jueves, 16 de junio de 2016

Historia mínima de la Guerra Civil Española


Enrique Moradiellos relata la 'Historia mínima de la Guerra Civil Española': "Franco dio una lección de supervivencia"

Europa Press

15 de junio de 2016

MADRID, 15 (EUROPA PRESS)

El historiador Enrique Moradiellos ha recopilado en menos de 300 páginas la 'Historia mínima de la Guerra Civil' (Turner), un trabajo analítico en torno al conflicto español que recoge "un cambio de perspectiva" del autor sobre algunos de sus sucesos más importantes y también sobre las figuras más destacadas de esta batalla.

"Mi idea sobre la guerra ha ido cambiando y un ejemplo de ello es la opinión sobre Franco: ahora me parece una personalidad más compleja de lo que pensaba e incluso me ha sorprendido su inteligencia. Dio una lección de supervivencia en un contexto muy duro", ha señalado Moradiellos en un encuentro con la prensa.

El historiador ha querido acabar con la idea de que el dictador español fue "un tiranuelo cruel y afortunado", ya que entiende que "barajó muy bien sus cartas". "A diferencia de la creencia establecida, daba sopas con honda a Serrano Suñer, que podría ser más culto, pero en política hace falta tener olfato e instinto. Y Franco lo tenía", ha afirmado.

'Historia mínima de la Guerra Civil española' aborda el conflicto atendiendo a los acontecimientos que ocurrieron en los dos bandos, con un apartado especial sobre la participación internacional de países como Francia, Alemania o Italia. Basada en fuentes primarias, se reproducen fragmentos de discursos, cartas o diarios personales, entre otros documentos.

Según Moradiellos, resulta imposible que, al hablar de esta guerra, "no surjan refriegas" debido a distintos puntos de vista. A su entender, la Guerra Civil únicamente puede situarse en el tiempo desde su comienzo, el 17 de junio de 1936, hasta la conclusión, el 1 de abril de 1939, a diferencia de algunos analistas que contemplan otras fechas tanto de inicio como de final.

"En las ciencias humanas las palabras tienen sentido y, cuando se habla de guerra, se está diciendo que hay dos bandos dispuestos a enfrentarse por un tiempo prolongado y con muertos de por medio. La Guerra Civil no empieza en 1934 o termina en 1975 con la Transición, como algunos pretenden", ha señalado.

UN REGUERO DE PÓLVORA

Respecto al bando del alzamiento, ha explicado que se puso en marcha con "una conspiración no muy bien organizada". "En el libro se ve perfectamente cómo se fue extendiendo como un reguero de pólvora, pero no llegar a sublevar ni Madrid, ni Barcelona ni Valencia fue una barbaridad", ha afirmado.

La "rápida internacionalización" del conflicto fue decisiva para este bando, ya que contó con poderoso aliados. "Reino Unido y Francia todavía no estaban tan militarizados como Italia y Alemania y la República no podía pedir ayuda armada a países como México, muy débiles en este aspecto", ha indicado.

EL MITO DE UNA "REPÚBLICA INMACULADA"

Por su parte, el bando republicano, cuya "figura más inteligente con diferencia" fue Juan Negrín, se encontró con este alzamiento tras unas decisiones "cuestionables", entre ellas las de aprobar una Constitución "muy defectuosa" sin un referéndum con "marcadas políticas anticlericales".

"Existe el mito de una República inmaculada que cuatro beatos destruyeron con la fuerza de las armas, pero la Guerra Civil no fue una militarada, había una crisis de autoridad. Donde no hay guerra es donde uno se somete", ha apostillado Moradiellos.

Por último, ha insistido en que se trató de un conflicto muy cruento con numerosas bajas, haciendo especial hincapié en las zonas rurales y con menos población porque "la violencia es más mezquina cuando eres conocido". "Se habla mucho de la represión en la cuenca minera asturiana, que fue muy gorda, pero allí murieron 3.000 personas. En la provincia de Badajoz, con la represión franquista, los muertos ascendieron a 11.000", ha concluido.

domingo, 22 de mayo de 2016

En recuerdo a Feynman

Querido Feynman,

tu padre quiso que fueras científico y tú seguiste ese camino encantado. Descubriste que había un placer en el descubrir los secretos de la Naturaleza.

Creo que todos los niños son científicos: quieren saber cómo funciona el mundo, porqué las cosas ocurren de una manera y no de otra.

También quieren saber cómo piensan y por qué actúan como actúan los adultos. Pero eso es otra historia.

Cuando yo era niño, en mi cabeza construía teorías sobre las cosas que veía. Intentaba encontrar relaciones del tipo: cuando pasa esto, sucede lo otro como consecuencia. E intentaba entender qué era lo que relacionaba ambos hechos.

Yo quise ser científico, amigo Richard, pero en casa no encontré el apoyo, mucho menos entusiasmo, que necesitaba.

No culpo a mis padres, por supuesto. Ellos me dieron lo mejor que me pudieron dar. Gente del campo emigrados a la ciudad. Querían que sus hijos volaran, aunque no necesariamente sobre las alas del Fénix.

Mi padre quería que estudiara, sí, pero para tener un buen trabajo. Mejor si era de funcionario, algo seguro.

Mi madre, una sencilla ama de casa, me enseño los rudimentos de las matemáticas. Entre otras muchas cosas, también me enseñó a rezar.

Ahora recuerdo con cariño el tiempo que ella pasaba conmigo revisando la tarea, corrigiendo las cuentas, preguntándome la lección...

