en los textos sagrados e invulnerable a la corrupción de los textos con el tiempo. Mas el plan maestro no podría desvelarse hasta el apocalipsis, ya que Dios quería que se reconociese su mano en los textos pero no hacer posible el predecir sucesos futuros, solamente se localizarían las descripciones a posteriori, Newton no creía que fuera posible leer el futuro en la Biblia, pues iría en contra de los designios divinos. En cuanto al Nuevo Testamento Newton era totalmente herético, proponía que el texto estaba muy contaminado por las creencias trinitarias. Newton negaba el dogma de la trinidad, tomaba a Cristo como enviado de Dios pero no consustancial con el. Llegó a esta conclusión al estudiar la evolución del cristianismo en el Bajo Imperio Romano. La creencia trinitaria y la consustancialidad de Cristo con la divinidad se estableció en el año 325 d.C. en el Concilio de Nicea, convocado por el emperador Constantino. San Atanasio asistió al concilio, y años después, siendo Obispo de Alejandría luchó contra la creencia de Arrio que sostenía que Jesús no era consustancial con Dios. Las creencias arrianas estaban muy extendidas y San Atanasio las declaró heréticas bajo pena de muerte, cometiéndose muchas atrocidades por ello y casi eliminando de la historia a los no trinitarios. A pesar de pertenecer al Trinity College, Newton era un “arriano”, un antitrinitario. Se conserva un manuscrito suyo para el proyecto de un libro en contra de San Atanasio por sus atrocidades contra los seguidores de Arrio. Naturalmente estas creencias las mantuvo en lo mas profundo de su ser sin comentarlas más que con unas pocas personas de confianza como en sus cartas con John Locke. Otra de la fijaciones de Newton era el estudio de la cultura egipcia antigua, pues consideraba que sus templos reflejaban grandes conocimientos astronómicos ya que los sacerdotes egipcios leían con acierto el libro de las obras de Dios, esto es, la naturaleza.
Es decir, la Iglesia se había hecho politeísta y no adoraba al único Dios, sino a una trinidad de ellos. Irónicamente, Newton también era un idólatra al adorar al becerro de oro, al no actuar conforme a sus creencias religiosas por miedo a la pérdida de su posición social y las riquezas que conllevaba.


viernes, 28 de febrero de 2014

Otro que entra a mi panteón de los héroes.

Fuente: es.noticias.yahoo.com

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El joven abogado que puso en un aprieto a Hitler


 
El abogado Hans Litten citó a Hitler para declarar en un juicio (chetyod).

La mañana del 5 de febrero de 1938, en el Campo de concentración de Dachau, los presos recién levantados que acudieron a asearse a los lavabos comunitarios se encontraron con la desagradable imagen del cuerpo sin vida de Hans Litten, quien colgaba del techo con una soga atada al cuello.

Era un suicidio que la mayoría de los allí presentes sabían que ocurriría tarde o temprano. Un acto que ponía fin a siete años de auténtica pesadilla y constantes torturas que recibió sobre todo en los últimos cinco, desde que en 1933 los nazis asumieron el poder absoluto en Alemania y Litten fue encerrado.

Pero el motivo principal por el que Litten fue encerrado, y pasó un lustro yendo de un campo de concentración a otro recibiendo atroces palizas, no fue su ascendencia judía por parte de padre, ni tan siquiera sus convicciones políticas, que eran claramente comunistas… la causa por la que sus últimos años se convirtieron en un infierno fue el citar e interrogar a Adolf Hitler durante el juicio que se celebró el 8 de mayo de 1931 en Berlín contra dos jóvenes militantes nazis de las Sturmabteilung (SA) , quienes habían sido acusados de participar en un ataque violento en la sala Eden Palace donde se registraron varios fallecidos y un gran número de heridos de ideología izquierdista.

