domingo, 17 de abril de 2016

El eufemismo "sostenible"

Es gracioso cómo los políticos han robado la palabra "sostenible" al movimiento ecologista, que fue quien acuñó el término.

En su origen, "sostenible" era aquello que iba a permitir que una sociedad o colectividad pudieran mantenerse a largo plazo (generaciones y generaciones) gracias a una gestión de los recursos equilibrada con el medio ambiente.

Así, bajo esa óptica, la industria extractífera (minas) no es una actividad sostenible, porque una vez que se han extraído los minerales (o petróleo) ya no hay forma de devolverlos a su lugar para volver a usarlos. Por contra, el reciclaje de los productos de consumo (envases, electrónica...) para recuperar minerales sí que sería una actividad sostenible.

Plantar árboles para proveer madera, en vez de talar bosques ancestrales, sí que sería una actividad sostenible. Etc.

A la vista de la aceptación que ha tenido el término entre la población en general, los políticos, ávidos de revestir de credibilidad sus asertos, propuestas e inversiones, han robado (muy propio de ellos) ese término al mundo del ecologismo.

Puede que el término se haya filtrado por esos vasos comunicantes que hacen que ciertos activistas del ecologismo acaben en la política, pero lo cierto es que el término ha acabado engrosando el diccionario de la política hasta el punto que lo van a degradar de tanto usarlo indebidamente.

Al primero que le oí usar el término relacionado con algo que no era la ecología fue a José Luis Rodríguez Zapatero, cuando propuso aquella que luego sería la farragosa Ley de Economía Sostenible.

Ahora, cada vez que abro el periódico de mi ciudad me tropiezo con titulares como estos:



Como se puede ver, los periodistas, siguiendo la estela de los políticos, se han lanzado al uso abundante del término, seguramente sin reparar mucho en su significado.

En fin, un eufemismo más que se añade al acervo del discurso político como un parche más para tapar las heridas por donde sangra a raudales y se pierde sin remedio la credibilidad de nuestros próceres.

NO a los nombres de los políticos en las cosas públicas.

Leído en un periódico que cierto alcalde quiere poner el nombre de una concejal recientemente fallecida (Ana Lopidana) en "alguna dotación social" que se inaugure en el futuro, en agradecimiento a su labor en la concejalía de acción social.

Así mismo, quiere poner su nombre a un premio que promovería el ayuntamiento para reconocer labores sociales, etc.

(También quiere poner el nombre de un concejal de deportes fallecido a un campo de rugby de próxima inauguración).

COMENTARIO:

No, no y no.

No me parece bien que se ponga el nombre de políticos a nada público, y menos aún si esto lo quiere hacer alguien de su mismo partido político.

Independientemente de cómo haya sido esta señora en vida, muchos discreparán de la valoración que hace el alcalde, y puede ser un insulto para esas personas que algo que han pagado con sus impuestos lleve el nombre de alguien a quien no aprecian.

La política está para servir a la ciudad, no al revés.

Mejor poner nombres neutros que no se asocien con ningún signo político.

martes, 5 de abril de 2016

Contratación pública: la madre de todas las corrupciones

[Comentario leído en el blog jurídico de JR Chaves, concretamente en esta entrada]:

Comparto el análisis, sencillo y preciso como es habitual en nuestra admirado JR Chaves, aunque soy algo más pesimista en relación con la visión de los españoles que da: no tengo claro que la mayoría haya aprendido de la actual situación las lecciones que indicas, y creo que hasta somos capaces de preferir quedarnos ciegos con tal de que el vecino se quede Tuerto…
Sobre el déficit público y los recortes, apunto un dato de mis estudios sobre contratación pública y corrupción: lo que perdemos en sobornos e ineficiencia en el gasto público invertido mediante contratos, es mucho más que el el déficit del año 2015, pero no parece que ni este ni ningún gobierno se tome en serio el problema de la corrupción en nuestro país…

[Comentario mío contestando, más bien reafirmando, en el blog mencionado el comentario anterior]:

De acuerdo en la relación entre contratación pública y corrupción. Dos pequeños ejemplos de mi ciudad, Burgos: una rotonda normalita: UN MILLÓN DE EUROS (pagados por el Estado, al estar situada en un vial de su titularidad). Vamos, no se lo creen ni ellos. Yo no soy experto, pero creo que con la quinta parte de ese dinero se podría haber hecho.

El otro ejemplo: un campo de rugby de hierba artificial (¿suena de algo?): UN MILLÓN DE EUROS. Una amiga ha estado buscando en internet campos similares construidos en España y no solían subir de los 500.000 euros. En el “caso Rus” hay una noticia que dice que cobró 700.000 euros por un campo de fútbol (son similares a los de rugby) y se calcula que la cifra está hinchada en un 40%. O sea, que ese campo debería haber costado unos 400.000 euros. Pues el de Burgos, por ahí. Y miren qué diferencia.

Son dos botones de muestra.

¿A dónde va ese dinero pagado de más, que sale de nuestros impuestos? Todos habremos oído hablar del caso Bárcenas. Pues eso nos da una pista.

Si no se ataja esta sangría, no hay gobierno, del color que sea o de la mezcla de todos los colores de la paleta, que nos saque del atolladero. Seguiremos siendo los hermanos pobres de Europa y el hazmerreir de los que manejan los hilos.

[Añadido que hago, sólo aquí, ampliando mi comentario]:

En una entrada reciente de este blog mío, con motivo de las últimas elecciones generales, ya mencioné que el tema de la contratación pública debía ser uno de los ejes reformadores de cualquier gobierno que pretenda que mejoremos. Para ello sólo existe un camino: transparencia total. Allí decía lo siguiente:


* Presupuestos y cumplimiento de los mismos, así como ingresos de las administraciones, aprobaciones de gastos, sueldos de autoridades y funcionarios, proyectos, licitaciones, ofertas de licitaciones, etc. totalmente públicos, en tiempo real y de libre acceso en internet para cualquier ciudadano que quiera consultarlos (salvo materias reservadas de seguridad nacional, que requerirían ciertos controles para su acceso).



domingo, 3 de abril de 2016

Sobre la inexistencia de acuerdo para gobernar en España

[Respuesta mía a una entrada del blog jurídico de J.R. Chaves, magistrado de lo contencioso-administrativo].

Yo debo ser como ese del dicho: “El que mantiene la calma cuando todos huyen… es que no ha captado la gravedad del peligro”.

Es decir, estoy encantado con la situación actual. Yo no creo que seamos un Titanic que se hunde sino un velero que se ha quedado sin capitán, o está dormido, y va “al pairo”, algo así como “a donde nos lleve la corriente”, que igual es mejor que a donde nos lleve un capitán pirata.