De muy niño e gustaban las clases de ciencias aunque, ya más mayor, juraría que los profesores se esforzaban en hacerlas odiosas. Recuerdo cómo un día volví a casa entusiasmado y explicaba a mis padres lo que nos había enseñado ese día el profesor sobre los rinocerontes, las jirafas, los leones... Ellos me escucharon atentos y parecieron sorprenderse de algunas cosas que yo les contaba.

Yo quería saber cómo era el mundo: porqué el viento se movía como si fuera un ser vivo, cómo se producía la luz de una bombilla, qué pasaba cuando se mezclaban dos sustancias de las que tenía mi madre para limpiar la casa...

Gracias, Feynmann, porque al leer ahora alguna de tus obras de divulgación, o al verte en videos en internet, me siento reflejado en ti. Por supuesto, salvando las distancias. Pero veo en ti el niño curioso que todos un día tuvimos dentro y que tú no dejaste morir. A mi me pasa algo parecido. Todo me atrae, todo me interesa, aunque no hay horas en el día para llegar al fondo de los asuntos. Y eso que internet puede ser una gran ayuda.

Gracias, Feynmann, por haber dejado vivir a ese niño curioso dentro de ti, y por haber hecho de él un gran científico que empuja un poco más hacia afuera los límites de lo desconocido.

Un abrazo para ti, allí donde estés.


La nueva Ley de Procedimiento Administrativo

Ley 39/2015 de 2 de octubre: Ley de Procedimiento Administrativo Común y de las Administraciones Públicas (PACA).

Esta ley sí que me da miedo (y no es la única). Tal vez sea la influencia de la película Matrix y otras pelis futuristas. Dejaremos de ser ciudadanos para ser de nuevo súbditos. Y, tal vez, finalmente, esclavos de un gran poder centralizado llamado Administración. La Administración se erige no en sistema que facilite las libertades, la igualdad social, la integración, etc. sino en un Gran Hermano que todo lo controla, que todo lo vigila, que todo lo sabe, y cuyas sospechas toman presunción de veracidad…

Lo malo es que no veo en el horizonte ningún partido que apueste por devolver las libertades y la privacidad a la ciudadanía, por ejemplo derogando leyes como esta.


Por cierto (y no es espero que nadie me conteste pero si alguien lo hace, bienvenida sea la respuesta): ¿mejora en algo esta ley la transparencia de la Administración? ¿Podremos consultar con más facilidad -ahora no hay ninguna- los expedientes tanto propios como ajenos?

Sólo con transparencia total podríamos acabar con la corrupción que carcome este país a todos los niveles.

En mi opinión, todo el que interactúe con la Administración (funcionarios, empresas, contratistas, políticos, particulares…) tiene que permitir que sus datos (salvo los personalísimos como dirección postal, sanitarios, etc.) y transacciones se publiquen en internet para que puedan ser consultadas por cualquiera que tenga interés o simple curiosidad. Así mismo, todos los presupuestos de todas las administraciones deberían estar colgados en la Red; todas las contabilidades, hasta el último céntimo, y actualizadas en tiempo real. Todos los informes que consten en los expedientes (salvo datos personalísimos como dije), con nombres, apellidos y DNI, etc. en la Red para ser consultados por cualquiera. Todos los sueldos e ingresos que ganan desde el político más importante hasta el funcionario o personal laboral más humilde, etc. Y la Administración tendría la obligación de publicar todo ello. Esa sí que sería una administración transparente. Lo demás, un brindis al sol.








Hay tanto poder concentrado en la Administración, que cualquier cosa que la roce debería ser del dominio público más absoluto, porque la sombra de la corrupción siempre planea donde más se concentra el poder.

Lo que ahora llaman pomposamente "transparencia" nuestros políticos no es sino un remedo de transparencia, lo mismo que la "democracia" que tenemos es un remedo de una verdadera democracia.

Con una Administración realmente transparente jugaríamos con las mismas cartas la Administración y sus presuntos dueños, los ciudadanos, pero que en realidad somos sus súbditos por no decir sus víctimas.

Así cualquiera podría detectar y denunciar enriquecimientos ilícitos y los corruptos se lo pensarían dos veces antes de meter la mano en la caja, de recalificar lo incalificable, o de sancionar al inocente.

Mientras no se tomen esas medidas que pueden parecer drásticas, esta ley no favorece a los ciudadanos y sí a esa oligarquía que ha tenido el mérito -o la suerte- de entrar en los niveles más altos de la Administración.

domingo, 17 de abril de 2016

El eufemismo "sostenible"

Es gracioso cómo los políticos han robado la palabra "sostenible" al movimiento ecologista, que fue quien acuñó el término.

En su origen, "sostenible" era aquello que iba a permitir que una sociedad o colectividad pudieran mantenerse a largo plazo (generaciones y generaciones) gracias a una gestión de los recursos equilibrada con el medio ambiente.

Así, bajo esa óptica, la industria extractífera (minas) no es una actividad sostenible, porque una vez que se han extraído los minerales (o petróleo) ya no hay forma de devolverlos a su lugar para volver a usarlos. Por contra, el reciclaje de los productos de consumo (envases, electrónica...) para recuperar minerales sí que sería una actividad sostenible.

Plantar árboles para proveer madera, en vez de talar bosques ancestrales, sí que sería una actividad sostenible. Etc.

A la vista de la aceptación que ha tenido el término entre la población en general, los políticos, ávidos de revestir de credibilidad sus asertos, propuestas e inversiones, han robado (muy propio de ellos) ese término al mundo del ecologismo.