Hans Litten era uno de esos jóvenes abogados que, con tan solo 27 años, tenía un gran e innato talento para defender causas indefendibles y el hecho de llamar al estrado al emergente líder de los nazis se convirtió en todo un reto personal, profesional y político. Muchas fueron las trabas legales con las que topó cuando planteó al tribunal el citar a Hitler con el fin de obligarle a declarar como testigo y así demostrar el estrecho vínculo que existía entre la jefatura del Partido Nacionalsocialista, los miembros de los camisas pardas y la violencia extrema que éstos llevaban utilizando en los últimos meses contra todo aquel que no profesaba dicha ideología.

A lo largo de tres horas, un valiente Litten puso a Hitler en uno de los mayores aprietos de su vida, siendo interrogado de forma magistral por el joven abogado. Provocó que el líder de los nazis dudase en muchas de sus respuestas, por lo que tuvo que consultar en infinidad de ocasiones con sus asesores legales que allí le acompañaban. Lo hizo sudar, perder los nervios en más de una ocasión e incluso encolerizarlo.

Pero Litten no contaba con el apoyo total del tribunal, cuyos miembros no habían visto con buenos ojos que citase a declarar a Hitler, por lo que en un momento dado el propio juez dio por terminada la comparecencia, momento que aprovechó el líder nazi para hacer un alegato político que arengó a gran parte del público presente.

Una de las pocas fotos de Hans Litten (fotograma tomado del docudrama The Man Who Crossed Hitler)


Adolf Hitler juró no olvidar la afrenta a la que lo había sometido Hans Litten, asegurando que éste pagaría muy caro el agravio al que lo había sometido. Y así fue. A partir de entonces no hubo un solo día en el que el nombre del abogado no saliese publicado en alguno, de los cada vez más, periódicos que apoyaban a los nazis.

Aunque no solo la prensa echaba pestes de Litten. Se encontró con numerosas pintadas en su contra en los alrededores de su casa y raro era el día que no se cruzasba con algún camisa parda que lo provocaba, insultaba e incluso llegaba a escupirle tras espetarle un sonoro ‘¡cerdo judío!’.

Los nazis estaban esperando un movimiento en falso del abogado para poder tener la excusa perfecta para encerrarlo en un campo de concentración y ese día llegó el 28 de febrero de 1933, cuando fue detenido acusado de participar en el incendio del Reichstag la noche anterior. Ese acto, con el que nada tuvo que ver, sirvió como pretexto para apresarlo, llevarlo a comisaría y torturarlo durante largas horas. Después de ahí fue enviado al campo de concentración de Sonnenburg y a lo largo de los siguientes cinco años pasó por unos cuantos más, donde se ensañaban diariamente con él con una brutalidad extrema.

A lo largo de aquellos años varios fueron los intentos de fuga de Litten, los cuales iban fracasando uno tras otro y tras cada intentona las palizas y torturas que recibía eran cada vez mayores, por lo que vio como única salida el suicidio, que también probó sin éxito en algunas ocasiones pero que pudo llevar a cabo finalmente la madrugada del 5 de febrero de 1938, ahorcándose en las letrinas.