Mi experiencia vital me indica que los gobernantes españoles tienen varios vicios, aparte de meter la mano en la caja… o en el sobre. Uno de ellos es esa manía de estar retocando las leyes continuamente y a golpe de mayorías monocordes, casi siempre absolutas. Si yo fuera jurista preferiría una legislación que sea estable, por aquello de la seguridad jurídica y de no volver locos a los ciudadanos que acaban por no saber si tienen que circular por la derecha o por la izquierda (me refiero a la carretera, no a la política). ¿Porqué hacen esto los políticos? Hay varias razones. Voy a empezar por la más obvia: por dar gusto a sus amigos, pero también a aquellos que pueden abrirles cuentas opacas bien dotadas en algún paraíso fiscal. En segundo lugar, diría que los políticos tienen miedo de que les acusen de inacción. Al cambiar las leyes de forma desaforada, parece que hacen algo, aunque la mayor parte de las veces lo único que hacen es marear la perdiz… y al ciudadano. Como si gobernar para que se cumplan las leyes existentes no fuera mucho más importante.
Su incapacidad de llegar a acuerdos, tanto si están en el poder como en la oposición, para aprobar leyes importantes sin temor a que sean modificadas cuando la oposición llegue al gobierno, les ha conducido ahora a este anquilosamiento en el que parece que no hay tampoco posibilidad de acuerdo.
En tercer lugar, y quizá sea redundante con lo dicho como primera razón de ese ansia de modificar leyes, es que cada variación de las leyes es una vuelta de tuerca contra el ciudadano de a pie, contra el trabajador: menos derechos laborales, menos privacidad, menos competencia donde elegir, menos seguridad jurídica, menos tutela judicial efectiva… Al final, de nuevo, más poder para los poderosos, más indefensión para los humildes. Y en esto me da igual que gobiernen los unos o los otros, que a la postre yo diría que son los mismos perros con distintos collares. Y que me perdonen los canes por esta comparación.

Debo decir que sigo con interés y hasta con cariño las entradas de este blog jurídico, pero en este caso no puedo estar más en desacuerdo. Desde el tono mayestático empleado esta vez, usando la primera persona del plural para enunciar los desacuerdos con la situación política actual, como si el mismísimo Papa los dictara, hasta el contenido mismo de las razones que informan esos desacuerdos, perdóneme sr. magistrado, como humilde ciudadano asqueado, apaleado, ninguneado, humillado, despreciado, engañado, desvalijado… (así me siento, y me quedo corto) por los políticos desde hace muchos años, prefiero que sus señorías electas se queden en sus casas aunque cobren sus astronómicos sueldos. Y hasta las dietas que no se merecen les daría, con tal que no cometieran más tropelías haciendo leyes que sólo sirven para aplastarnos (por no usar otro verbo peor sonante) más. Que sigan negociando sus acuerdos imposibles. Que sigan los cuatro años de legislatura, si hace falta. Apuesto a que el país entero, en ese lapso, daría un brinco en lo moral y hasta en lo económico (que estoy convencido que no hay lo segundo sin haber lo primero) que sería la grata sorpresa de Europa y hasta del mundo entero. Ese día seríamos conscientes de que podríamos despedir a la mayor parte de los políticos de esta santa nación y funcionaríamos mejor. Sólo restaría hacerlo, aunque sería difícil porque hasta en eso las leyes están hechas para perpetuar ese modelo de “fijosdalgo”, de privilegios vitalicios y paternalistas, que nos viene desde la época de Cervantes y cuyo único mérito requerido ahora es afiliarse a un partido y conocer a alguien que conoce a alguien.

Un viejo abogado me confesó: cada vez se legisla más y peor. Las leyes son menos claras, más ambiguas. Si vas a juicio, aunque te asista la razón de la lógica, no sabes si saldrás malparado por esa ambigüedad de las leyes que deja al sr. juez con la pesada carga de interpretarlas para otorgar el favor de la justicia al que realmente la merece.

Dicho todo lo cual, he de advertir, por otro lado, que si yo fuera abogado, tal vez estaría encantado con ese constante hurgar en el enjambre de las leyes, códigos, decretos, ordenanzas, reglamentos y demás que parece encantar a nuestros próceres, porque así el ciudadano que desea defender sus legítimos intereses tendrá que venir a mi puerta buscando que le aporte un poco de luz en ese maremágnum de legislación y jurisprudencia. Y ya se sabe que eso son monedas al cajón. Pero, como ciudadano de abajo, soy de la opinión de que ese maremágnum semicaótico acaba por empobrecernos como nación. Los poderosos siempre pescan mejor en río revuelto, perdón, en “mar” revuelta. Los malparados acabamos siendo también, siempre, esa mayoría silenciosa que no tenemos medios para costearnos abogados y largos procesos.

Perdón por mi exceso verbal.

viernes, 25 de marzo de 2016

Las convicciones secretas de sir Isaac Newton

Es gracioso, por no decir lamentable, cuán incoherentes somos los seres humanos, por no decir claramente hipócritas.

Hace poco me han venido dos personajes famosos a la mente sobre este pecado capital.

Uno de ellos es Isaac Newton, de quien he terminado de leer una biografía hace poco. Lo bueno de esa biografía es que expone a un hombre de carne y hueso, con sus errores, su abuso sobre otros, sus debilidades, su vanidad...

Pero si algo me ha llamado la atención de Isaac Newton al leer esta biografía ha sido el que parece confirmado que fue un arriano convencido, llegando a esa convicción por deducciones propias explorando las Escrituras y otros documentos de la historia de la Iglesia.

Newton se encontró ante lo que yo llamo "el dilema moral": hacer lo correcto a pesar de tener que cargar con las consecuencias (muchas veces injustas) o hacer lo incorrecto a cambio de vivir bien y evitar problemas.

Esta situación de "dilema moral" siempre me ha fascinado y creo que es el mayor problema que tiene el ser humano, como individuo y como colectividad. Pero de eso mejor hablaré en otra entrada.

Volviendo al tema de Newton, y por decirlo brevemente, el arrianismo afirma que Jesucristo no fue Dios, sino sólo hombre.

Por temor a perder sus privilegios en la universidad y su prestigio de genio ante la sociedad, Newton jamás reconoció en público su adhesión a la fe arriana y, por tanto, su apostasía de la Iglesia anglicana, a la que pertenecía por nacimiento y de la que habría sido expulsado inmediatamente de haberse conocido sus convicciones. La universidad estaba muy ligada a la Iglesia y por eso recibía sustanciosas contribuciones de la Corona, que a su vez la Universidad revertía en forma de rentas a los profesores más ilustres, uno de los cuales era Newton, quien disfrutaba, por ejemplo, de la llamada Cátedra Lucasiana.
Otra ironía en la vida religiosa de Newton, aunque de esta no fue culpable, es que la universidad en la que trabajaba y que tan bien le recompensaba económicamente se llamaba Trinity College, algo así como Universidad de la (Santísima) Trinidad. Sin embargo, sus investigaciones sobre religión le llevarían a negar la Trinidad, al estar basada en la divinidad de Cristo.