Puede que el término se haya filtrado por esos vasos comunicantes que hacen que ciertos activistas del ecologismo acaben en la política, pero lo cierto es que el término ha acabado engrosando el diccionario de la política hasta el punto que lo van a degradar de tanto usarlo indebidamente.

Al primero que le oí usar el término relacionado con algo que no era la ecología fue a José Luis Rodríguez Zapatero, cuando propuso aquella que luego sería la farragosa Ley de Economía Sostenible.

Ahora, cada vez que abro el periódico de mi ciudad me tropiezo con titulares como estos:



Como se puede ver, los periodistas, siguiendo la estela de los políticos, se han lanzado al uso abundante del término, seguramente sin reparar mucho en su significado.

En fin, un eufemismo más que se añade al acervo del discurso político como un parche más para tapar las heridas por donde sangra a raudales y se pierde sin remedio la credibilidad de nuestros próceres.

NOTA: posteriormente a esta entrada, he averiguado que las inversiones que se hacen con los remanentes positivos de tesorería municipal del año anterior han quedado en llamarlas "financieramente sostenibles" o, por abreviar, "sostenibles".

Aquí  unas explicaciones sacadas de la página web de la FEMP (Federación Española de Municipios y Provincias) donde creo que lo aclaran muy bien:



NO a los nombres de los políticos en las cosas públicas.

Leído en un periódico que cierto alcalde quiere poner el nombre de una concejal recientemente fallecida (Ana Lopidana) en "alguna dotación social" que se inaugure en el futuro, en agradecimiento a su labor en la concejalía de acción social.

Así mismo, quiere poner su nombre a un premio que promovería el ayuntamiento para reconocer labores sociales, etc.

(También quiere poner el nombre de un concejal de deportes fallecido a un campo de rugby de próxima inauguración).

COMENTARIO:

No, no y no.

No me parece bien que se ponga el nombre de políticos a nada público, y menos aún si esto lo quiere hacer alguien de su mismo partido político.

Independientemente de cómo haya sido esta señora en vida, muchos discreparán de la valoración que hace el alcalde, y puede ser un insulto para esas personas que algo que han pagado con sus impuestos lleve el nombre de alguien a quien no aprecian.

La política está para servir a la ciudad, no al revés.

Mejor poner nombres neutros que no se asocien con ningún signo político.

martes, 5 de abril de 2016

Contratación pública: la madre de todas las corrupciones

[Comentario leído en el blog jurídico de JR Chaves, concretamente en esta entrada]:

Comparto el análisis, sencillo y preciso como es habitual en nuestra admirado JR Chaves, aunque soy algo más pesimista en relación con la visión de los españoles que da: no tengo claro que la mayoría haya aprendido de la actual situación las lecciones que indicas, y creo que hasta somos capaces de preferir quedarnos ciegos con tal de que el vecino se quede Tuerto…
Sobre el déficit público y los recortes, apunto un dato de mis estudios sobre contratación pública y corrupción: lo que perdemos en sobornos e ineficiencia en el gasto público invertido mediante contratos, es mucho más que el el déficit del año 2015, pero no parece que ni este ni ningún gobierno se tome en serio el problema de la corrupción en nuestro país…

[Comentario mío contestando, más bien reafirmando, en el blog mencionado el comentario anterior]:

De acuerdo en la relación entre contratación pública y corrupción. Dos pequeños ejemplos de mi ciudad, Burgos: una rotonda normalita: UN MILLÓN DE EUROS (pagados por el Estado, al estar situada en un vial de su titularidad). Vamos, no se lo creen ni ellos. Yo no soy experto, pero creo que con la quinta parte de ese dinero se podría haber hecho.

El otro ejemplo: un campo de rugby de hierba artificial (¿suena de algo?): UN MILLÓN DE EUROS. Una amiga ha estado buscando en internet campos similares construidos en España y no solían subir de los 500.000 euros. En el “caso Rus” hay una noticia que dice que cobró 700.000 euros por un campo de fútbol (son similares a los de rugby) y se calcula que la cifra está hinchada en un 40%. O sea, que ese campo debería haber costado unos 400.000 euros. Pues el de Burgos, por ahí. Y miren qué diferencia.

Son dos botones de muestra.

¿A dónde va ese dinero pagado de más, que sale de nuestros impuestos? Todos habremos oído hablar del caso Bárcenas. Pues eso nos da una pista.

Si no se ataja esta sangría, no hay gobierno, del color que sea o de la mezcla de todos los colores de la paleta, que nos saque del atolladero. Seguiremos siendo los hermanos pobres de Europa y el hazmerreir de los que manejan los hilos.

[Añadido que hago, sólo aquí, ampliando mi comentario]:

En una entrada reciente de este blog mío, con motivo de las últimas elecciones generales, ya mencioné que el tema de la contratación pública debía ser uno de los ejes reformadores de cualquier gobierno que pretenda que mejoremos. Para ello sólo existe un camino: transparencia total. Allí decía lo siguiente:


* Presupuestos y cumplimiento de los mismos, así como ingresos de las administraciones, aprobaciones de gastos, sueldos de autoridades y funcionarios, proyectos, licitaciones, ofertas de licitaciones, etc. totalmente públicos, en tiempo real y de libre acceso en internet para cualquier ciudadano que quiera consultarlos (salvo materias reservadas de seguridad nacional, que requerirían ciertos controles para su acceso).



domingo, 3 de abril de 2016

Sobre la inexistencia de acuerdo para gobernar en España

[Respuesta mía a una entrada del blog jurídico de J.R. Chaves, magistrado de lo contencioso-administrativo].

Yo debo ser como ese del dicho: “El que mantiene la calma cuando todos huyen… es que no ha captado la gravedad del peligro”.