Fuentes e imágenes: chetyod / The Man Who Crossed Hitler

lunes, 12 de abril de 2010

Heroínas contra dictadores

Las Damas de Blanco denuncian que las autoridades no les permitieron desfilar

La Habana, 11 abr (EFE).- Las Damas de Blanco, familiares de 75 opositores cubanos encarcelados en 2003, denunciaron que la policía de la isla no permitió hoy la marcha que habitualmente realizan los domingos, tras asistir a misa en una iglesia de La Habana, y las obligó a regresar a sus casas.
Laura Pollán, líder del grupo, dijo a Efe que un oficial de la seguridad del Estado y una mujer con uniforme de la policía les salió hoy al paso a ella y a otras cuatro integrantes del colectivo, cuando se disponían a iniciar su caminata.
Según Pollán, ese mismo oficial la había visitado en la mañana de este domingo en su casa para advertirle de que no podían desfilar sin tener un "permiso" de la policía.
"Nos planteó que no podíamos seguir caminando y que no estábamos cumpliendo con lo establecido, y le expliqué que me entregara un documento legal que diga las restricciones que tienen las Damas de Blanco", indicó.
La disidente afirmó que, horas después, cuando salieron de misa en una iglesia de La Habana, ella, Berta Soler y Julia Núñez, esposas de tres presos del grupo de los 75, así como otras dos acompañantes que identificó como "damas de apoyo", fueron forzadas a subir a un autobús por mujeres de la policía y trasladadas hasta sus lugares de residencia.
Además, señaló que "a varias mujeres (del grupo) les hicieron actos de repudio (eufemismo para las contramanifestaciones gubernamentales en Cuba) y no les permitieron llegar a la iglesia".
"Vamos a volver (a la iglesia) y no vamos a pedir permiso. (Las autoridades) tienen que traernos un documento legal, y mientras eso no ocurra no pueden exigirnos que no podemos caminar", aseveró Pollán.
Las Damas de Blanco, que se identifican por vestir de este color como símbolo de paz y portar un gladiolo en la mano, tienen por tradición realizar reuniones, protestas y marchas en las calles de La Habana para reclamar la liberación de sus familiares, condenados a penas de hasta 28 años de cárcel.
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COMENTARIO:

Repetiría lo dicho en la anterior entrada sobre el heroísmo. Hace falta mucho heroísmo para combatir a los tiranos. Y estas mujeres lo tienen.

Hace pocas semanas murió un disidente cubano, Orlando Zapata, después de 85 días en huelga de hambre. Nadie (en Occidente) pareció darle importancia hasta que finalmente murió. Entonces se supo que su ejemplo había cundido y que otros siguieron su camino, aunque no llevándolo hasta el fin. Guillermo Fariñas fue el más conocido a través de los medios de comunicación, aunque después de 39 días en huelga de hambre abandonó la huelga (lo cual no le deshonra en absoluto). Otros nombres son Franklin Pelegrino y Darsi Ferrer, aunque hay más. Son otros héroes que están dejándose la piel para conseguir la libertad en Cuba.

Fidel y Raúl Castro, los dictadores, no se fían de los cubanos. No creen que los cubanos puedan alcanzar un estado de justicia social (lo que hay ahora no lo es) dejándoles actuar en libertad. Así que tienen que seguir tutelándolos durante décadas. Uno le ha pasado "la herencia", el cortijo, al otro hermano. ¿Quién recibirá "la herencia" después?.

Hacen falta héroes para desenmascararles.

(Todavía hay idiotas "progres" en España que se congratulan con el régimen castrista y aceptan la cantinela oficial de Raúl Castro, denostando a los huelguistas como marionetas en poder de Washington. Recientemente he leído una entrevista a Luis Eduardo Aute en la que, respecto a esta situación de Cuba, en vez criticar al macabro régimen, se ponía a injuriar a los EE.UU. por preocuparse de la suerte de los disidentes, alegando que ellos han producido muchas más muertes en el resto del mundo. Hombre, una cosa no quita a la otra. Pero la diferencia es que cualquier ciudadano estadounidense (o extranjero) puede criticar a su gobierno por esas razones o por otras, sin temer por su vida, pero eso no es posible en Cuba. Así que, señor Aute, no se nos ponga usted del lado de los opresores, que eso dice muy poco en favor suyo: o no se entera de lo que pasa en Cuba o es que realmente es cómplice de los tiranos Castro.)