Es irónico que Newton pensara que todo el cristianismo occidental (heredero de la Iglesia de Constantino, en sus distintas vertientes católica, anglicana, luterana y calvinista) estaba basado en una impostura al atribuir a Cristo una dimensión divina que no tenía, mientras él mismo (Newton) asumía una postura también falsa para no mostrar el verdadero alcance de su fe, que se había hecho arriana.

¿Qué debería haber hecho Newton? En mi humilde opinión, porque es muy fácil opinar viendo los toros desde la barrera y tres siglos después, debería haber consultado sus dudas a expertos eclesiásticos y gente con autoridad en la exégesis de la Biblia. Tal vez le habrían convencido de que estaba en un error o tal vez no, pero habría sido el paso lógico ante un dilema como el suyo. Pero Newton tenía dos enemigos internos para hacerlo así. Por un lado, Newton era muy autodidacta y gracias a eso desarrolló grandes ideas que hicieron avanzar la historia humana: métodos matemáticos como el de fluxiones y teorías como la de la gravitación universal que han quedado para la posteridad como grandes obras maestras de la mente humana. El autodidactismo y la fe que sin duda tenía en Dios le llevaron a escudriñar las Escrituras y le surgieron dudas respecto a la interpretación trinitaria que se hacía de ellas. Eso podía haberse solucionado acudiendo, como dije, a expertos en la materia. Pero el autodidacta confía en sus propios medios para alcanzar el aprendizaje, se enorgullece de lo adquirido y recela de lo que pueden enseñarle otros, por distintas razones en las que no me quiero extender.

El otro enemigo interno de Newton, tal como yo lo veo, fue su orgullo. Su prestigio ya había subido como la espuma debido a sus trabajos en matemáticas y física. ¿Cómo rebajarse a consultar dudas de fe aunque fuera con entendidos en las Escrituras? ¿No había sido él capaz de arrancar grandes secretos de la naturaleza con la simple herramienta de su razonamiento? Pues también, creía él, podía aplicar sus métodos deductivos a la religión y obtener resultados coherentes. Ese era quizá su planteamiento al acercarse a las Escrituras como un científico.
Creo que queda claro que yo aquí no entro en si tenía razón o no, sino en que no siguió un camino lógico para buscar la verdad. Estaba tan convencido de lo que había encontrado que, por unas razones o por otras, no quiso confrontarlo con los defensores de la ortodoxia religiosa que había en aquél momento.

Si los expertos consultados no hubieran disipado sus dudas y su convicción arriana hubiera salido fortalecida de ello, creo que ya sólo le quedaba expresar sus convicciones con libertad y naturalidad, explicando -a quien se lo pidiera- cómo las había alcanzado.

En este sentido, hay dos posturas que se pueden adoptar: la del que tiene una convicción y vive de acuerdo a ella pero sin tratar de convencer a los demás (salvo por su ejemplo), y la del apologista que cree que la suya es la verdadera fe, defendiéndola a brazo partido para que la gente la abrace. A mi me gusta más la primera postura, por ser más respetuosa con las creencias de los demás. Pero, por la propia naturaleza de la religión, según la cual nos jugamos la eternidad en los pocos años de vida que disfrutamos o padecemos en la vida terrenal, sería legítimo entender que Newton hubiera adoptado esta postura combativa y, estando en minoría, heroica. En cualquier caso, cualquiera de las dos posturas habría honrado a Newton. Sin embargo, al escurrir el bulto, se convirtió, sin darse cuenta, en la mismísimo epítome de aquello que en su fuero interno condenaba: la falsedad de la apariencia con respecto a la realidad.

Actuar de forma coherente seguramente le habría costado su carrera científica, sus rentas de la Universidad, el ostracismo de sus obras, es descrédito social, político e intelectual. Probablemente habría muerto en la indigencia después de haberse ocupado en trabajos humildes. Quizá su obra habría perdurado y habría sido valorada en su justa dimensión décadas después, pero su vida material podría haber sido miserable. Sería el precio de decir la verdad y de ser coherente. Hay muchos ejemplos de esto en la Historia. Me vienen a la cabeza Sócrates, Gandhi,... Al mismo Jesucristo, decir lo que pensaba y cuestionar el estado de cosas establecido le costó la vida: judíos y romanos se pusieron de acuerdo para quitárselo de enmedio.