Es decir, estoy encantado con la situación actual. Yo no creo que seamos un Titanic que se hunde sino un velero que se ha quedado sin capitán, o está dormido, y va “al pairo”, algo así como “a donde nos lleve la corriente”, que igual es mejor que a donde nos lleve un capitán pirata.

Mi experiencia vital me indica que los gobernantes españoles tienen varios vicios, aparte de meter la mano en la caja… o en el sobre. Uno de ellos es esa manía de estar retocando las leyes continuamente y a golpe de mayorías monocordes, casi siempre absolutas. Si yo fuera jurista preferiría una legislación que sea estable, por aquello de la seguridad jurídica y de no volver locos a los ciudadanos que acaban por no saber si tienen que circular por la derecha o por la izquierda (me refiero a la carretera, no a la política). ¿Porqué hacen esto los políticos? Hay varias razones. Voy a empezar por la más obvia: por dar gusto a sus amigos, pero también a aquellos que pueden abrirles cuentas opacas bien dotadas en algún paraíso fiscal. En segundo lugar, diría que los políticos tienen miedo de que les acusen de inacción. Al cambiar las leyes de forma desaforada, parece que hacen algo, aunque la mayor parte de las veces lo único que hacen es marear la perdiz… y al ciudadano. Como si gobernar para que se cumplan las leyes existentes no fuera mucho más importante.
Su incapacidad de llegar a acuerdos, tanto si están en el poder como en la oposición, para aprobar leyes importantes sin temor a que sean modificadas cuando la oposición llegue al gobierno, les ha conducido ahora a este anquilosamiento en el que parece que no hay tampoco posibilidad de acuerdo.
En tercer lugar, y quizá sea redundante con lo dicho como primera razón de ese ansia de modificar leyes, es que cada variación de las leyes es una vuelta de tuerca contra el ciudadano de a pie, contra el trabajador: menos derechos laborales, menos privacidad, menos competencia donde elegir, menos seguridad jurídica, menos tutela judicial efectiva… Al final, de nuevo, más poder para los poderosos, más indefensión para los humildes. Y en esto me da igual que gobiernen los unos o los otros, que a la postre yo diría que son los mismos perros con distintos collares. Y que me perdonen los canes por esta comparación.

Debo decir que sigo con interés y hasta con cariño las entradas de este blog jurídico, pero en este caso no puedo estar más en desacuerdo. Desde el tono mayestático empleado esta vez, usando la primera persona del plural para enunciar los desacuerdos con la situación política actual, como si el mismísimo Papa los dictara, hasta el contenido mismo de las razones que informan esos desacuerdos, perdóneme sr. magistrado, como humilde ciudadano asqueado, apaleado, ninguneado, humillado, despreciado, engañado, desvalijado… (así me siento, y me quedo corto) por los políticos desde hace muchos años, prefiero que sus señorías electas se queden en sus casas aunque cobren sus astronómicos sueldos. Y hasta las dietas que no se merecen les daría, con tal que no cometieran más tropelías haciendo leyes que sólo sirven para aplastarnos (por no usar otro verbo peor sonante) más. Que sigan negociando sus acuerdos imposibles. Que sigan los cuatro años de legislatura, si hace falta. Apuesto a que el país entero, en ese lapso, daría un brinco en lo moral y hasta en lo económico (que estoy convencido que no hay lo segundo sin haber lo primero) que sería la grata sorpresa de Europa y hasta del mundo entero. Ese día seríamos conscientes de que podríamos despedir a la mayor parte de los políticos de esta santa nación y funcionaríamos mejor. Sólo restaría hacerlo, aunque sería difícil porque hasta en eso las leyes están hechas para perpetuar ese modelo de “fijosdalgo”, de privilegios vitalicios y paternalistas, que nos viene desde la época de Cervantes y cuyo único mérito requerido ahora es afiliarse a un partido y conocer a alguien que conoce a alguien.

Un viejo abogado me confesó: cada vez se legisla más y peor. Las leyes son menos claras, más ambiguas. Si vas a juicio, aunque te asista la razón de la lógica, no sabes si saldrás malparado por esa ambigüedad de las leyes que deja al sr. juez con la pesada carga de interpretarlas para otorgar el favor de la justicia al que realmente la merece.

Dicho todo lo cual, he de advertir, por otro lado, que si yo fuera abogado, tal vez estaría encantado con ese constante hurgar en el enjambre de las leyes, códigos, decretos, ordenanzas, reglamentos y demás que parece encantar a nuestros próceres, porque así el ciudadano que desea defender sus legítimos intereses tendrá que venir a mi puerta buscando que le aporte un poco de luz en ese maremágnum de legislación y jurisprudencia. Y ya se sabe que eso son monedas al cajón. Pero, como ciudadano de abajo, soy de la opinión de que ese maremágnum semicaótico acaba por empobrecernos como nación. Los poderosos siempre pescan mejor en río revuelto, perdón, en “mar” revuelta. Los malparados acabamos siendo también, siempre, esa mayoría silenciosa que no tenemos medios para costearnos abogados y largos procesos.

Perdón por mi exceso verbal.

viernes, 25 de marzo de 2016

Las convicciones secretas de sir Isaac Newton

Es gracioso, voy a evitar usar lamentable, cuán incoherentes, por no decir claramente hipócritas, somos los seres humanos.

Hace poco me han venido dos personajes famosos a la mente sobre este pecado capital.

Uno de ellos es Isaac Newton, de quien he terminado de leer una biografía hace poco. Lo bueno de esa biografía es que expone a un hombre de carne y hueso, con sus errores, su abuso sobre otros, sus debilidades, su vanidad...