Un enlace interesante para leer:

La policía política cubana golpea a una bloguera disidente

Un héroe anónimo salva a una niña de 2 años de morir ahogada

Un turista francés rescata a una niña de dos años y se convierte en héroe de Nueva York


Nueva York, 7 abr (EFE).- Un ciudadano francés que rescató a una niña de dos años que cayó a las aguas del East River de Manhattan y después desapareció sin desvelar su nombre se convirtió en el nuevo héroe de los neoyorquinos, quienes hoy conocieron por fin la identidad del valiente turista de mano del diario Daily News.
Se trata de Julien Duret, de 29 años, habitante de la ciudad francesa de Lyon y que hasta hace unos días estaba de vacaciones en la Gran Manzana, donde quedó patente su heroicidad al lanzarse al agua sin pensarlo cuando vio que una niña caía al río desde el barco Peking, una de las atracciones turísticas del Bajo Manhattan.
"Vi que algo caía al agua. Me acerqué a ver qué era y pensé que era una muñeca, pero enseguida me di cuenta de que se trataba de una niña", explicó Duret en su primera entrevista tras un suceso que lo convirtió en un héroe sin identidad después de que el padre de la menor agradeciera públicamente la ayuda de "un turista francés".
El hombre, que disfrutaba el pasado sábado de su último día de vacaciones en la Gran Manzana y que fue finalmente identificado y localizado por el Daily News, no dudó en despojarse de su abrigo y saltar al agua a recoger a la menor.
"Me dejé llevar. No me paré a pensar lo que hacía porque todo pasó muy rápido y yo reaccioné muy rápido. Nunca antes había hecho algo similar", explicó Duret quien no se considera "ningún héroe" y quien espera que "todo el mundo haga lo mismo" si se encuentra en una situación similar.
Duret, ingeniero de profesión, aseguró que cuando alcanzó a la pequeña, llamada Bridget, se esperó "lo peor", ya que la dio por muerta porque "la niña estaba quieta y no lloraba", pero la menor reaccionó finalmente y el propio turista pudo entregársela a su padre, quien se lanzó también al agua al percatarse de lo ocurrido.
El francés, que poco después de salir del agua vio cómo el padre y la menor se metían en una ambulancia, explicó que tomó un taxi para regresar a su hotel.
Ahora, aseguró, simplemente se encuentra "feliz por haber podido salvar a la menor y ver cómo su familia estaba completa de nuevo".
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COMENTARIO:

Yo sé que este blog es bastante amargo, porque siempre pretendo destapar la parte más hipócrita de nuestra sociedad y de cada uno de nosotros, como individuos.

Sin embargo, noticias como esta me emocionan y me hacen volver a confiar en la especie humana. Y también me interpelan personalmente: ¿habría sido yo capaz de la misma respuesta?. Probablemente no. El miedo y la inseguridad de cómo actuar me habrían bloqueado. Habría pedido ayuda, eso lo tengo seguro, pero en estos trances hay que actuar deprisa, casi sin pensárselo, como actuaron el héroe francés y el propio padre de la criatura. ¿Habría estado a la altura de las circunstancias? Seguramente no. ¿Y si hubiera sido yo el padre de la niña? Me gustaría creer que sí, que saltaría. Pero, ¿saltaría?.

Por eso este hombre francés se merece todo mi reconocimiento personal, así como el propio padre de la niña.

Y también me alegro de que la historia haya terminado felizmente para todos.

Seguramente habría sido fácil criticar a los medios de comunicación por andar buscando héroes en una sociedad que ha creado tantos héroes de ficción, como es el caso de los EE.UU. Pero es que seguramente, ante el desarme moral de nuestro Occidente, necesitamos cada vez más de estos héroes, que nos muestren una forma de actuar desinteresada y nos sirva de guía para nuestras tragedias o dramas de cada día.

Volviendo a ese hilo de la ficción, en este caso al cine, las películas que más me gustan son aquellas que plantean situaciones que yo llamo "dilemas morales": ¿qué hacer, arriesgar mi vida (o mi fama, mi trabajo, mi posición, etc.) o guardar la ropa y no hacer nada ante una situación complicada (o desesperada)?. Entre estas películas, me gustan especialmente las que se basan en hechos reales ("Los últimos días de Sophie Scholl", por ejemplo). La Segunda Guerra Mundial está llena de episodios de estos: seres anónimos (algunos más tarde reconocidos) que arriesgan su vida para ayudar a otros, o al menos para reducir el mal que hacen los malvados.