La relación de Newton con el arrianismo la "resume" (es un poco largo pero merece la pena su lectura) este texto encontrado aquí (expone una visión favorable e idealizada de Newton, para mi gusto, pero me parece muy bien explicada su investigación sobre la divinidad o no de Cristo. Las partes en negrita son mías):
Newton no era sino un hombre de su tiempo, estudiaba la naturaleza muchas veces a través de los ojos de la religiosidad, identificando Dios y naturaleza. Para él la verdadera religión se encontraba corrompida por el tiempo y los hombres y solo podía volver a encontrarse explorando el mundo de la antigüedad, incluyendo en esta búsqueda de la fe original las investigaciones de la naturaleza. Tenía acceso a la biblioteca privada de Isaac Barlow, su predecesor en la Cátedra Lucasian, y a todas las bibliotecas de la Universidad de Cambridge, que contenían gran número de libros de ciencia. Puede ser este el motivo de que la biblioteca privada de Newton estuviera centrada en libros no científicos. De el total de volúmenes de esta biblioteca personal, solamente el treinta y uno por ciento son libros de ciencia, siendo el resto volúmenes de teología, veintisiete por ciento o literatura, ocho por ciento, y ciento treinta y ocho libros exclusivamente sobre alquimia, contados dentro del grupo de libros científicos. En un texto inédito, Theologiae gentilis origines philosophicae, expresa Newton los rasgos principales de esa fe original en la que el creía. Afirma que en la antigüedad todos los pueblos adoraron a doce dioses bajo diferentes nombres, identificados con elementos, planetas o antepasados, siendo realmente los descendientes de Noé divinizados. La fe inicial en un solo Dios creador había sido corrompida pues por la tendencia a la idolatría de los hombres. Newton consideraba al pueblo hebreo como al elegido por la divinidad para volver al monoteísmo, enviando a Moisés. Pero volviendo a caer de nuevo en la idolatría fue necesario un nuevo enviado, Jesucristo, que para él no era consustancial con Dios. Así, el estudio de los documentos escritos dejados por las antiguas culturas serviría para definir la fe original y restaurarla. Solamente un hombre con unas cualidades especiales, un elegido, podría ser capaz de desentrañar los mensajes que Dios había dejado encriptados en los textos sagrados antiguos, en el lenguaje de los profetas, y Newton se sentía seguro de ser ese hombre. Su estudio favorito se centró en los libros de Daniel, en el Antiguo Testamento, y en el Apocalipsis, del Nuevo Testamento, aunque prácticamente analizó, casi desmenuzó, filológica e históricamente todos los textos sagrados que pudo encontrar, ya fueran hebreos, egipcios o babilonios. Como base para sus estudios teológicos buscó la exactitud de las fechas y los textos originales, analizando largas cronologías y comparando diferentes escritos en griego, latín o diferentes escrituras de la antigüedad. Newton afirma que la Biblia es la fuente documental más antigua y fiel que tenemos, a pesar de las muchas corrupciones que el tiempo y los hombres han introducido en ella. Con todos estos análisis estaba seguro de descubrir el secreto plan que Dios tenía reservado para la humanidad y que permanecería oculto en los textos del Antiguo Testamento, algo así como el tan de moda hoy día Código de la Biblia, a Newton le hubiera venido muy bien la ayuda de un ordenador. Intentó demostrar que muchos hechos sucedidos en la historia ya se habían descrito con anterioridad, de forma encriptada, en la Biblia, dejando así constancia de la presencia de una mano divina en los textos sagrados e invulnerable a la corrupción de los textos con el tiempo. Mas el plan maestro no podría desvelarse hasta el apocalipsis, ya que Dios quería que se reconociese su mano en los textos pero no hacer posible el predecir sucesos futuros, solamente se localizarían las descripciones a posteriori, Newton no creía que fuera posible leer el futuro en la Biblia, pues iría en contra de los designios divinos. En cuanto al Nuevo Testamento Newton era totalmente herético, proponía que el texto estaba muy contaminado por las creencias trinitarias. Newton negaba el dogma de la trinidad, tomaba a Cristo como enviado de Dios pero no consustancial con el. Llegó a esta conclusión al estudiar la evolución del cristianismo en el Bajo Imperio Romano. La creencia trinitaria y la consustancialidad de Cristo con la divinidad se estableció en el año 325 d.C. en el Concilio de Nicea, convocado por el emperador Constantino. San Atanasio asistió al concilio, y años después, siendo Obispo de Alejandría luchó contra la creencia de Arrio que sostenía que Jesús no era consustancial con Dios. Las creencias arrianas estaban muy extendidas y San Atanasio las declaró heréticas bajo pena de muerte, cometiéndose muchas atrocidades por ello y casi eliminando de la historia a los no trinitarios. A pesar de pertenecer al Trinity College, Newton era un “arriano”, un antitrinitario. Se conserva un manuscrito suyo para el proyecto de un libro en contra de San Atanasio por sus atrocidades contra los seguidores de Arrio. Newton no era sino un hombre de su tiempo, estudiaba la naturaleza muchas veces a través de los ojos de la religiosidad, identificando Dios y naturaleza. Para el la verdadera religión se encontraba corrompida por el tiempo y los hombres y solo podía volver a encontrarse explorando el mundo de la antigüedad, incluyendo en esta búsqueda de la fe original las investigaciones de la naturaleza. Tenía acceso a la biblioteca privada de Isaac Barlow, su predecesor en la Cátedra Lucasian, y a todas las bibliotecas de la Universidad de Cambridge, que contenían gran número de libros de ciencia. Puede ser este el motivo de que la biblioteca privada de Newton estuviera centrada en libros no científicos. De el total de volúmenes de esta biblioteca personal, solamente el treinta y uno por ciento son libros de ciencia, siendo el resto volúmenes de teología, veintisiete por ciento o literatura, ocho por ciento, y ciento treinta y ocho libros exclusivamente sobre alquimia, contados dentro del grupo de libros científicos. En un texto inédito, Theologiae gentilis origines philosophicae, expresa Newton los rasgos principales de esa fe original en la que el creía. Afirma que en la antigüedad todos los pueblos adoraron a doce dioses bajo diferentes nombres, identificados con elementos, planetas o antepasados, siendo realmente los descendientes de Noé divinizados. La fe inicial en un solo Dios creador había sido corrompida pues por la tendencia a la idolatría de los hombres. Newton consideraba al pueblo hebreo como al elegido por la divinidad para volver al monoteísmo, enviando a Moisés. Pero volviendo a caer de nuevo en la idolatría fue necesario un nuevo enviado, Jesucristo, que para él no era consustancial con Dios. Así, el estudio de los documentos escritos dejados por las antiguas culturas serviría para definir la fe original y restaurarla. Solamente un hombre con unas cualidades especiales, un elegido, podría ser capaz de desentrañar los mensajes que Dios había dejado encriptados en los textos sagrados antiguos, en el lenguaje de los profetas, y Newton se sentía seguro de ser ese hombre. Su estudio favorito se centró en los libros de Daniel, en el Antiguo Testamento, y en el Apocalipsis, del Nuevo Testamento, aunque prácticamente analizó, casi desmenuzó, filológica e históricamente todos los textos sagrados que pudo encontrar, ya fueran hebreos, egipcios o babilonios. Como base para sus estudios teológicos buscó la exactitud de las fechas y los textos originales, analizando largas cronologías y comparando diferentes escritos en griego, latín o diferentes escrituras de la antigüedad. Newton afirma que la Biblia es la fuente documental más antigua y fiel que tenemos, a pesar de las muchas corrupciones que el tiempo y los hombres han introducido en ella. Con todos estos análisis estaba seguro de descubrir el secreto plan que Dios tenía reservado para la humanidad y que permanecería oculto en los textos del Antiguo Testamento, algo así como el tan de moda hoy día Código de la Biblia, a Newton le hubiera venido muy bien la ayuda de un ordenador. Intentó demostrar que muchos hechos sucedidos en la historia ya se habían descrito con anterioridad, de forma encriptada, en la Biblia, dejando así constancia de la presencia de una mano divina en los textos sagrados e invulnerable a la corrupción de los textos con el tiempo. Mas el plan maestro no podría desvelarse hasta el apocalipsis, ya que Dios quería que se reconociese su mano en los textos pero no hacer posible el predecir sucesos futuros, solamente se localizarían las descripciones a posteriori, Newton no creía que fuera posible leer el futuro en la Biblia, pues iría en contra de los designios divinos. En cuanto al Nuevo Testamento Newton era totalmente herético, proponía que el texto estaba muy contaminado por las creencias trinitarias. Newton negaba el dogma de la trinidad, tomaba a Cristo como enviado de Dios pero no consustancial con el. Llegó a esta conclusión al estudiar la evolución del cristianismo en el Bajo Imperio Romano. La creencia trinitaria y la consustancialidad de Cristo con la divinidad se estableció en el año 325 d.C. en el Concilio de Nicea, convocado por el emperador Constantino. San Atanasio asistió al concilio, y años después, siendo Obispo de Alejandría luchó contra la creencia de Arrio que sostenía que Jesús no era consustancial con Dios. Las creencias arrianas estaban muy extendidas y San Atanasio las declaró heréticas bajo pena de muerte, cometiéndose muchas atrocidades por ello y casi eliminando de la historia a los no trinitarios. A pesar de pertenecer al Trinity College, Newton era un “arriano”, un antitrinitario. Se conserva un manuscrito suyo para el proyecto de un libro en contra de San Atanasio por sus atrocidades contra los seguidores de Arrio. Naturalmente estas creencias las mantuvo en lo mas profundo de su ser sin comentarlas más que con unas pocas personas de confianza como en sus cartas con John Locke. Otra de la fijaciones de Newton era el estudio de la cultura egipcia antigua, pues consideraba que sus templos reflejaban grandes conocimientos astronómicos ya que los sacerdotes egipcios leían con acierto el libro de las obras de Dios, esto es, la naturaleza.
Es decir, la Iglesia se había hecho politeísta y no adoraba al único Dios, sino a una trinidad de ellos. Irónicamente, Newton también era un idólatra al adorar al becerro de oro, al no actuar conforme a sus creencias religiosas por miedo a la pérdida de su posición social y las riquezas que conllevaba.