Pero si algo me ha llamado la atención de Isaac Newton al leer esta biografía ha sido el que parece confirmado que fue un arriano convencido, llegando a esa convicción por deducciones propias explorando las Escrituras y otros documentos de la historia de la Iglesia.

Newton se encontró ante lo que yo llamo "el dilema moral": hacer lo correcto a pesar de tener que cargar con las consecuencias (muchas veces injustas) o hacer lo incorrecto a cambio de vivir bien y evitar problemas.

Esta situación de "dilema moral" siempre me ha fascinado y creo que es el mayor problema que tiene el ser humano, como individuo y como colectividad. Pero de eso mejor hablaré en otra entrada.

Volviendo al tema de Newton, y por decirlo brevemente, el arrianismo afirma que Jesucristo no fue Dios, sino sólo hombre.

Por temor a perder sus privilegios en la universidad y su prestigio de genio ante la sociedad, Newton jamás reconoció en público su adhesión a la fe arriana y, por tanto, su apostasía de la Iglesia anglicana, a la que pertenecía por nacimiento y de la que habría sido expulsado inmediatamente de haberse conocido sus convicciones. La universidad estaba muy ligada a la Iglesia y por eso recibía sustanciosas contribuciones de la Corona, que a su vez la Universidad revertía en forma de rentas a los profesores más ilustres, uno de los cuales era Newton, quien disfrutaba, por ejemplo, de la llamada Cátedra Lucasiana.
Otra ironía en la vida religiosa de Newton, aunque de esta no fue culpable, es que la universidad en la que trabajaba y que tan bien le recompensaba económicamente se llamaba Trinity College, algo así como Universidad de la (Santísima) Trinidad. Sin embargo, sus investigaciones sobre religión le llevarían a rechazar -siempre en secreto- la Trinidad, al estar basada en la divinidad de Cristo.

Es irónico que Newton se escandalizara de que todo el cristianismo occidental (heredero de la Iglesia de Constantino, en sus distintas vertientes católica, anglicana, luterana y calvinista) estaba basado en una impostura al atribuir a Cristo una dimensión divina que no tenía, mientras él mismo (Newton) asumía una postura también falsa para no mostrar el verdadero alcance de su fe, que se había hecho arriana.

¿Qué debería haber hecho Newton? En mi humilde opinión, porque es muy fácil opinar viendo los toros desde la barrera y tres siglos después, debería haber consultado sus dudas a expertos eclesiásticos y gente con autoridad en la exégesis de la Biblia. Tal vez le habrían convencido de que estaba en un error o tal vez no, pero habría sido el paso lógico ante un dilema como el suyo. Pero Newton tenía dos enemigos internos para hacerlo así. Por un lado, Newton era muy autodidacta y gracias a eso desarrolló grandes ideas que hicieron avanzar la ciencia: métodos matemáticos como el de fluxiones y teorías como la de la gravitación universal que han quedado para la posteridad como grandes obras maestras de la mente humana. El autodidactismo y la fe que sin duda tenía en Dios le llevaron a escudriñar las Escrituras por su cuenta y le surgieron dudas respecto a la interpretación trinitaria que se hacía de ellas. Eso podía haberse solucionado acudiendo, como dije, a expertos en la materia. Pero el autodidacta confía en sus propios medios para alcanzar el aprendizaje, se enorgullece de lo adquirido o hallado y, a menudo, recela de lo que pueden enseñarle otros, por distintas razones en las que no me quiero extender.

El otro enemigo interno de Newton, tal como yo lo veo, fue su orgullo. Su prestigio ya había subido como la espuma debido a sus trabajos en matemáticas y física. ¿Cómo rebajarse a consultar dudas de fe aunque fuera con eruditos en las Escrituras? ¿No había sido él capaz de arrancar grandes secretos de la naturaleza con la simple herramienta de su razonamiento? Pues también, creía él, podía aplicar sus métodos deductivos a la religión y obtener resultados coherentes. Ese era quizá su planteamiento al acercarse a las Escrituras como un científico.
Creo que queda claro que yo aquí no entro en si tenía razón o no, sino en que no siguió un camino lógico para buscar la verdad. Estaba tan convencido de lo que había encontrado que, por unas razones o por otras, no quiso confrontarlo con los defensores de la ortodoxia religiosa que había en aquél momento.

Si los expertos consultados no hubieran disipado sus dudas y su convicción arriana hubiera salido fortalecida de ello, creo que ya sólo le quedaba expresar sus convicciones con libertad y naturalidad, explicando -a quien se lo pidiera- cómo las había alcanzado.

En este sentido, hay dos posturas que se pueden adoptar: la del que tiene una convicción y vive de acuerdo a ella pero sin tratar de convencer a los demás (salvo por su ejemplo), y la del apologista que cree que la suya es la verdadera fe, defendiéndola a brazo partido para que la gente la abrace. A mi me gusta más la primera postura, por ser más respetuosa con las creencias de los demás. Pero, por la propia naturaleza de la religión, según la cual nos jugamos la eternidad en los pocos años de vida que disfrutamos o padecemos en la existencia terrenal, sería legítimo entender que Newton hubiera adoptado esta postura combativa y, estando en minoría, heroica. En cualquier caso, cualquiera de las dos posturas habría honrado a Newton. Sin embargo, al escurrir el bulto, se convirtió, sin darse cuenta, en la mismísimo epítome de aquello que en su fuero interno condenaba: la falsedad de la apariencia, la traición a la verdad.

