
"Nuestra generación tendrá que arrepentirse
no tanto de las perversidades de las malas personas,
como del estremecedor silencio de los hombres buenos"
(Martin Luther King)
Hipocresía... ¿no estamos ya hartos de ella? ¿Qué herencia vamos a dejar en el corazón de nuestros hijos? Los niños son -quizá- lo único bueno que le queda a la Humanidad: no acabemos también con ellos.
Como bien explicó Mihr, dentro del estudio que comenzó en 2003 y concluyó el año pasado, se examinaron los marcos legales internacionales y nacionales existentes para la educación en derechos humanos, así como los actores gubernamentales y no gubernamentales que contribuyen a ésta, siendo el eje central del estudio las consecuencias que tiene la educación para los derechos en las minorías étnicas y nacionales particularmente vulnerables.
Minorías nacionales
"Tenemos que hacer hincapié en la diferenciación entre 'educación en derecho humanos' y 'educación para la ciudadanía -explicó Mihr-. Estonia está en proceso de transición a la democracia y su visión sobre la enseñanza en derechos humano es muy diferente a la que podamos ten nosotros aquí. Allí se habla de 'los deberes de los ciudadanos', como pagar los impuestos, no se les hablaba de derechos humanos. Los políticos estonios tienen miedo que la población reclame sus derechos, tan sólo quieren que sean 'buenos ciudadanos y acaten las leyes sin preguntar", resaltó la vez que se refería al caso de Sudáfrica "donde la constitución hablaba hace años del apartheid político y contempla la existencia de dos razas. Hoy en día eso sería algo impensable. Si un niño toma ese texto aprendería racismo", denunció.
Las minorías nacionales quedan definidas como "los grupos étnicos o religiosos con unas características lingüísticas, culturales o históricas diferenciadas que están sometidos a discriminación de hecho o por la ley. La educación en derechos humanos es fundamental para defender a las minorías que tienen que ser protegidas y apoyadas, para ello a la sociedad se le debe educar en contra de la discriminación y de la violación de los derechos humanos. Las autoridades tienen la obligación de interceder entre la sociedad y estos grupos". El estudio de Mihr contempla como minorías a los gitanos y a los vascos, comparación que suscitó cierto murmullo en la sala. "Soy consciente de que puede chocar el comparar una minoría nacional con inmigrantes que no son ciudadanos y no están asentados. Los gitanos son discriminados en el ámbito laboral, aunque también se da cierta automarginación. Sobre los vascos también existen prejuicios y estereotipos, aunque sean económica y políticamente poderosos y disfruten de una protección de su lengua, cultura y economía", afirmó.
El turno de preguntas dio lugar a un interesante diálogo entre los asistentes y la investigadora donde se analizaron diferentes puntos del estudio, pero fue sin duda su equiparación de las minorías vasca y gitana lo que más alentó el debate. Ya que como se apuntó desde el público "los gitanos no viven en un territorio delimitado como los vascos, no tienen un legado histórico compartido, ni son políticamente movilizados en torno al concepto de nación como los vascos".

ME REFIERO A LAS INTERPRETACIONES de las diferencias salariales entre hombres y mujeres. Un medio de comunicación incluso las llamaba sueldos machistas. Y otros muchos hacían la misma lectura sin la más remota conciencia de las implicaciones de lo que estaban diciendo. Se referían a los datos del Ministerio de Hacienda, según los cuales, los hombres españoles cobran, de media, 19.314 euros, y las mujeres, 13.497. Y a las estadísticas de la Unión Europea, que muestran una brecha salarial a favor de los hombres en todos los países europeos.
PARA PODER AFIRMAR, sin embargo, que los sueldos son machistas o que esos datos demuestran discriminación, tendríamos que poder demostrar, a su vez, que hay un distinto salario por el mismo trabajo. Que las mujeres cobran menos por la misma ocupación. Y hasta el comisario europeo de la materia, que sugiere discriminación indirecta, ha afirmado que eso no es así. Es decir, lo que ocurre es que ellas ocupan los empleos a tiempo parcial en mayor proporción, acceden a trabajos peor pagados o renuncian a la competición por los ascensos. Las generaciones mayores, claramente. Pero también las más jóvenes. Son ellas las que aún priman la maternidad frente al ascenso profesional. o eligen preferentemente el trabajo a tiempo parcial.
LLAMARLE A ESO DISCRIMINACIÓN salarial es una sorprendente tergiversación de los datos. Si lo fuera, los tribunales estarían saturados de demandas. Y no lo están. Ni siquiera hay una movilización feminista porque también la discriminación indirecta es discutible. Las condiciones sociales y laborales europeas son ya tan abiertas para
las mujeres como para los hombres. El dilema femenino es propiamente suyo, o de la pareja, pero no del mercado laboral. Es la opción entre la maternidad, el hogar, la pareja o la plena inmersión en el mercado laboral, con los mismos planteamientos y objetivos que ellos. Y esa pelota está ahora en el tejado de las propias mujeres.
Edurne Uriarte
[Publicado en "Mujer de Hoy" del 27 de octubre al 2 de noviembre de 2007]