sábado, 22 de febrero de 2014

Así era la ley del aborto hace más de 2.000 años

Así era la ley del aborto hace más de 2.000 años


Un recorrido por la interrupción del embarazo en tiempos de Grecia, Roma o Persia muestra lo poco que han cambiado los argumentos para defender o execrar esta práctica. Las leyes, en cambio, han variado mucho; mientras Persia era un adalid antiaborto, hoy Irán tiene supuestos por malformación que en España desaparecerían con la nueva ley.

“Cuando las parejas tengan demasiados hijos, dejemos que se realicen abortos antes de que dé comienzo la vida y el sentido”. Aunque este argumento podría haberse escuchado, con variantes, en un debate actual sobre el aborto, la cita la escribió Aristóteles hace unos 2.500 años. El texto recoge el sentir general de la Antigua Grecia en cuanto a esta práctica. La interrupción del embarazo era aceptada como medio de controlar la población de las ciudades-estado. Algo parecido sucedía en Roma. Otras civilizaciones coetáneas, sin embargo, consideraban al feto un ser humano y, por tanto, sujeto a “derechos humanos”, una postura igual a la que defienden hoy algunos sectores en España y otros países. De hecho, un reciente estudio que ha comparado cómo eran las leyes del aborto en tres grandes culturas de la antigüedad muestra que el trasfondo del debate del aborto tenía, hace más de 2.000 años, muchas similitudes con el actual.

Varios estudios han explorado la tolerancia al aborto en las cultura clásicas. La interrupción del embarazo era una legítima forma de controlar la población defendida por los cráneos más privilegiados de Grecia, incluidos Platón y Aristóteles.

Al igual que hoy, un tema como este no estaba exento de enfrentamientos. Por ejemplo, un estudio reciente resalta que en Grecia había médicos que se negaban a practicar cualquier tipo de aborto por su juramento hipocrático. En la actualidad, en España no faltan voces que mantienen lo mismo. Sin embargo no está claro si el juramento original de los médicos incluía la prohibición relativa al aborto. Hay estudios que apuntan a que su inclusión fue posterior y por influjo de los pitagóricos, la única gran escuela de pensamiento griega que se oponía a cualquier aborto, pues lo consideraban un “asesinato”. Esto se debía a que pensaban que el “alma”entraba en el cuerpo en el momento de la fertilización, según resalta otro trabajo muy reciente sobre el tema. Sin embargo, puede que el propio Hipócrates, el médico heleno que dio nombre al juramento, no fuera de esta opinión, pues señalaba que el feto no tenía vida hasta, al menos, los 40 días. De cualquier forma, el eco de los “asesinatos” pitagóricos o los plazos de Hipócrates recuerdan a argumentos usados hoy para defender o execrar el aborto.
“Cuando las parejas tengan demasiados hijos, dejemos que se realicen abortos antes de que dé comienzo la vida y el sentido”, dijo Aristóteles
En Roma abortar también era tolerado, pero esa tolerancia no tenía mucho que ver con la civilización, al menos tal y como la entendemos hoy. Los hombres tenían derecho a hacer que su mujer abortara si no querían su hijo, pero si estas lo hacían por su cuenta podían ser castigadas y su marido tenía derecho a exigir el divorcio, según relata el estudio mencionado, publicado en Acta Medico-Historica Adriatica. Por lo general, las normas del aborto trataban de atender las necesidades del hombre más que de la mujer, algo que los romanos compartían con los griegos.

El aborto en Roma fue “popular” hasta el año 374, cuando el imperio atravesaba ya una crisis militar y económica que le llevaría a su desaparición. Unos años antes, la Iglesia católica había comenzado a “condenar” a todas las mujeres que abortaban, que debían expiar su pecado durante diez años, resalta el estudio.

Irán y España

En aquellos tiempos, una de las potencias pujantes contra Roma era Persia, un lugar donde las leyes del aborto eran totalmente diferentes, según relata el estudio, realizado por historiadores de la medicina y la ciencia de Irán. “Los antiguos persas valoraban el feto y lo equiparaban con cualquier otra persona”, añade.

En la civilización persa anterior a la invasión musulmana se consideraba que la vida de un ser humano comenzaba con la fertilización y existían “duras” leyes en contra de cualquier tipo de aborto, resaltan los autores. Esas leyes obligaban a parir a las mujeres aunque sus hijos fuesen fruto de una violación y establecían diferentes vigilantes para asistir al parto y asegurarse de que el bebé era mantenido en condiciones. A cambio existían normas que aportaban dotaciones de alimentos a mujeres embarazadas y también bajas maternales, según detalla el trabajo mencionado.

Hoy las cosas han cambiado. En Irán, actualmente una república islámica, abortar sigue siendo difícil para algunas mujeres a pesar de la liberalización del aborto realizada en 2005. Entre otras cosas, la ley recoge decenas de enfermedades y defectos del feto en cuyos casos se permite abortar previa admisión por parte de las autoridades. En España, el nuevo proyecto de ley del aborto elimina el supuesto por malformación o defectos en el feto. Mientras, en la calle, en las iglesias y en los medios siguen oyéndose argumentos que recuerdan a los que se esgrimían hace más de 2.000 años.

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