Actuar de forma coherente seguramente le habría costado su carrera científica, sus rentas de la Universidad, el ostracismo de sus obras, es descrédito social, político e intelectual, su condena al anonimato en la Historia. Probablemente habría muerto en la indigencia después de haberse ocupado en trabajos humildes. Quizá su obra habría perdurado y habría sido valorada en su justa dimensión décadas o siglos después, pero su vida material podría haber sido miserable. Sería el precio de decir la verdad y de ser coherente. Hay muchos ejemplos de esto en la Historia. Me vienen a la cabeza Sócrates, Gandhi,... Al mismo Jesucristo, decir lo que pensaba y cuestionar el estado de cosas establecido le costó la vida: judíos y romanos se pusieron de acuerdo para quitárselo de enmedio.

La relación de Newton con el arrianismo la "resume" (es un poco largo pero merece la pena su lectura) este texto encontrado aquí (expone una visión favorable e idealizada de Newton, para mi gusto, pero me parece muy bien explicada su investigación sobre la divinidad o no de Cristo. Las partes en negrita son mías):
Newton no era sino un hombre de su tiempo, estudiaba la naturaleza muchas veces a través de los ojos de la religiosidad, identificando Dios y naturaleza. Para él la verdadera religión se encontraba corrompida por el tiempo y los hombres y solo podía volver a encontrarse explorando el mundo de la antigüedad, incluyendo en esta búsqueda de la fe original las investigaciones de la naturaleza. Tenía acceso a la biblioteca privada de Isaac Barlow, su predecesor en la Cátedra Lucasian, y a todas las bibliotecas de la Universidad de Cambridge, que contenían gran número de libros de ciencia. Puede ser este el motivo de que la biblioteca privada de Newton estuviera centrada en libros no científicos. De el total de volúmenes de esta biblioteca personal, solamente el treinta y uno por ciento son libros de ciencia, siendo el resto volúmenes de teología, veintisiete por ciento o literatura, ocho por ciento, y ciento treinta y ocho libros exclusivamente sobre alquimia, contados dentro del grupo de libros científicos. En un texto inédito, Theologiae gentilis origines philosophicae, expresa Newton los rasgos principales de esa fe original en la que el creía. Afirma que en la antigüedad todos los pueblos adoraron a doce dioses bajo diferentes nombres, identificados con elementos, planetas o antepasados, siendo realmente los descendientes de Noé divinizados. La fe inicial en un solo Dios creador había sido corrompida pues por la tendencia a la idolatría de los hombres. Newton consideraba al pueblo hebreo como al elegido por la divinidad para volver al monoteísmo, enviando a Moisés. Pero volviendo a caer de nuevo en la idolatría fue necesario un nuevo enviado, Jesucristo, que para él no era consustancial con Dios. Así, el estudio de los documentos escritos dejados por las antiguas culturas serviría para definir la fe original y restaurarla. Solamente un hombre con unas cualidades especiales, un elegido, podría ser capaz de desentrañar los mensajes que Dios había dejado encriptados en los textos sagrados antiguos, en el lenguaje de los profetas, y Newton se sentía seguro de ser ese hombre. Su estudio favorito se centró en los libros de Daniel, en el Antiguo Testamento, y en el Apocalipsis, del Nuevo Testamento, aunque prácticamente analizó, casi desmenuzó, filológica e históricamente todos los textos sagrados que pudo encontrar, ya fueran hebreos, egipcios o babilonios. Como base para sus estudios teológicos buscó la exactitud de las fechas y los textos originales, analizando largas cronologías y comparando diferentes escritos en griego, latín o diferentes escrituras de la antigüedad. Newton afirma que la Biblia es la fuente documental más antigua y fiel que tenemos, a pesar de las muchas corrupciones que el tiempo y los hombres han introducido en ella. Con todos estos análisis estaba seguro de descubrir el secreto plan que Dios tenía reservado para la humanidad y que permanecería oculto en los textos del Antiguo Testamento, algo así como el tan de moda hoy día Código de la Biblia, a Newton le hubiera venido muy bien la ayuda de un ordenador. Intentó demostrar que muchos hechos sucedidos en la historia ya se habían descrito con anterioridad, de forma encriptada, en la Biblia, dejando así constancia de la presencia de una mano divina en los textos sagrados e invulnerable a la corrupción de los textos con el tiempo. Mas el plan maestro no podría desvelarse hasta el apocalipsis, ya que Dios quería que se reconociese su mano en los textos pero no hacer posible el predecir sucesos futuros, solamente se localizarían las descripciones a posteriori, Newton no creía que fuera posible leer el futuro en la Biblia, pues iría en contra de los designios divinos. En cuanto al Nuevo Testamento Newton era totalmente herético, proponía que el texto estaba muy contaminado por las creencias trinitarias. Newton negaba el dogma de la trinidad, tomaba a Cristo como enviado de Dios pero no consustancial con el. Llegó a esta conclusión al estudiar la evolución del cristianismo en el Bajo Imperio Romano. La creencia trinitaria y la consustancialidad de Cristo con la divinidad se estableció en el año 325 d.C. en el Concilio de Nicea, convocado por el emperador Constantino. San Atanasio asistió al concilio, y años después, siendo Obispo de Alejandría luchó contra la creencia de Arrio que sostenía que Jesús no era consustancial con Dios. Las creencias arrianas estaban muy extendidas y San Atanasio las declaró heréticas bajo pena de muerte, cometiéndose muchas atrocidades por ello y casi eliminando de la historia a los no trinitarios. A pesar de pertenecer al Trinity College, Newton era un “arriano”, un antitrinitario. Se conserva un manuscrito suyo para el proyecto de un libro en contra de San Atanasio por sus atrocidades contra los seguidores de Arrio. Naturalmente estas creencias las mantuvo en lo mas profundo de su ser sin comentarlas más que con unas pocas personas de confianza como en sus cartas con John Locke. Otra de la fijaciones de Newton era el estudio de la cultura egipcia antigua, pues consideraba que sus templos reflejaban grandes conocimientos astronómicos ya que los sacerdotes egipcios leían con acierto el libro de las obras de Dios, esto es, la naturaleza.
Es decir, la Iglesia se había hecho politeísta y no adoraba al único Dios, sino a una trinidad de ellos. Irónicamente, Newton también era un idólatra al adorar al becerro de oro, al no actuar conforme a sus creencias religiosas por miedo a la pérdida de su posición social y las riquezas que conllevaba.