viernes, 11 de diciembre de 2015

Propuestas electorales que no veo

Ya han llegado a mi casa las cartas a los Reyes Magos. Vamos, que los RR.MM. somos los votantes y las cartas las envían (de momento) Mariano Rajoy y Pedro Sánchez.

Por supuesto, no he perdido ni medio minuto en leer las tonterías y mentiras que estos dos elementos han tenido a bien escribir.

De Mariano Rajoy tengo la peor opinión posible, después de mentir como un bellaco en las anteriores elecciones, ya que al llegar al gobierno hizo justamente lo contrario de lo prometido. Si no vas a cumplir, según dijeron él y la Soraya "porque la situación era peor de lo esperado", al menos ten la decencia de dimitir y convocar nuevas elecciones CON EL PROGRAMA ELECTORAL QUE SÍ PIENSAS CUMPLIR.

De Pedro Sánchez aún sabemos poco, pero dada la historia de corrupción, incumplimientos electorales y mentiras de su partido, tampoco me da buena espina, aunque tenga esa carita de buena persona.

El buzón estaba casi atascado con tanta carta, ya que somos varios los posibles votantes que vivimos juntos. Mientras las sacaba del buzón me preguntaba si sería posible poner en la lista Robinson a los partidos políticos para que no envíen publicidad no deseada.

Como algunos han circulado en las anteriores elecciones por internet, un texto con algo así como: destinen el dinero de "mi" publicidad electoral a ayudas sociales.

De los otros partidos que dicen que van a ser hegemónicos, Podemos y Ciudadanos, aún no ha llegado la publicidad electoral. No sé si llegará, al estar recién incorporados al mapa político.

Pero, por lo poco que sigo la campaña electoral, más en titulares que en otra cosa, no detecto en los nuevos partidos propuestas agresivas de cambiar el sistema electoral español. Se dedican a repetir viejas consignas de la izquierda (Podemos) y de la derecha (Ciudadanos), como si por ser ellos nuevos, las consignas tuvieran ahora más validez o mayor credibilidad.

Por supuesto, el PP y el PSOE están muy cómodos con el sistema actual, que les ha permitido vivir muchos años engañando a los españoles. Pero, ¿los nuevos? Su seña de identidad, sobre todo en Podemos, que se dice heredero de los movimientos del 15-M, era una reforma a fondo de las instituciones y de los mecanismos electorales.

Ya no recuerdo en detalle qué se pedía entonces, pero yo apunto aquí algunas que se me ocurren como mejoras para incluir en cualquier programa electoral que quiera tener una mínima posibilidad de que yo lo apoye:

* Eliminación del Senado. Puede sonar radical, pero a día de hoy es una cámara de revisión de leyes pero sin capacidad de frenar nada, ya que el Congreso puede ratificar y poner en vigor una ley rechazada por el Senado. Como alguien ha dicho: es la máquina correctora más cara del mundo.

* Renovación del 25% de los escaños del Congreso cada año. O quizá un 45%, 35% y 25% en los años siguientes a las elecciones generales, teniendo en cuenta que los primeros años tienen más peso legislativo que los últimos. Nada de cheques en blanco a los partidos para que nos engañen y nos estafen durante otros cuatro años, como hizo el PSOE de Zapatero o el PP de Rajoy más recientemente.

* Menor peso de la ley d'Hont en las votaciones. Mientras que esta ley permite configurar mayorías más sólidas para gobernar, deja fuera de juego a partidos con una menor representación local pero que, a nivel nacional, pueden sumar muchos votos que, de esta forma, quedan silenciados. Mi propuesta es que la mitad de los escaños se calcule con la ley d'Hont y la otra mitad de forma proporcional al número de votos a nivel nacional de cada partido (cada partido tendría una lista de nombres para esta segunda mitad, de la cual se sacarían los diputados elegidos por el orden en que estuvieran inscritos. Esto puede perjudicar a unas provincias y beneficiar a otras, según cómo haya hecho el partido la lista. También se pueden introducir elementos correctores para que la lista sea lo más representativa posible por regiones u obtenida al azar entre los candidatos).

* Ponderación de los votos en función del territorio. Debería valer más el voto de un señor que vive en un territorio con alta despoblación que el que vive en un territorio muy poblado. La explicación de esto es que el territorio despoblado merece más atención por parte de los gobernantes, para evitar que se acentúe la despoblación como un mecanismo negativo que se retroalimenta debido a una floja concepción del sistema.

* Promesas electorales vinculantes. Los que no las cumplan (o no intenten, al menos, cumplir, en función de sus mayorías) podrán ser enjuiciados penalmente a petición de cualquier ciudadano.

* Listas abiertas en todos los procesos electorales, es decir, que se puedan elegir candidatos de distintos partidos en una misma papeleta. El objetivo es votar por la capacidad demostrada por las personas, no a unas siglas. (Esto ya es posible en las papeletas al Senado).

* Presupuestos y cumplimiento de los mismos, así como ingresos de las administraciones, aprobaciones de gastos, sueldos de autoridades y funcionarios, proyectos, licitaciones, ofertas de licitaciones, etc. totalmente públicos, en tiempo real y de libre acceso en internet para cualquier ciudadano que quiera consultarlos (salvo materias reservadas de seguridad nacional, que requerirían ciertos controles para su acceso).

* Votaciones, al menos consultivas, por internet, a todos los ciudadanos que deseen participar, sobre las nuevas leyes en proyecto, antes de que sean aprobadas en el Parlamento.

* Sometimiento a referendum de las leyes cuando lo pida un porcentaje (podría ser el 40%) de la cámara.