Esos dilemas morales se nos presentan frecuentemente en nuestra vida, aunque no seamos conscientes de ello. Generalmente rehuímos el sacrificio, el esfuerzo, el heroísmo que entraña tomar la decisión correcta. Es siempre más fácil justificar nuestra decisión de seguir el camino fácil, el que nos beneficia o que menos nos perjudica, aunque el daño a otros puede ser inmenso.Si en nuestras pequeñas odiseas cotidianas introdujéramos el heroísmo como forma de actuar, de arriesgar no siguiendo el camino fácil, este mundo estaría mucho menos lleno de dictadores grandes y pequeños (el dictador al que me refiero podemos ser cualquiera en nuestras relaciones con los demás) porque se encontrarían delante a una muchedumbre de héroes anónimos que les pararían los pies (esto viene a cuento de otra noticia sobre heroínas que publico en la siguiente entrada).

Hoy no es el día de criticar sino de felicitarnos todos.

viernes, 22 de mayo de 2009

"Los hombres que no amaban a las mujeres"

He estado leyendo este libraco, de 600 y pico páginas. Lo había visto anunciado en alguna revista y, al saber que se lo habían dejado a mi hijo para leer, he aprovechado y lo he leído. El resumen que hace el editor de la trama lo pone interesante (como debe ser), pero luego tiene sus flaquezas.

Sin ser yo un gran lector de novelas (he leído mucho antes, siendo joven y soltero, pero ahora tengo poco tiempo), me atrevo a hacer la siguiente crítica, que he resumido en puntos, aunque no necesariamente por ese orden:

1º) Los personajes, especialmente los femeninos, no son creíbles.

2º) Toda la novela tiene un tufillo feministoide que apesta.

3º) La trama no es para tanto, aunque tiene algún rasgo sobresaliente. Tampoco es tan raro conseguir algo así cuando se escriben 600 y pico páginas.

4º) Las 100 primeras páginas o más se dedican a describir a los personajes, que son unos cuantos. Especialmente árida se hace la parte que describe a la familia Vanger. Me recordaba el estilo "saga" característico de la literatura escandinava (el autor es sueco). Se me hizo bastante pesado.

5º) El desenlace no es todo lo inesperado que debiera, para sorprender al lector.

6º) Después del desenlace hay otros dos capítulos sobre otra trama de tipo económica que yo creo que están de sobra. ¿Necesitaba el autor rellenar páginas para contentar al editor? Además, el autor parece que se regodea en esta parte de la novela, como si quisiera demostrar sus profundos conocimientos del mundo de las finanzas y sus manejos. Es su especialidad como periodista, pero -tal vez por eso- roza la pedantería y, al mismo tiempo, el patetismo.

7º) El personaje de Lith Salander es contradictorio: vive bajo una tutela judicial por ser casi marginal y, al mismo tiempo, tiene poderes superiores a los de Trinity (Matrix): se puede disfrazar de cualquier forma, hackear cualquier ordenador, manipular cuentas bancarias, hablar en perfecto inglés (es sueca) o en alemán con acento finlandés... En fin, si los personajes de esta novela son poco creíbles, el de esta joven es el que se lleva la palma.

8º) Tampoco la traducción es muy buena. Usan el término inglés "cover up" como si no supieran que en castellano decimos "tapadera" (y hay otros términos similares). Los traductores son dos con apellidos españoles.

9º) El título debería ser: "Los hombres que odiaban a las mujeres", dado el contenido de la novela, pero parece que han buscado otro que suene más comercial.

A FAVOR:

1º) El desenlace de la trama principal contiene un pequeño dilema moral en el que se ve atrapado el protagonista. Es lo más interesante de toda la novela pero, al ser la trama tan forzada y poco creíbles los personajes, ese dilema moral queda bastante aguado.

Como anécdota, añadir que el autor murió con sólo 51 años, justo después de entregar la tercera novela (es una trilogía y yo he hablado de la primera novela. Las otras dos no pienso leerlas) y antes de ver publicada la primera, es decir, esta.