viernes, 11 de diciembre de 2015

Propuestas electorales que quiero ver y no veo

Ya han llegado a mi casa las cartas a los Reyes Magos. Vamos, que los RR.MM. somos los votantes y las cartas las envían (de momento) Mariano Rajoy y Pedro Sánchez.

Por supuesto, no he perdido ni medio minuto en leer las tonterías y mentiras que estos dos elementos han tenido a bien escribir.

De Mariano Rajoy tengo la peor opinión posible, después de mentir como un bellaco en las anteriores elecciones, ya que al llegar al gobierno hizo justamente lo contrario de lo prometido. Si no vas a cumplir, según dijeron él y la Soraya "porque la situación era peor de lo esperado", al menos ten la decencia de dimitir y convocar nuevas elecciones CON EL PROGRAMA ELECTORAL QUE SÍ PIENSAS CUMPLIR.

De Pedro Sánchez aún sabemos poco, pero dada la historia de corrupción, incumplimientos electorales y mentiras de su partido, tampoco me da buena espina, aunque tenga esa carita de buena persona.

El buzón estaba casi atascado con tanta carta, ya que somos varios los posibles votantes que vivimos juntos. Mientras las sacaba del buzón me preguntaba si sería posible poner en la lista Robinson a los partidos políticos para que no envíen publicidad no deseada.

Como algunos han circulado en las anteriores elecciones por internet, un texto con algo así como: destinen el dinero de "mi" publicidad electoral a ayudas sociales.

De los otros partidos que dicen que van a ser hegemónicos, Podemos y Ciudadanos, aún no ha llegado la publicidad electoral. No sé si llegará, al estar recién incorporados al mapa político.

Pero, por lo poco que sigo la campaña electoral, más en titulares que en otra cosa, no detecto en los nuevos partidos propuestas agresivas de cambiar el sistema electoral español. Se dedican a repetir viejas consignas de la izquierda (Podemos) y de la derecha (Ciudadanos), como si por ser ellos nuevos, las consignas tuvieran ahora más validez o mayor credibilidad.

Por supuesto, el PP y el PSOE están muy cómodos con el sistema actual, que les ha permitido vivir muchos años engañando a los españoles. Pero, ¿los nuevos? Su seña de identidad, sobre todo en Podemos, que se dice heredero de los movimientos del 15-M, era una reforma a fondo de las instituciones y de los mecanismos electorales.

Ya no recuerdo en detalle qué se pedía entonces, pero yo apunto aquí algunas que se me ocurren como mejoras para incluir en cualquier programa electoral que quiera tener una mínima posibilidad de que yo lo apoye:

* Eliminación del Senado. Puede sonar radical, pero a día de hoy es una cámara de revisión de leyes pero sin capacidad de frenar nada, ya que el Congreso puede ratificar y poner en vigor una ley rechazada por el Senado. Como alguien ha dicho: es la máquina correctora más cara del mundo.

* Renovación del 25% de los escaños del Congreso cada año. O quizá un 45%, 35% y 25% en los años siguientes a las elecciones generales, teniendo en cuenta que los primeros años tienen más peso legislativo que los últimos. Nada de cheques en blanco a los partidos para que nos engañen y nos estafen durante otros cuatro años, como hizo el PSOE de Zapatero o el PP de Rajoy más recientemente. Es decir, si a los doce meses se observa que no ha ido cumpliendo lo que decía, un zurriagazo al reparto de escaños del parlamento que puede mandarlos a la oposición.

* Menor peso de la ley d'Hont en las votaciones. Mientras que esta ley permite configurar mayorías más sólidas para gobernar, deja fuera de juego a partidos con una menor representación local pero que, a nivel nacional, pueden sumar muchos votos que, de esta forma, quedan silenciados. Mi propuesta es que la mitad de los escaños se calcule con la ley d'Hont y la otra mitad de forma proporcional al número de votos a nivel nacional de cada partido (cada partido tendría una lista de nombres para esta segunda mitad, de la cual se sacarían los diputados elegidos por el orden en que estuvieran inscritos. Esto puede perjudicar a unas provincias y beneficiar a otras, según cómo haya hecho el partido la lista. También se pueden introducir elementos correctores para que la lista sea lo más representativa posible por regiones u obtenida al azar entre los candidatos).

* Ponderación de los votos en función del territorio. Debería valer más el voto de un señor que vive en un territorio con alta despoblación que el que vive en un territorio muy poblado. La explicación de esto es que el territorio despoblado merece más atención por parte de los gobernantes, para evitar que se acentúe la despoblación como un mecanismo negativo que se retroalimenta debido a la dispersión de los servicios básicos, falta de comunicaciones, etc.

* Promesas electorales vinculantes. Los que no las cumplan (o no intenten, al menos, cumplir, en función de sus mayorías) podrán ser enjuiciados penalmente a petición de cualquier ciudadano.