* Endurecimiento de las leyes contra la corrupción. Nadie que sea  condenado en firme podrá volver NUNCA a la vida pública, ni como político ni como funcionario.

* Fin de todos los sueldos indemnizatorios, pensiones vitalicias, y dietas sin justificar, incluyendo los de los ministros, presidente de gobierno, etc.

Seguro que hay muchas más medidas que son necesarias. Esto son sólo unos apuntes rápidos.

Que cada uno vote lo que quiera. Yo no voy a votar a los más conocidos. Y a los desconocidos... tal vez tampoco.

Acepto propuestas que deberíamos exigir a todos los partidos tanto con opciones de gobernar como sin ellas. Las que más me gusten, entre los comentarios que aparezcan, iré añadiéndolas a la lista.

domingo, 15 de noviembre de 2015

París sufre el terrorismo

Los recientes y terroríficos actos de barbarie sucedidos en París el viernes noche, trece de noviembre me han traído ciertos recuerdos de cuando yo era niño.

Aunque no es el tema de esta entrada, no me resisto a mencionar las numerosas coincidencias que puede parecer que se han dado en estos atentados. Bueno, parecen coincidencias, pero no creo que lo sean.

Que hayan ocurrido un viernes y trece de noviembre, el mes de los muertos, creo que ha sido elegido deliberadamente por los terroristas dado su significado simbólico. En la superstición anglosajona los viernes trece son días malditos, en los que cualquier desgracia puede ocurrir (en España es el martes y trece). Esa cultura o mentalidad popular, por así decirlo, se ha extendido por todo Occidente a través del cine y de películas famosas como "Viernes Trece", de la cual hay varias entregas, si mal no recuerdo.

Tampoco creo que sea casual el que hayan elegido la sala Bataclán, donde actuaba el grupo Eagles of Death Metal (grupo "metal" Águilas de la Muerte).

Faltan saber todavía muchos detalles de los sangrientos sucesos pero alguno ya se sabe.

Pero, a donde yo quería ir con este resultado es a otra conclusión (sigo mañana).

viernes, 2 de octubre de 2015

Jornadas de 6 horas

Me ha gustado esta noticia, algo que ya he pensado yo algunas veces: el turno de 6 horas. Hay mano de obra en exceso. Incluso aunque cobremos menos, sería interesante por la mejora de nuestra calidad de vida.

Una jornada de 24 horas se cubriría con cuatro turnos de 6 horas en vez de tres turnos de 8 horas.

El problema es que para los empresarios supone más gastos administrativos: más papeleo, más nóminas, más control de permisos, vacaciones, bajas,...

Pero un empresario inteligente, en mi opinión, preferiría estos horarios de 6 horas para sus empleados, incluso si eso le supone una mayor complejidad administrativa. Las ventajas para todos son evidentes.

(Fuente: Yahoo finanzas, 2/10/2015)

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Suecia se está pasando a la jornada laboral de 6 horas (y todos deberíamos hacer lo mismo)

En España cada vez trabajamos más horas y cobramos menos. Pero otros países europeos siguen el camino opuesto, y no les va nada mal. Como por ejemplo Suecia, en donde la jornada laboral de 6 horas se está popularizando.

Una de las empresas que ha decidido apostar por esta medida es Filimundus, una desarrolladora de apps para móviles. Su presidente, Linus Feldt, explica a Fast Company  que “la jornada de 8 horas no es tan efectiva como la gente cree. Estar centrado en una sola tarea tanto tiempo es un enorme desafío. Por eso mezclamos descansos con trabajo, para equilibrar las cosas. Pero al mismo tiempo queremos pasar más tiempo con nuestras familias o aprender más cosas o hacer ejercicio. Por eso elegimos la jornada de 6 horas, para ver si un trabajador de verdad podía cumplir sus deseos”.  La única normas que deben seguir los empleados de Filimundus es la de no conectarse a redes sociales en horas de trabajo.



Tras unos meses de pruebas, Feldt asegura que la reducción ha sido una buena idea: “Ahora nos podemos centrar de manera más intensa en el trabajo que debemos sacar adelante, y además todavía tienes energía al salir de la oficina”.

En el país escandinavo no solo las empresas privadas pueden optar por este cambio. También algunos empleados públicos están probando a trabajar 6 horas, como las enfermeras de un centro de mayores de Gotemburgo. A ellas se les mantuvo el mismo salario, y los resultados fueron destacables: el trato y el cuidado a los pacientes mejoró, haciéndose más personalizado y agradable. Además, la decisión ha creado 14 puestos de trabajo, ya que las horas ‘perdidas’ han de ser cubiertas por nuevos empleados.

Lecciones suecas

Tanto en la empresa privada como en la pública, los beneficios de trabajar de 9 a 15 horas serían los siguientes:

-Mejora de la productividad: una de las grandes críticas de la patronal española es que los trabajadores de nuestro país pasan mucho tiempo en la ofician pero no cumplen con sus obligaciones laborales. Al reducir el tiempo de estancia en el lugar de trabajo, se estaría obligando a los empleados a trabajar más en menos tiempo, por lo que los descansos y las distracciones no serían tan habituales.

-Desaparición de la hora punta. La jornada de 6 horas haría que las empresas tuvieran que crear dos turnos: uno de 9 a 15 y otro de 15 a 21. De esta forma los atascos y los problemas en el transporte público no serían tan habituales, ya que el flujo de personas hacia sus trabajos se repartiría a lo largo del día.

-Mejoras en la calidad de vida. Con más tiempo para pasar en familia, para estudiar, para hacer ejercicio o para dedicar al ocio, la felicidad de los trabajadores aumentaría exponencialmente. Además, problemas como el fracaso escolar podrían mitigarse ya que los padres dispondrían de más tiempo para estar con sus hijos, ayudarles en las tareas  y estar más pendientes de ellos.

-Menos problemas de salud. El descanso, la relajación y la felicidad son tres factores que mejoran el sistema inmunitario y, por tanto, nos protegen de las enfermedades. El absentismo y las bajas por temas de salud no serían tan habituales.

jueves, 11 de diciembre de 2014

No hay civilización sin esclavos

Hoy hemos asistido al cine mi señora y yo. La película, "Exodus" de Ridley Scott.

Es una nueva versión de la salida del pueblo hebreo de Egipto, autorizados primero y perseguidos después por el faraón.

Lo que quería comentar hoy es algo que vengo pensando hace tiempo y sobre lo que ya escribí en algún sitio: todas las civilizaciones de las que tenemos noticia se han basado en el trabajo de esclavos. Es decir, para que una parte de la sociedad viviera desahogadamente, e incluso erigiera monumentos que perduraron en el tiempo, otra parte importante tenía que llevar una vida de casi animales: sus derechos no eran muchos más de los que tenían los animales de carga e incluso a veces eran menos.