* Listas abiertas en todos los procesos electorales, es decir, que se puedan elegir candidatos de distintos partidos en una misma papeleta. El objetivo es votar por la capacidad demostrada por las personas, no a unas siglas. (Esto ya es posible en las papeletas al Senado, precisamente una institución que propongo que desaparezca).

* Presupuestos y cumplimiento de los mismos, así como ingresos de las administraciones, aprobaciones de gastos, sueldos de autoridades y funcionarios, proyectos, licitaciones, ofertas de licitaciones, etc. totalmente públicos, en tiempo real y de libre acceso en internet para cualquier ciudadano que quiera consultarlos (salvo materias reservadas de seguridad nacional, que requerirían ciertos controles para su acceso, y datos personalísimos: domicilio postal, informes sanitarios, etc.).

* Votaciones, de carácter consultivo, por internet, a todos los ciudadanos que deseen participar, sobre las nuevas leyes en proyecto, antes de que sean aprobadas en el Parlamento. Posibilidad de expresar sugerencias de mejora de la ley, etc. y que sean conocidas y valoradas por todos los que visiten la página.

* Sometimiento a referendum de las leyes cuando lo pida un porcentaje suficiente (podría ser el 40%) de la cámara.

* Endurecimiento de las leyes contra la corrupción. Nadie que sea  condenado en firme podrá volver NUNCA a la vida pública, ni como político ni como funcionario.

* Fin de todos los sueldos indemnizatorios, pensiones vitalicias, y dietas sin justificar, incluyendo los de los ministros, presidente de gobierno, etc.

* Todos los políticos cotizarían y recibirían prestaciones sanitarias y de pensiones del sistema público en igualdad de condiciones que cualquier ciudadano. (Actualmente no ocurre: tienen un sistema propio de sanidad y pensiones mucho mejor que los demás).

* Cualquier político o funcionario que abandone la vida pública deberá dejar transcurrir al menos CINCO AÑOS antes de aceptar un puesto en el sector privado que tenga alguna relación, incluso lejana, con las responsabilidades que ostentó en la vida pública. Estoy pensando en ministros del gobierno central y altos consejeros de las autonomías que hayan legislado o resuelto sobre ciertas materias: no podrían ejercer ni como autónomos ni como asalariados, consejeros, asesores, etc. de empresas o grupos que tengan intereses en esas materias.

Esta medida intenta desvincular su actividad pública de cualquier "agradecimiento" en forma de puesto de trabajo (real o aparente) en alguna de esas empresas (hay numerosos casos conocidos). O de un posible asesoramiento como profesional autónomo sobre materias de las que ha tenido conocimiento privilegiado por su posición de alto cargo en la Administración.

* Protección de consumidores y empresas contra publicidad incontrolada: lista robinson oficial y de obligada consulta y cumplimiento por parte de las empresas que usen la publicidad nominativa. Esa lista sería también de obligado cumplimiento para los partidos políticos, sindicatos, asociaciones, etc.


En las elecciones locales (además de lo que sea aplicable de lo dicho antes para las generales):

 * Los concejales deberían tener dedicación exclusiva al puesto en las poblaciones de cierta entidad (más de 20.000 habitantes, por ejemplo). En otras ciudades o poblaciones, una media dedicación (4 horas al día). Todo ello adecuadamente pagado con relación a la responsabilidad que ostentan.

Espero que esto sirva para que no se dediquen a ser concejales aquellos que tienen otros trabajos que atender y por ello no se miran los expedientes ni se preparan los temas con la debida dedicación, con el resultado de que votan cualquier cosa que les ponen delante, usando como excusa a los "técnicos" que firman o elaboran los informes (funcionarios que pueden mentir como bellacos o tergiversar hábilmente las cosas para que favorezcan determinada posición o interés privado). Esto está pasando cada día en todas las ciudades de España.



Seguro que hay muchas más medidas que son necesarias. Esto son sólo unos apuntes rápidos.

Que cada uno vote lo que quiera. Yo no voy a votar a los más conocidos. Y a los desconocidos... tal vez tampoco.

Acepto estudiar propuestas que deberíamos exigir a todos los partidos tanto con opciones de gobernar como sin ellas. Las que más me gusten, entre los comentarios que aparezcan, iré añadiéndolas a la lista.

domingo, 15 de noviembre de 2015

París sufre el terrorismo

Los recientes y terroríficos actos de barbarie sucedidos en París el viernes noche, trece de noviembre me han traído ciertos recuerdos de cuando yo era niño.

Aunque no es el tema de esta entrada, no me resisto a mencionar las numerosas coincidencias que puede parecer que se han dado en estos atentados. Bueno, parecen coincidencias, pero no creo que lo sean.

Que hayan ocurrido un viernes y trece de noviembre, el mes de los muertos, creo que ha sido elegido deliberadamente por los terroristas dado su significado simbólico. En la superstición anglosajona los viernes trece son días malditos, en los que cualquier desgracia puede ocurrir (en España es el martes y trece). Esa cultura o mentalidad popular, por así decirlo, se ha extendido por todo Occidente a través del cine y de películas famosas como "Viernes Trece", de la cual hay varias entregas, si mal no recuerdo.

Tampoco creo que sea casual el que hayan elegido la sala Bataclán, donde actuaba el grupo Eagles of Death Metal (grupo "metal" Águilas de la Muerte).

Faltan saber todavía muchos detalles de los sangrientos sucesos pero alguno ya se sabe.

Pero, a donde yo quería ir con este resultado es a otra conclusión (sigo mañana).