En esto se basó la democracia griega de la Antigüedad, que tanto se nos ha puesto de modelo: para que unos ciudadanos pudieran reunirse, discutir y votar los asuntos públicos, una gran mayoría de seres humanos, que vivían con ellos, tenían que llevar toda la carga de mantener la economía en marcha: los esclavos.

En la Grecia clásica los esclavos provenían principalmente de prisioneros de guerra, aunque también se podían comprar a mercaderes que los traían de otras tierras, donde habían sido sometidos a esclavitud por algún soberano invasor, como castigo por alguna revuelta, como prisioneros de guerras, etc.

En la película mencionada al principio los esclavos son los hebreos, sometidos, según la Biblia, cuatrocientos años al poder de los egipcios. Aquí no se sabe cómo llegaron a ser esclavos, porque supuestamente eran descendientes de José y su familia, aquél que llegó a ser la mano derecha del faraón por su capacidad para predecir el futuro interpretando sueños. La Biblia no lo explica y mi interpretación es que en algún momento cayeron en desgracia por la razón que fuera y los egipcios aprovecharon para subyugarlos.

La lección importante de aquí es que Egipto fue una gran civilización y dejó obras impresionantes que aún perduran por su magnificencia, aunque también por la sequedad del desierto que impide que muchas cosas se pudran y se descompongan. Pero nadie me quita de la cabeza que esas grandiosas construcciones fueron fruto del trabajo de cientos de millares, quizá millones, de esclavos trabajando bajo la batuta de los egipcios.

No siempre fueron los hebreos los esclavos. Si hacemos caso a la Biblia, su yugo duró cuatrocientos años, hasta la aparición de Moisés. Pero el imperio egipcio, en sus diferentes dinastías, duró varios miles de años. Así que tuvieron que proveerse de esclavos de otras fuentes, supongo que a través de guerras y escaramuzas en los territorios adyacentes. Y quizá también a través del comercio.

Como siempre suelo hacer, todo lo expuesto es una introducción a la idea principal de este texto. Y esaidea es que hoy, como ayer, si gozamos de un  importante bienestar en lo que yo llamo por pereza Occidente (Europa, USA, Canadá, Australia e incluso podríamos meter a Japón, por su riqueza) es gracias a que existen numerosos esclavos que trabajan para nosotros. No están en nuestros países, es verdad. Nuestras leyes prohíben la esclavitud. Pero su esclavitud nos sirve a través de un arma poderosa que hemos cuidado de desarrollar: el comercio. Los tratados comerciales y el abaratamiento de los transportes ponen en nuestra puerta productos altamente tecnológicos o de alto valor añadido a precios irrisorios: si los fabricásemos en nuestros países desarrollados, esos productos valdrían fácilmente cinco o diez vez su precio actual.

Los actuales proveedores de esclavitud son muchos. Pongo en primer lugar a China, que se ha convertido en la fábrica del mundo. Pero después hay una miríada de ellos, casi todos países "en desarrollo", donde sus habitantes trabajan por salarios de subsistencia, sin condiciones laborales dignas (derecho al descanso, horas de trabajo no excesivas, ergonomía, derecho de huelga, vacaciones...), sin medidas de seguridad y sin protección social (desempleo, bajas, jubilación, etc.). Así los productos son tan baratos y ya no nos extrañamos de ello.

De vez en cuando nos llama a la conciencia nuestro Pepito Grillo particular cuando vemos noticias de que se ha descubierto que grandes marcas de zapatillas deportivas, o de otros tipos, tienen a niños esclavos trabajando para ellos en la India, Pakistán, Tailandia, etc. Pero, ¿de verdad alguien se extraña? Miramos para otro lado y seguimos pensando que somos los mejores porque tenemos una democracia y nos dejan votar cada cuatro años.

No nos engañemos más: podemos seguir comprando esos productos baratos, pero sin perder de vista que detrás de ellos hay seres humanos como nosotros que han tenido, simplemente, la desgracia de nacer allí y no aquí.

Deberíamos luchar por un mundo donde todos podamos aspirar a tener un trabajo digno, con unas leyes que protejan a los trabajadores, que para eso somos mayoría y queremos ser la fuente de soberanía y de legitimidad de todos los gobiernos y de todas las leyes que hagan estos. Muchos artículos que ahora compramos y cambiamos caprichosamente (como, por ejemplo, el móvil) serían mucho más caros en un mundo igualitario, pero a cambio podríamos esperar que todo el mundo tendría trabajo, seguridad social, protección por desempleo o por bajas, jubilación... Deberíamos obtener a cambio gente más preocupada por conocer su entorno, por proteger sus ecosistemas, por no esquilmar los recursos que les dan de vivir (fauna, flora, aire, agua, minerales...). Podría haber ricos, pero no excesivamente ricos. Nadie debería pasar necesidad salvo aquellos que no quisieran trabajar. Todos deberíamos esperar una retribución razonable y proporcional por nuestro trabajo y nuestra responsabilidad en la sociedad. No es lo mismo ser médico que barrendero. Por tanto, no es comunismo lo que propongo. Cuba es un buen ejemplo de lo que no quiero. Hay que evitar las grandes diferencias sociales y salariales, pero no al precio de desincentivar la iniciativa privada, el esfuerzo personal, el talento intelectual...

Quizá, como ventaja añadida, en un mundo sin esclavos también habría menos guerras. Al tener todos los seres humanos un estatus similar como ciudadanos del mundo, todas nuestras voces deberían oírse, en contra de esas pocas voces que se oyen cuando esos pocos deciden iniciar conflictos armados que, entonces sí, involucran a cientos de miles de personas. Ningún pueblo debería agredir a otro por razones de sentirse superior o mejor (mucho menos por razones de religión, pero eso es otro cantar).

Esos ciudadanos libres con los que sueño serían capaces de boicotear las fábricas de armas. Siempre habría otros trabajos a realizar: nadie debería trabajar en una fábrica de armas porque le pagan bien o porque no encuentra otra cosa.

Entonces, igual sí, tendría sentido hablar de "alianza de civilizaciones".


Otro día sigo exponiendo cómo sería, a mi modo de ver, ese mundo sin esclavos. Por hoy, ya es bastante.

jueves, 30 de octubre de 2014

Porqué los ciclistas deben poder pasar las señales de STOP en Idaho (EE.UU)


He encontrado un artículo en inglés sobre las bicicletas en la ciudad. Por su interés, lo he traducido y añadido al blog.

NOTA: en España se sigue usando la palabra STOP ("pare", en inglés) para las señales que en América central y del Sur usan la palabra ALTO. En este artículo usaré indistintamente una u otra.


Fuente: More on the Idaho STOP and why cyclists should be able to roll through stop signs
TheTreeHugger.com
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La señal de STOP en Idaho (EE.UU.) y por qué los ciclistas deberían poder (tener derecho a) atravesar las señales de «Alto» (sin detenerse en ellas).

Lloyd Alter (lloydalter)
Transporte / Bicicletas
14 de mayo 2014

Es un argumento que hemos estado manteniendo durante años en TreeHugger: los STOP de cuatro vías son un método de control de la velocidad para los coches y tienen poco que ver con el derecho de paso. Es más, en Vox, Joseph Stromberg redondea la investigación (incluyendo un poco de TreeHugger) y escribe el artículo: Por qué los ciclistas deberían poder pasarse las señales de alto y las luces rojas. Él describe lo que se conoce como el STOP tipo Idaho (aquí lo abreviaré a Idaho-Stop).
La norma de Idaho es bastante sencilla. Si un ciclista se acerca a una señal de STOP, él o ella tiene que reducir la velocidad y mirar el tráfico. Si ya hay un peatón, coche, moto u otra bici, entonces el otro vehículo tiene el derecho de paso. Si no hay tráfico, sin embargo, el ciclista puede atravesar lentamente. Básicamente, para los ciclistas, una señal de STOP es un indicador de "ceda el paso".
Sigue indicando que los ciclistas pueden tratar las luces rojas como las señales de STOP, y pasarlas si la intersección está despejada, pero eso es otro tema que no quiero tocar, viviendo en una ciudad donde los peatones y los ciclistas esperan a que cambie una luz roja cuando es el amanecer y no hay un coche a la vista. Ciñéndonos a las señales de STOP, Stromberg señala que un STOP tipo Idaho en realidad podría ser más seguro para los ciclistas y los conductores que una detención completa.

En muchas ciudades, las rutas de poco tráfico que son más seguras para las bicicletas son carreteras con muchas señales de alto. En la actualidad, algunos ciclistas evitan estas rutas y toman  otras calles más rápidas, pero con mucho tráfico. Si el STOP tipo Idaho se legalizara, sacaría a los ciclistas de estas vías más rápidas y canalizaría las bicis hacia las carreteras más lentas y seguras.

Si el STOP tipo Idaho legalizado y ampliamente adoptado, también haría que las bicicletas fuesen más predecibles. Actualmente, cuando una bici y un coche se detienen a la vez en un cruce de cuatro vías, a menudo sobreviene una torpe danza... Un STOP tipo Idaho pondría fin a esta locura: el primer vehículo en llegar a la intersección siempre tiene el derecho de paso, dando a los ciclistas una regla que ellos de hecho seguirían, haciéndolos más predecible para los conductores.

Stromberg señala que, después de que se introdujo este STOP en Idaho, la tasa de accidentes se redujo. También compara Boise, una población en Idaho, a dos ciudades de California que no permiten el STOP tipo Idaho, y encontró sus tasas de accidentes significativamente mayores.

Stromberg recoge (y enlaza a) la posición de TreeHugger de que los STOP no fueron diseñados para los ciclistas, y que "leyes que no sirven a ningún propósito no deberían existir".

En una época en que una gran cantidad de pueblos y ciudades están tratando activamente de conseguir más gente en bicicleta -para reducir el tráfico, cuando no las emisiones de carbono- uno pensaría que quieren eliminar las trabas inútiles a andar en bicicleta.

Que tenga usted una buena lectura en VOX (en inglés).

Aquí está la postura de TreeHugger sobre el tema:

Lloyd Alter / CC BY 2.0
¿Deberían los ciclistas poder hacer el "Idaho-Stop"?

"Pedir a los ciclistas obedecer las leyes de coches es tan equivocado como sugerir que los coches deben obedecer las leyes de la bici, o que los pericos deben obedecer las leyes de perros". Más en TreeHugger.

Neal Jennings en ​​Flickr / CC BY 2.0
¿Por qué los ciclistas deberían poder atravesar las señales de stop? Es Física

El asunto es que esas señales de STOP están ahí para regular la velocidad, no el derecho de paso; los STOP de dos vías hacen realmente un trabajo mejor. Y las bicicletas lo tienen difícil para superar el límite de velocidad... y lo siento, pero en este tema en particular, la ley es una caca. Es un desafío a la lógica y la física. Me gustaría que los ingenieros de tráfico que pusieron estas señales lo reconocieran.

Más en TreeHugger

Es hora de arrancar las señales de STOP y dejar de culpar a los ciclistas

Las señales de STOP ni siquiera consiguen que los conductores reduzcan la velocidad.

La instalación de una señal de STOP injustificada reduce la velocidad sólo en la zona inmediatamente adyacente a la señal. En la mayoría de los casos, los conductores aceleran tan pronto como es posible, a una velocidad más rápida de la que conducían antes de que instalaran la señal de STOP. Al parecer hacen esto para recuperar el tiempo perdido en la señal de STOP. La señales de STOP no son efectivas para el control de la velocidad.

Más en TreeHugger 


¿Deberían los ciclistas tener que parar en la señal de STOP? Parte III

Una bicicleta no es un vehículo de motor. Esperar que los ciclistas se comporten exactamente igual que los automovilistas es como esperar que los kayakistas sigan las mismas reglas que los navegantes de motor. En última instancia, tenemos que adoptar un conjunto de leyes que se basen en la bicicleta como un medio de transporte con características propias, en lugar de esa línea de pensamiento de hoy de que la-bicicleta-es-sobre-todo-lo-mismo-que-los-vehículos-de-motor.
Más en TreeHugger


Un mal diseño de la infraestructura conduce a un mal comportamiento de los ciclistas

La concejal de Toronto City, Karen Stintz, recibió una multa de 110 dólares por rodar a través de una señal de STOP que no existía. Dorothy Rabinowitz (famosa editorialista del Wall Street Journal), y Judith Timson (columnista del The Star), del propio Toronto, están indignadas de que Stintz esté luchando contra la multa, escribiendo en The Star: "Va a librarse por un tecnicismo. ¿Sabe lo que debe hacer, Karen? Dar ejemplo: pague y deje de rodar a través de los STOP. Va contra la ley". Timson dice "Soy una conductora... y he llegado al final de tolerar silenciosamente que los ciclistas violen la ley".

Timson y los cientos de comentaristas que en cada artículo atacan a los ciclistas fallan al intentar comprender por qué los ciclistas ruedan a través de las señales de STOP. Es debido a que la infraestructura está diseñada para controlar coches.
 
 
Y el primero de la serie de artículos, a partir de 2008:

¿Debería permitirse a los ciclistas seguir, habiendo señales de STOP?

Si uno reconoce que las señales de STOP son principalmente para el control de velocidad en lugar de la seguridad, entonces no hay realmente ninguna razón para exigir que las bicicletas se detengan, en lugar de ceder. Pero puede ser una mejor alternativa que haría que todo el mundo fuera más feliz al eliminar las señales de STOP inútiles y utilizar algunas de las otras formas de calmar el tráfico que no implican detención completa.